ISSN 1853-7367
Ejemplar N°2 – 2012
REFLEXIONES:
LA ADMINISTRACIÓN DEL TERCER MILENIO
REFLECTIONS: THE ADMINISTRATION OF THE THIRD MILLENNIUM
Rubén A.
Olmedo rubenalbertoolmedo@gmail.com
Universidad Nacional de Río Cuarto
Ensayo
Para comenzar estas reflexiones lo haremos a partir
del pensamiento de dos personajes geniales e indiscutibles en sus respectivas disciplinas en la historia contemporánea mundial: Albert
Einstein y Peter Drucker:
“El mundo que hemos creado como resultado del nivel de
pensamiento que hemos tenido hasta ahora, crea problemas que no podemos resolver en el mismo nivel en el que lo hemos
creado”.
Albert EINSTEIN
“La función de la organización es hacer que los saberes
sean productivos. Las organizaciones
se han convertido en esenciales para la sociedad en todos los países desarrollados debido al paso del SABER
A LOS SABERES. Cuanto más especializados
sean esos saberes, más eficaces serán las organizaciones
“.
Peter DRUCKER
Entendemos que atento la ocurrencia de hechos que hacen temblar al mundo, des- de la Administración debemos plantearnos qué va a ocurrir de ahora en más; porque los cambios estructurales que se han dado en los últimos tiempos, en el presente, y
los que se pronostican para no
muchas décadas más, pueden llegar a ser tan profundos y revolucionarios que hagan cambiar
la marcha del mundo, y por ende de la humanidad, es decir, de los
hombres.
Permanentemente sentimos hablar de desarrollo y subdesarrollo, globalización, internacionalización, empobrecimiento de muchos,
enriquecimiento de pocos, regionalismos, calentamiento global
y sus consecuencias,
productividad, eficiencia, eficacia, efectividad,
norte versus sur, norte desarrollado, sur subdesarrollado, “tigres emergen- tes”, etc.
Cabe la pregunta
¿son cuestiones económicas, sociales, políticas?, y al no encontrar una respuesta justa, ¿son cuestiones de qué tipo? y despejada esa duda ¿cómo resolver aquello que planteó Einstein que mencionamos
al inicio?; y en ese esquema ¿qué papel juegan o jugarán las organizaciones?
El desarrollo ¿puede concebirse, como un
proceso de expansión de las libertades reales
de que disfrutan los individuos? El hecho
de que centremos la atención en las libertades
humanas contrasta con las visiones más estrictas del desarrollo, como su identificación con el crecimiento del
producto nacional bruto, con el aumento de las rentas personales, con la
industrialización, con los avances
tecnológicos o con la modernización del social.
Las libertades también
dependen de otros determinantes, como las instituciones sociales y económicas (por ejemplo, los ser- vicios de educación
y de atención médica), así como de los derechos políticos y
huma- nos (entre ellos, la libertad para participar en debates
y escrutinios públicos). La concepción del desarrollo como un proceso de
expansión de las libertades fundamentales lleva a centrar la atención en los
fines por los que cobra importancia el desarrollo y no sólo en algunos
de los medios que desempeñan, entre otras cosas, un destacado papel en el proceso.
El desarrollo exige la eliminación de las principales fuentes de privación de
libertad: la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y las privaciones socia- les
sistemáticas, el abandono en que pue- den
encontrarse los servicios públicos y la intolerancia
o el excesivo intervencionismo estatal.
A pesar de que la opulencia mundial ha experimentado un aumento sin preceden- tes, el mundo contemporáneo niega
liberta- des básicas a un inmenso
número de personas, quizá incluso a la mayoría. A veces la falta de libertades fundamentales está relacionada
directamente con la pobreza eco- nómica,
que priva a los individuos de la libertad necesaria para satisfacer el hambre, para conseguir un nivel de nutrición suficiente, para poner remedio a
enfermedades tratables, para vestir dignamente o tener una vivienda aceptable o para disponer de agua limpia o de servicios de saneamiento (cloacas).
En otros casos, la privación de libertad está estrechamente relacionada con la falta de servicios y atención social
públicos, como la ausencia de
programas epidemiológicos o de sistemas organizados de asistencia sanitaria o
de educación o de instituciones eficaces para el mantenimiento de la paz y el orden locales. En otros casos,
la violación de la libertad se debe
directamente a la negativa de los regímenes
autoritarios a reconocer las
libertades políticas y civiles y a la imposición
de restricciones a la libertad para participar en la vida social,
política y económica de la comunidad[1]
Ahora bien, ¿es esta una cuestión que importe a la Administración?
A partir de la concepción planteada por Drucker de que vivimos en una sociedad conformada por organizaciones lo que se profundizará cada vez más, a medida que pasemos del saber a los saberes, la res- puesta es que sí es un problema de Administración, y como tal no se lo puede soslayar.
Naturalmente, hace mucho que hay “ad- ministradores”. Sin embargo, el término en sí fue
acuñado en el siglo XX. Y es en este siglo,
sobre todo en los últimos cincuenta años,
cuando la administración surgió como función
genérica de la sociedad, como un tipo
de trabajo diferenciado y como disciplina. Hace un siglo, la mayoría de las
tareas importantes, incluyendo las económicas que llamamos “empresas”, eran realizadas principalmente por la familia
y dentro de ella o por empresas
de tipo familiar como el pequeño
taller artesanal. En la actualidad, todos se
han transformado en instituciones organizadas:
organismo estatal, hospital,
empresa comercial, Cruz Roja, iglesias, sindica- tos, etc. Y todas deben ser administradas. La ADMINISTRACIÓN es, pues, la función específica de la actual “sociedad de organizaciones”. Es la práctica
específica que con- vierte
a la masa en un grupo efectivo, pro- ductivo y con
objetivos.
La ADMINISTRACIÓN y la ORGANIZACIÓN son en este momento más
globales que occidentales o
capitalistas.
La esencia de la organización moderna es lograr que las aptitudes y el conocimiento del individuo resulten productivos y que sus debilidades sean irrelevantes.
En las organizaciones tradicionales –las que construyeron las pirámides en Egipto o las catedrales góticas en la Europa Medieval, o en los
ejércitos de los siglos XVIII y XIX-
todos realizaban las mismas tareas no especializadas
en las que el principal aporte era la fuerza bruta. El conocimiento que existía se concentraba en el nivel
superior y en muy pocas mentes.
En las organizaciones modernas cada uno tiene una aptitud y un conocimiento moderadamente avanzados. En las organizaciones modernas
están los metalúrgicos y el especialista en catástrofes de la Cruz Roja, el financista y el terapeuta, el
analista de presupuestos y el
programador de computadoras, todos haciendo su trabajo, todos contribuyendo a su conocimiento, pero todos trabajando para un fin común. Lo poco que cada uno sabe cuenta; la infinidad que cada
uno no sabe, no.
A la ADMINISTRACIÓN se debe en gran medida el fenómeno social más
extraordinario de este siglo: la explosión educacional (de los que nos ocuparemos más adelante). Cuando más preparadas están las personas,
más dependen de las organizaciones. Prácticamente
todos los individuos con una formación
que supera el colegio secundario en
todos los países desarrollados pasarán todas
sus vidas laborales como empleados de
organizaciones administrativas y no podrían
ganarse la vida sin ellas. Tampoco podrían
hacerlo sus maestros[2]
Hemos insistido en el curso sobre el “mundo turbulento en el que se desarrollan las organizaciones”,
desarrollamos ejemplos, algunos de los cuáles recordaremos en este momento:
» Incremento de la marginalidad rural;
» Ensanchamiento de la brecha
entre pobres y ricos;
» A mayor desigualdad,
mayor corrupción;
» Incremento de la pobreza
en los países en desarrollo;
» Mayor discriminación de la mujer
en el mundo globalizado;
» Aumento de las inmigraciones por razones políticas y económicas;
» Incremento de los índices de mortalidad
infantil;
» Incremento de los índices de mortalidad
de mujeres al dar a luz;
» Incremento de los índices
de desnutrición;
» Incremento de los índices
de analfabetismo;
» Desestructuración de la organización familiar;
» Incremento de los índices
de criminalidad;
» Disminución de los índices
de seguridad;
» Incremento de los índices
de personas “sin techo”;
» Incremento del calentamiento del planeta;
» Aceleración de procesos de desertización;
» Disminución
de las reservas de petróleo;
» Incremento del deshielo de los cas- quetes polares;
» Mayor velocidad en el consumo
de re- cursos naturales que el período
de reproducción o reposición.
» En contraposición se producen:
» Incrementos de la producción
de granos y otros
alimentos;
» Incrementos de las reservas monetarias;
» Incremento del Producto Bruto Per Cápita;
» Incremento del índice de Esperanza de Vida;
» Mayor productividad industrial;
» Incremento en los niveles
de consumo de bienes y servicios;
» Mayor
cantidad de turistas recorren el mundo.
No escapará a la atención de nadie que existe una dicotomía
notoria en los índices.
Ante esta palpable
realidad, ninguna institución nos va a indicar qué hacer, y menos aún cómo hacerlo; es decir que las
organizaciones tendrán que encontrar sus estrategias para poder enfrentar las nuevas realidades, siempre y cuando las asuma. Difícilmente las organizaciones no preparadas sortearán los desafíos que los próximos
años, si no las próximas décadas, seguramente plantearán, tendrán posibilidades de éxito y menos
aún de prosperidad en un período de
turbulencia, cambio estructural y transformaciones económicas, sociales, políticas y tecnológicas[3]
La premisa final, en que hay que basar la estrategia en el período de cambio e
incertidumbre estructurales mundiales es la creciente incongruencia entre la
realidad eco- nómica y la realidad política.
La economía mundial se vuelve cada vez más global. Las fronteras nacionales son impedimentos y centros generadores de
cos- tos; las empresas y otras instituciones ya no pueden definir su alcance en términos de economías
y fronteras nacionales; deben hacerlo en términos
de industrias y servicios mundiales; pero al mismo tiempo las
fronte- ras políticas no van a desaparecer.
Valga como ejemplo
la aparición en escena de otras formas de relacionamiento entre los prestadores
de servicios (especialmente) y proveedores de bienes, con los consumidores;
como el COMERCIO
ELECTRÓNI- CO (E-COMMERCE), el TELETRABAJO; la
EDUCACIÓN A DISTANCIA (E-LEARN- ING); los CENTROS DE ATENCIÓN TELEFÓNICA (CALL-CENTER); todo enmarcado en la VIRTUALIDAD, lo que lleva
a una des- personalización en la relación
entre los acto-
res, ya se habla del VOTO ELECTRÓNICO
(no habrá que concurrir a los centros de votación para elegir a las
autoridades democráticas); todo ello apoyado en la creación más revolucionaria que se ha introducido en nuestras
vidas, quizás después de la televisión, que es la INTERNET,
que no reconoce fronteras, hábitos, pautas culturales, valores, reglas, procedimientos, que se
encontraban arraigados en la
sociedad que los fue madurando desde siglos (por ejemplo: el elegir y decidir la compra en el lugar en don- de
se encuentra el producto, el regateo del precio,
etc.); y ha irrumpido en forma pacífica pero firme y contundente, con el
propósito de quedarse y afianzarse. Este fenómeno provoca
cambios de hábitos
en los consumidores, incrementa las demandas especial- mente de servicios. A la vez que genera
una mayor conocimiento de los
servicios y pro- ductos que se encuentran en el mercado
por parte de los
consumidores, que por lo tanto se vuelven
más exigentes.
Pero en términos
éticos, requiere el afianzamiento de valores como la confianza, la veracidad, la verosimilitud, eliminar
el en- gaño, etc., los que a nuestro juicio están lejos de alcanzarse, porque se enmarca
en un proceso de cambio
de actitud muy profundo. Ahora
bien, qué pasa con las ORGANIZACIONES
tal cual las conocemos y concebimos hoy; pues, no hay dudas que
deberán mutar en su estructura, cambiar las relaciones entre sus integrantes, modificar la relación
jefe-subordinado, los ámbitos
de trabajo serán diferentes
(proliferará el trabajo desde otros sitios: países de
conveniencia, el hogar, etc.), las reuniones de trabajo no nos imaginamos como serán (quizás virtuales), ¿cómo se podrán
acercar las em- presas
a los clientes para satisfacer sus necesidades? si no se conocen y no existe
posibilidad de que ello ocurra.
Pero qué ocurrirá con aquellos sistemas económicos que están marginados del ac- ceso a estas nuevas concepciones de vida organizacional, los que deberán seguir
“ata dos” a lo que podríamos llamar
los esquemas tradicionales tal cual los conocemos hoy: economías de subsistencia, el merca- do rural, el mercado popular, el comercio barrial, los servicios personales (peluquería, medicina, asistencia jurídica, etc.),
segura- mente deberán ajustar sus
organizaciones para que puedan convivir
y sobrevivir dentro
de esos cambios. (Volveremos sobre el tema en las
Conclusiones).
En realidad, tenemos tres esferas super- puestas. Hay una economía verdaderamente
global del dinero y la información. Hay economías
regionales en las que los bienes circulan libremente y se recortan, aunque de ningún modo se eliminan, los obstáculos
al movimiento
de servicios y personas. Y existen además en cantidad creciente
realidades nacionales y locales que son económicas, pero a la vez, y sobre todo, políticas. Las tres
esferas se expanden con rapidez. Y las
empresas –y otras
instituciones, por ejemplo,
las universidades- no tienen opción. Tienen que vivir y actuar en todas ellas y al mismo tiempo. Ésta es la realidad sobre la que debe basarse la estrategia. Pero ninguna
administración, en ningún lugar, sabe hasta ahora qué significa concretamente esta realidad. Todavía
andan a tientas[4] 4
Uno no puede administrar el cambio, sólo puede
encabezarlo. Ya no se escucha hablar mucho sobre “superar la resistencia al cambio”, en nuestros
días, todo el mundo ha aceptado que el “cambio es inevitable”; y en un período de conmociones como el que es- tamos viviendo, el cambio es la norma. Sin lugar a duda, es doloroso y riesgoso y,
sobre todo, exige mucho trabajo duro. Pero a
menos que se considere que tarea es encabezar el cambio, la organización –ya se trate
de una empresa, una universidad, un hospital, una cárcel, una iglesia,
el ejército, etc.- no sobrevivirá.
En un período de rápido cambio estructural, los únicos que sobreviven son los líderes del cambio.
En consecuencia, una de las tareas centrales de la ADMINISTRACIÓN
para el siglo XXI es que las organizaciones se conviertan en líderes del cambio. Un líder del
cambio ve a éste como una
oportunidad. Lo busca, sabe cómo encontrar los adecuados y hacer que sean eficaces tanto fuera de la
organización como dentro de ella. Esto requiere:
» Políticas para el futuro;
» Métodos sistemáticos para buscar y prever el cambio;
» El modo correcto de introducir el cambio, tanto dentro
de la organización como fuera de ella;
» Políticas para equilibrar el cambio y la continuidad.
Hoy se habla mucho de la “organización innovadora”. Pero hacer que una
organización sea más receptiva a la innovación –e incluso organizarla para ella- no es suficiente para ser un líder del cambio. Podría tratar- se inclusive de una distracción. Puesto
que ser un líder del cambio exige
la voluntad y la capacidad de cambiar lo que ya se hace,
así como hacer nuevas y
diferentes cosas. Re- quiere
políticas para hacer que el presente cree el futuro[5]
La institución tradicional está concebida para la continuidad. Todas las instituciones existentes, ya sean empresas,
universidades, hospitales, e iglesias, tienen que hacer esfuerzos especiales, por lo tanto, para ser receptivas al cambio y capaces de enfrentarlos.
Esto también explica por qué oponen resistencia
a él. Para las instituciones tradicionales, el cambio, por así decirlo, es una contradicción en los términos.
Los líderes del cambio, al contrario, están preparados
para él. No obstante, la continuidad les sigue siendo necesaria. La gente necesita
saber dónde está parada. Necesita
saber qué puede esperar. Necesita conocer los valores y reglas de la organización. No funciona si el medio ambiente no es
predecible, comprensible, conocido. Pero la continuidad es igualmente necesaria
fuera de la empresa. De hecho, cada vez cobramos más conciencia sobre la importancia de las relaciones a largo plazo. En realidad,
para ser capaz de cambiar rápidamente
uno necesita relaciones estrechas y continuas con proveedores y distribuidores. Pero la organización
también debe tener una “personalidad” que
la identifique entre sus clientes y en sus mercados, y una vez más esto es válido tanto para las empresas como para
las que no lo son.
Así, el cambio y la continuidad son polos y no opuestos. Cuanto más
organizada esté una institución para
ser líder del cambio, más necesitará establecer una continuidad interna y externa y equilibrar el cambio rápido
y la continuidad[6]
La sociedad económica
mundial, pero especialmente la norteamericana, siguen
discutiendo activamente sobre las causas del
caso Enron. Sin llegar al fondo de ellas será difícil
prevenir situaciones similares. En Enron, la séptima
empresa de la economía norteamericana, su alta gerencia con la
complicidad de una de las más importantes empresas auditoras del mundo –Arthur Andersen-, perpetró
todo tipo de acciones delictivas. Hicieron perder sus ahorros a millones de pequeños accionistas, robaron virtualmente
sus fondos de pensiones a los propios
empleados de la empresa obligándolos a invertir
en acciones de la empresa que sabían estaban destinadas a
perder todo valor, engañaron a clientes y proveed res y casi destruyen la credibilidad de
todo el sistema financiero vital para
la economía. Enron no fue un caso aislado.
Se sucedieron otros
similares en corporaciones muy importantes como entre otras World Com, Tyconn y Health South Corp. y hay ahora
acusaciones de fiscales de varios Estados a maniobras ilegales de bancos
de inversión, analistas
de bolsa y fondos
mutuales.
Los ejecutivos de Enron eran en muchas casos egresados de los mejores Máster en Business Administration (MBA) de
los Estados Unidos, su educación gerencial era impecable. Además, no eran
precisamente necesitados. Sus paquetes remuneratorios los ubicaban
entre los ejecutivos mejores paga- dos de los Estados Unidos. Entonces ¿qué pasó? Evidentemente, había una falla ética de grandes proporciones. No era sólo de
in- dividuos. La falla ética estaba
en la cultura corporativa.
El prominente pensador norteamericano, Amitai Etzioni en 2003, formuló agudos
interrogantes sobre las causas de esta falla,
en un impactante artículo publicado en el Washington Post, relató las resistencias que encontró siendo
profesor de algunos de los más
afamados MBA para que se enseñara ética.
Se lo veía como superfluo e innecesario. La consecuencia fue que la enseñanza
resultó muy débil. Pero hubo más, según Etzioni,
no sólo no se enseñó, sino que, al enfatizar en la enseñanza
del lucro y otros
objetivos similares, sin desarrollar las responsabilidades comunitarias del
gerente, se producen incentivos perversos.
Es así como se produjo una enérgica reacción en las
reclutadoras de personal superior, que dicen que están dando preferencia a egresados de escuelas de negocios
religiosas que trabajan bien sobre ética, como
Notre Dame y Brigham Young University; por otro lado, en las escuelas
gerenciales, Harvard por ejemplo planea lanzar un curso en profundidad obligatorio sobre ética que
llamarán: “Liderzago, gobernabilidad y
rendición de cuentas”. Columbia, adoptó un currículo ético obligatorio al mismo tiempo
que ofrece cursos
electivos. Plantea estudiar problemas
éticos en diversas materias. Así pro-
grama analizar preguntas como:
» ¿Es ético vender productos
legalmente permitidos pero peligrosos?,
» ¿al fijar precios no se debería
utilizar criterios de juego limpio?,
» ¿debería haber una redistribución de ingresos de los ricos
a los pobres?,
» ¿deberían las compañías luchar con la polución más allá de las regulaciones gubernamentales?
Y nosotros podríamos incorporar algunos interrogantes más por lo que a diario
vivimos:
» ¿es
ético vender productos en otros países que se encuentran prohibidos en
el país de producción por su peligrosidad o consecuencias negativas?
» ¿es
ético desarrollar actividades vedadas en el país de origen de las empresas, en otros países: explotaciones
que generan deforestación o desbastan recursos naturales, o son contaminantes, ¿o perjudiciales para la salud de los
habitantes locales?
» ¿es
ético ejecutar prácticas que en el país de origen serían altamente censuradas
y hasta condenadas? (Recordar el caso Skanska
– empresa sueca – cuando Suecia figura entre los primeros países del mundo
libres de corrupción según las mediciones de Transparency International).
» ¿es
ético el negocio de venta de armas en terceros
países?
» ¿es
ético no cumplir con las normas laborales en los otros países y ser muy
cuidadosos en el de origen de las em- presas?
» ¿es ético subsidiar las exportaciones a costa del empobrecimiento de los
otros países productores, como barrera proteccionista?
Ciertamente que los valores éticos debe- rían enseñarse desde los primeros estudios educativos, en el ámbito familiar y la
socie- dad toda debería jerarquizarlos y cultivarlos. Sin embargo, la responsabilidad de las
es- cuelas o facultades donde se
preparan los gerentes es clave. Por otra
parte, no se trata solamente de enfatizar que no se debe caer en corrupción, sino más allá, educar para la responsabilidad social empresarial. Ese concepto se ha ido ampliando cada vez más ante las exigencias de la sociedad
ci- vil en los países desarrollados y
hoy implica que una empresa debe tener trato limpio con los consumidores, buen comportamiento con sus empleados,
cuidar el medio ambiente, comportarse con toda corrección en los países en desarrollo e involucrarse
activamente en programas a favor de la comunidad y de la ciudad donde opera.
Estos comportamientos comienzan a
premiarse y a castigarse por la
sociedad y los consumidores. Existe un reclamo social en aumento por empresas
más éticas[7]
Ahora cabe analizar cómo reaccionan las Corporaciones frente a estos reclamos
éticos de la sociedad, y bastan algunos ejemplos para volver a encontrarnos con
la dicotomía profunda entre el “deber hacer”
y el “hacer”, sin dejar de reconocer que se está trabajando y mucho en el mundo,
especialmente en los países más desarrollados para condenar a esas empresas
que ejercen prácticas no éticas:
» Wal-Mart,
empresa norteamericana la mayor comercializadora de productos de consumo del mundo, se ha descubierto que es la mayor empleadora en forma irregular;
» Carrefour, empresa francesa quizás la segunda
después de la anterior, igualmente;
» Nike, y otras firmas no menos famosas, producen
en China productos que comercializan como de primera marca a valores cincuenta veces mayores que lo que les pagan a sus obreros chinos,
ma lasios, indonesios, o
mexicanos que tienen salarios paupérrimos y trabajan en condiciones denunciadas internacional- mente como
inhumanas;
» Estados Unidos,
el país que genera la mayor polución
y calor ambiente en el mundo, se negó a firmar el Pacto Ambiental de Kyoto
(Japón) al cual adhirieron la mayoría
de los países del mundo,
a fin de disminuir la contaminación y el efecto invernadero.
» La
concentración de la riqueza en al- gunas personas
individuales es pavorosa,
baste como ejemplo:
(ver Anexo)
» En
contraposición más de mil millones de personas
en el mundo sobreviven con un ingreso
de un dólar por día.
» Por
último, porque ejemplos sobran, hay que pensar y seriamente ¿qué va a ocurrir en amplias y ricas en recursos naturales, regiones del planeta, cuando
el invasor se retire?, nos estamos
refiriendo a Irak, Afganistán, Pakistán, y todo el Oriente Medio, cuando los Estados
Unidos ya no les resulte posible mantener su
actual posición, por cuestiones eco- nómicas (su presupuesto nacional
se ha visto resentido en grado sumo en 2006 y 2007), social (las presiones de la socie- dad norteamericana son cada vez más fuertes, y se avecina un cambio de
gobierno en 2008), por cuestiones de conveniencia, etc., es toda una incógnita digna de analizar desde todos los pun- tos de vista: administración estratégica, geopolítica, económica, social, demo- gráfica, histórica.
En este punto cabe otro ejemplo que debe preocuparnos o al menos llamar nuestra
atención, ¿Qué ocurrirá cuando el Gigante despierte?[8],
nos referimos a China que has ta el
momento ha podido manejar y regular su
economía de tal modo que la incidencia que
genera sobre al sistema mundial no lo desequilibre.
La misma información para el año 2009, basta con compararlas y notar que se
producen cambios en el orden y la cantidad de
dinero que atesoran, más muchos nombres
se repiten, es decir, que la concentración de las grandes
fortunas en el mundo se mantiene entre los mismos. (ver Anexo)
Ahora bien, es de suma importancia analizar con
detenimiento las fuentes de información, incluso la misma, proporciona
diferencias –quizás no muy significativas- pero diferencias al fin respecto del mismo tema, a saber:
(ver Anexo)
La
Revista Forbes ha publicado reciente- mente su nueva lista de Los Hombres más ricos del mundo 2011, entre los
que encontramos a los habituales... y a alguna que otra nueva cara que no solo no nos sorprende sino que sirve como un pequeño
indicador para comprobar hacia donde se dirige la economía
mundial... colándose entre la lista por tercer año consecutivo dos indios, un brasilero... y sin gran novedad muchas caras conocidas que ya no nos sorprenden porque tiene su asiento perfectamente adecuado en la lista... como Bill Gates, Warren Buffet o
el riquisiiiiisimo Carlos Slim.
El top sigue siendo encabezado por el mexicano Carlos Slim, cuya fortuna alcanzó
los 74.000 millones de dólares, seguido por Bill gates y Warren
Buffet.
A continuación, puedes ver el listado con sus respectivas fortunas. (ver Anexo)
Entre los más destacado de este ranking, se encuentra el significativo aumento en
la fortuna de Mark Zuckerberg, que se ubica en el puesto 52 con 13.500 millones de dólares, logrando un incremento del 238% respecto al 2010.
Otro dato interesante es que Christy Walton vuelve a
ocupar un puesto entre los 10 más
ricos del mundo luego de varios años sin
contar con presencia femenina en este top.
El listado de los millonarios del mundo se compone de 413 multimillonarios de Esta- dos Unidos, mientras
que de Asia son 332 y de Europa 300. Entre los integrantes de
la lista, 102 son mujeres.
Un solo argentino figura entre los hombres más ricos del mundo[9]
Gregorio Pérez Companc
ocupa el puesto
356, con una fortuna de US$ 1.600 millones Gregorio Pérez Companc
continúa siendo el único
argentino que figura en la lista de los
hombres con fortunas superiores a los 1000 millones
de dólares. El accionista mayoritario de la empresa
de alimentos Molinos Río de la Plata cuenta con un
patrimonio de U$S 1600 millones y ocupa el puesto número 356 en el ranking que elabora
todos los años la revista norteamericana Forbes y que en esta edición reúne a 587 personas.
El listado es encabezado por el fundador de Microsoft, Bill Gates, que
por décimo año consecutivo es
considerado el hombre más rico del mundo,
con una fortuna de US$ 46.600 millones,
es decir US$ 5900 millones
más que en la
medición anterior.
Durante el último año, según Forbes, la fortuna de Pérez Companc no sufrió ningún
cambio, lo que llevó al empresario a perder exactamente
cien puestos en el ranking de los multimillonarios internacionales.
La solitaria presencia de Pérez Companc no es un fenómeno nuevo. La misma situación se repitió
en los últimos tres años.
Para encontrar a otro
argentino en el ranking elaborado por la revista económica estadounidense hay
que remontarse hasta 2001. En ese
momento en la lista de magnates inter- nacionales
también figuraban Ernestina Herrera de Noble, del grupo Clarín, y Amalia Lacroze de Fortabat -ambas empatadas en el puesto 490, con fortunas
de US$ 1000 millones- y el
fallecido Roberto Rocca, de Techint, que entonces ocupaba el puesto 312, con un patrimonio valuado en 1600 millones de dólares.
Tomando algunos indicadores podemos reflexionar:
» La suma de la economía china y la de los Estados Unidos,
alcanzan el 35 % de la mundial, entre ambas son
responsables del crecimiento del 85 % por ciento del PBI del planeta en la última década;
» China,
genera el 15 % del Producto Bruto Mundial
(PBM) y posee el 23 % de
las divisas de todo el mundo, siendo
responsable del 30 % del crecimiento de la economía terrestre en 2007;
» En 1990
consumía el 2,2% de la producción total de petróleo, en 2005, el 8%,
es decir que cuadruplicó el consumo del vital generado de energía en sólo 15 años, cuando por otro lado sabemos que las reservas mundiales de petróleo han descendido considerablemente, por lo que se está trabajando sobre el desarrollo de combustibles alternativos
(bio- Diesel, energía eólica, etc.);
» El consumo
de aluminio pasó en igual período
del 4,9 % al 21 %,
» Bien se
la puede llamar a la “economía termita” del mundo, en ella vive el 25%
de la población mundial, consume el 47
% del cemento, el 37 % del algodón, el 32 % del arroz, el 30 % del carbón,
el 27 % de porotos de soja, y al menos,
una docena más de commodities es los que se lleva más del 20 % del consumo mundial;
» A estos datos, ya preocupantes por su magnitud, debemos
sumarle que en China nacen 44.000 bebés
por día, algo así como dos o tres ciudades nuevas cada 24 horas;
» Según el
Fondo Monetario Internacional, China en 2000 representaba el 4% del comercio
mundial, y en 2006 alcanzaba el 10 %; a lo que debe agregársele que se estima que más del 40 % de las empresas que integran la lista de Fortu ne 1000, mudaron
hacia China sus operaciones, atraídas
por el valor irrisorio de la
mano de obra y el sistema impositiva más que benigno
que impera; es así que hay unos 200 millones
de chinos subempleados en la economía agrícola; lo
que a su vez se trasunta en una
migración del campo a las ciudades de unos 10 millones
de habitantes en busca de mejo- res
perspectivas en forma anual; lo que está
provocando concentraciones urbanas gigantescas;»
Estos cambios migratorios se corresponden en alrededor de 25 mil conflictos
anuales de los sectores rurales por tomas
de tierras o corrupción oficial, ya que la bonanza apenas
si se aleja de las zonas costeras
y llega un par de kilómetros
hacia el interior del país, en donde más de 800 millones
de personas siguen
sobreviviendo en la pobreza;
» De hecho
si el ingreso per cápita es de 1.600
dólares, hay varias
decenas de millones que ganan
menos de un dólar por día; esa
ampliación de la brecha socioeconómica entre ricos y pobres, el crecimiento descontrolado de las gran- des ciudades; acompañan a fenómeno nocivos del mundo: daños irreparables al medio
ambiente;
» Indudablemente
que en ese contexto ni pensar
o hablar sobre Responsabilidad Social
Empresaria (RSE) o Responsabilidad Social Política
(RSP), no existe
conciencia en el bien común;
» Las
proyecciones numéricas ya nos hacen presumir
de un crecimiento sostenido
para las próximas décadas, hasta dejar atrás a Alemania y Japón en orden los
PBI más abultados del mundo, para
competir palmo a palmo con el de los Estados Unidos;
» Para concluir, no debemos olvidar
que desde hace tiempo el capital no lo es todo. La tierra, el trabajo, el medio
ambiente y el contexto social también colaboran en el levantamiento de una nación
y hacen la diferencia entre crecimiento y desarrollo (no
confundir estos dos conceptos filosóficamente tan diferentes y que se los suele utilizar como
sinónimos). China puede seguir creciendo al ritmo
frenético que lo viene haciendo, o bien,
puede explotar en cualquier momento.
En
un Congreso Internacional sobre Ética, Desarrollo y Responsabilidad Social en la ciudad de Lima (Perú) en 2002 lo
escuchaba decir a quien era en ese entonces Ministro de Educación, Cultura y Ciencia de
la Nación, Lic. Daniel Filmus:
“nos han llenado de tecnología, pero se olvidaron de
decir- nos para qué sirve; lo que
necesitamos es educación”.
El trabajo en la productividad de los trabajadores
del saber y de servicios sólo será verdaderamente efectivo
cuando se haya escogido
y establecido el modelo de equipo adecuado. Un equipo adecuado no garantiza por
sí mismo la productividad, pero un equipo
equivocado la destruye.
De aquí la importancia de la educación, pero el saber exige un aprendizaje continuo,
porque el saber se cambia a sí mismo constantemente. La mejor forma de aprender
cómo ser más productivo es enseñando, la organización se tiene que convertir en una organización donde se enseñe y se aprenda.
La teoría
social y política,
desde Platón y Aristóteles, se centraba en el poder, pero la responsabilidad debe
ser el principio que informe y
organice a la sociedad poscapitalista la sociedad de las organizaciones, la sociedad del saber, exige una organización basada en la responsabilidad.
Las organizaciones deben responsabilizarse de los
límites de su poder, esto es el punto en el cual deja de ser legítimo
el ejercicio de sus
funciones; deben asumir su “responsabilidad social”; no hay nadie más en la
sociedad de las organizaciones que pue- da
cuidar de la sociedad misma; y debe hacerlo responsablemente, esto es dentro de los límites de su competencia y sin poner en
peligro su capacidad de funcionamiento[10]
La sociedad poscapitalista se
ocupa del ambiente en el que vive, trabaja
y aprende el hombre; no se ocupa de la persona; pero en la sociedad del saber hacia la que vamos la persona es lo esencial.
El saber no es algo impersonal como el dinero; el saber no reside en un libro, en un banco de datos, en un programa de un ordenador; todas estas cosas contienen solamente información. El
saber siempre está encarnado
en una persona, transportado por una persona,
aumentado o mejorado por una persona,
aprendido y trasmitido por una persona,
empleado bien o mal por una persona.
Por lo tanto, el paso a la sociedad del saber convierte
a la persona en lo esencial y al hacerlo
plantea retos nuevos, problemas nuevos, cuestiones nuevas
y nunca vistas respecto del representante de la sociedad
del saber: la persona
instruida[11]
En este momento
del análisis, debemos
plantearnos si dentro de la sociedad poscapitalista no
han adquirido fuerte
presencia en la práctica organizacional los principios tan criticados que plantearon los Clásicos frente a los de los Humanistas (eliminación del sábado inglés,
trabajo en los días
domingo, extensión de las jornadas
laborales, regímenes laborales con contratos llamados “basura”, entre otros aspectos).
Tal como se ha sostenido, la globalización es un “efecto”
y no una “causa”, que deviene de la internalización, especialmente de
las “comunicaciones”. Las consecuencias del efecto
“globalización”, han tenido una fuerte incidencia,
muchas veces negativa y lo palpamos diariamente, en los valores culturales, las modas, los gustos, la lengua madre,
los valores religiosos, estilos de
vida, en fin..., es innumerable la lista de consecuencias no deseables que se ha generado
como consecuencia de este “efecto”; pero como dice el poeta, no podemos decir: “paren el mundo que me quiero bajar”, en consecuencia, re- montándonos al principio de este material:
“El mundo que hemos creado como resultado del nivel de
pensamiento que hemos tenido hasta ahora, crea problemas que no podemos resolver en el mismo nivel en el que lo hemos
creado”.
Albert EINSTEIN
Listado de los millonarios en el mundo al final de 2009
|
ORDEN |
APELLIDO Y NOMBRE |
CIUDADANIA |
EDAD |
MILLONES |
|
1. |
SLIM HELU,
Carlos |
México |
70 |
53,5 |
|
2.
|
GATES III, William |
EE.UU. |
54 |
53,0 |
|
3.
|
BUFETT, Warren |
EE.UU. |
79 |
47,0 |
|
4. |
AMBANI, Mukesh |
India |
52 |
29,0 |
|
5.
|
MITTAL, Lakshmi |
India |
59 |
28,7 |
|
6. |
ELLISON, Lawrence |
EE.UU. |
65 |
28,0 |
|
7.
|
ARNAULT, Bernard |
Francia |
61 |
27,5 |
|
8.
|
BATISTA, Eike |
Brasil |
53 |
27,0 |
|
9. |
ORTEGA, Amancio |
España |
74 |
25,0 |
|
10.
|
ALBRECHT, Karl |
Alemania |
90 |
23,5 |
|
11. |
KAMPRAD, Ingvar |
Suecia |
83 |
23,0 |
|
12.
|
WALTON, Christy |
EE.UU. |
55 |
22,5 |
|
13. |
PERSSON, Stefan |
Suecia |
62 |
22,4 |
|
14. |
KA-SHING, Li |
Hong Kong |
81 |
21,0 |
|
15.
|
WALTON, Jim |
EE.UU. |
62 |
20,7 |
|
16.
|
WALTON, Alice |
EE.UU. |
60 |
20,6 |
|
17.
|
BETTENCOURT, Liliane |
Francia |
87 |
20,0 |
|
18.
|
WALTON, S. Robson |
EE.UU. |
66 |
19,8 |
|
19.
|
BIN TALAL, P. Alwaleed |
Arabia Saudí |
55 |
19,4 |
|
20.
|
THOMSON, David |
Canadá |
52 |
19,0 |
Fuente: Revista
Forbes: www.finanzzas.com/ranking-forbes-2009-los-billonarios-mas-ricos-del
-mundo
Personas con mayor
riqueza personal en 2009
|
ORDEN |
NOMBRES |
NACIONALIDAD |
EDAD |
BILLONES |
RESIDENCIA |
|
1 |
William Gates III |
Estados Unidos |
53 |
40.0 |
Estados Unidos |
|
2 |
Warren Buffett |
Estados Unidos |
78 |
37.0 |
Estados Unidos |
|
3 |
Carlos Slim Helu
y flia |
México |
69 |
35.0 |
México |
|
4 |
Lawrence Ellison |
Estados Unidos |
64 |
22.5 |
Estados Unidos |
|
5 |
Ingvar Kamprad y flia |
Suecia |
83 |
22.0 |
Suiza |
|
6 |
Karl Albrecht |
Alemania |
89 |
21.5 |
Alemania |
|
7 |
Mukesh Ambani |
India |
51 |
19.5 |
India |
|
8 |
Lakshmi Mittal |
India |
58 |
19.3 |
Inglaterra |
|
9 |
Theo Albrecht |
Alemania |
87 |
18.8 |
Alemania |
|
10 |
Amancio Ortega |
España |
73 |
18.3 |
España |
|
11 |
Jim Walton |
Estados Unidos |
61 |
17.8 |
Estados Unidos |
|
12 |
Alice Walton |
Estados Unidos |
59 |
17.6 |
Estados Unidos |
|
12 |
Christy Walton y flia |
Estados Unidos |
54 |
17.6 |
Estados Unidos |
|
12 |
S Robson Walton |
Estados Unidos |
65 |
17.6 |
Estados Unidos |
|
15 |
Bernard Arnault |
Francia |
60 |
16.5 |
Francia |
|
16 |
Li Ka-shing |
Hong Kong |
80 |
16.2 |
Hong Kong |
|
17 |
Michael Bloomberg |
Estados Unidos |
67 |
16.0 |
Estados Unidos |
|
18 |
Stefan Persson |
Suecia |
61 |
14.5 |
Suecia |
|
19 |
Charles Koch |
Estados Unidos |
73 |
14.0 |
Estados Unidos |
|
19 |
David Koch |
Estados Unidos |
68 |
14.0 |
Estados Unidos |
|
21 |
Liliane Bettencourt |
Francia |
86 |
13.4 |
Francia |
|
22 |
Prince Alwaleed Bin
Talal Alsaud |
Arabia Saudita |
54 |
13.3 |
Arabia Saudita |
|
23 |
Michael Otto y fia |
Alemania |
65 |
13.2 |
Alemania |
|
24 |
David Thomson y fia |
Canadá |
51 |
13.0 |
Canadá |
|
25 |
Michael Dell |
Estados Unidos |
44 |
12.3 |
Estados Unidos |
[1] Amartya Sen, Desarrollo y Libertad, Planeta, Bs. As., 2000, pp.19/20.
[2] Drucker, Peter, Las fronteras de la ad- ministración: Donde las decisiones del mañana cobran forma hoy, Edit. Sudamericana, Bs. As., 1998, pp.332/334.
[3]
Drucker, Perter, Los desafíos de la administración en el Siglo
XXI. Un anticipo del futuro, Edit. Sudamericana, Bs. As., 1999, pp.86/87.
[4] Op. cit. Pp. 81/82.
[5] Drucker, Peter F., Op. Cit.
[6] op. cit., 110/111.
[7] Kliksberg; Bernardo, Mas ética, más desarrollo; Temas, Bs. As., 2006, pp.198/200.
[8] Fuente: Agencia de Noticias Mundial Press.
[9] Publicado en edición impresa de la Revista Forbes [viernes 27 de febrero de 2004].
[10] Drucker, Peter F., La sociedad poscapitalista; Editorial Sudamericana, Bs. As., 1994, pp.
[11] op. cit., pp. 174.