REVISTA
DE ADENAG
ISSN
1853-7367
Ejemplar N°3 – 2013
PERSPECTIVA
FUNCIONALISTA SOBRE LA RSE: EXPERIENCIAS DERIVADAS DE CASOS
FUNCTIONALIST PERSPECTIVE ON CSR: EXPERIENCES DERIVED
FROM CASES
Daniel J. Vinsennau
vinsennau@econ.unicen.edu.ar
Carlos D. Simonetta simonetta@econ.unicen.edu.ar
Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires
Resumen
La RSE gana centralidad a partir de
los dilemas generados en la relación entre la empresa y la sociedad.
Actualmente ha ganado un avance persuasivo, y quedan pendientes avances en la
práctica efectiva. El futuro de las prácticas, en cuanto a formas y contenidos
de aplicación, será el resultado de la intervención de los profesionales que
tengan a cargo la tarea. El presente trabajo indaga diversas concepciones
acerca de la RSE que poseen un grupo de estudiantes de postgrado, todos ellos
con experiencia actual y concreta en la dirección de diversos tipos de
organizaciones. La metodología que se ha seguido es cualitativa, sin hipótesis
previas, tomando como marco teórico los distintos enfoques sobre RSE y sus
características. El grupo bajo estudio, ha tomado posturas muy cercanas a las
perspectivas funcionalistas sobre la RSE. Bajo este enfoque la RSE se vuelca
hacia el posicionamiento en imagen y reputación social, manteniendo un
equilibrio mínimo que logre la aceptación de la sociedad, la no aceptación de
esquemas de regulación de la responsabilidad empresarial, y privilegiando ante
todo los resultados económicos.
Se desprende de
los resultados, una serie de conclusiones. Por un lado, el enfoque
funcionalista permite que la RSE logre adecuarse a planes y objetivos
tradicionales de la empresa sin generar una contradicción que impida la
práctica.
En este sentido,
el estado actual de persuasión logrado podría convertirse en los próximos años
en práctica efectiva, en muchas organizaciones. La otra cara del enfoque
funcional, es la desventaja de impedir una crítica ética a la moralidad
empresaria. En tal sentido, la mirada no crítica, impide detectar aquellos casos
donde la RSE se transforma en una herramienta de marketing, o en una modalidad
sujeta a valores competitivos que vayan en detrimento del sentido último de los
planes de RSE.
CSR gains centrality from the dilemmas generated in
the relationship between the company and society. It has now gained a
persuasive breakthrough, and progress in effective practice remains to be seen.
The future of practices, in terms of application forms and content, will be the
result of the intervention of the professionals who are in charge of the task.
The present work investigates various conceptions about CSR held by a group of
postgraduate students, all of them with current and concrete experience in the
management of various types of organizations. The methodology that has been
followed is qualitative, without previous hypotheses, taking as a theoretical
framework the different approaches to CSR and its characteristics. The group
under study has taken positions very close to functionalist perspectives on
CSR. Under this approach, CSR turns towards positioning in image and social
reputation, maintaining a minimum balance that achieves the acceptance of
society, the non-acceptance of regulation schemes of corporate responsibility,
and prioritizing above all economic results.
It follows from the results, a series of conclusions.
On the one hand, the functionalist approach allows CSR to adapt to the
company's traditional plans and objectives without generating a contradiction
that prevents the practice.
In this sense, the current state of persuasion
achieved could become an effective practice in many organizations in the coming
years. The flip side of the functional approach is the downside of preventing an
ethical critique of corporate morality. In this sense, the non-critical look
prevents detecting those cases where CSR becomes a marketing tool, or in a
modality subject to competitive values that are detrimental to the ultimate
meaning of CSR plans.
Palabras claves: RSE. Enfoques RSE. RSE Funcional. Empresa
y sociedad. RSE y postgraduados.
Keywords: CSR. CSR approaches. Functional CSR. Company and society. CSR and postgraduates.
Introducción
Las empresas se han encontrado permanentemente inmersas en lógicas
de mercados que presionan hacia lo pragmático por la vía de la impronta
competitiva y de la impronta de una rentabilidad que, por su avidez, parece no
alcanzar nunca un nivel suficiente. Es un círculo en permanente refuerzo: no
solo hay presión pragmática hacia resultados, sino que éstos casi nunca son
satisfactorios y, en general, son cada vez más difíciles de lograr en los
términos que se los plantea. Ello retroalimenta la necesidad de pragmatismo en
los individuos y en la organización generando un clima en el que el tejido
humano solo consigue sobrevivir. En el plano del individuo esto implica que la
toma de decisiones es eficiente en tanto que sea moralmente utilitaria a los
fines empresarios tradicionales; cuestión que, inevitablemente, relega aspectos
personales y genera consecuencias muchas veces no buscadas. En la organización,
la representación incluye mecanismos estructurales, pautas culturales y un
férreo control -en apariencia flexible- a partir de una dirección por objetivos
que apunta en la misma dirección y que, en definitiva, deja escaso margen para
el error. Con lo que el planteo de Etzioni cobra más vigencia que nunca: …se llega a la conclusión de que nos enfrentamos con un verdadero
dilema, el problema de las organizaciones modernas resulta ser cómo construir
agrupaciones humanas tan racionales como sea posible y al mismo tiempo producir
un mínimo de efectos indeseables y un máximo de satisfacción (Etzioni:
1965).
En
ese contexto, el tema de la RSE gana centralidad porque resulta ser la manera
en que podemos responder concretamente a la pregunta sobre la naturaleza del capitalismo
-en cuyo ámbito se potencia la mencionada lógica del mercado- y sobre el papel
de la empresa en la sociedad; sobre todo en un entorno de crisis como el que
vivimos con los cambios generados a partir de la primera década del Siglo
XXI. En tal sentido, se ha convertido en
la idea de superar el enfoque cortoplacista de la gerencia empresarial, en
reconocer el enorme impacto social que tiene la práctica de la RSE, en la
necesidad de avanzar en políticas integrales de RSE; en hacer de la RSE un tema
permanente de las universidades en todas las áreas de conocimiento; y en la
importancia estratégica de instalar el tema en el debate público (Kliksberg:
2009).
En el marco de
esa trama, la RSE se entiende como un instrumento de construcción de un sentido social compartido
con el que las empresas deben fomentar sus
contribuciones para superar las deficiencias, desajustes y desequilibrios que
prevalecen en sus áreas de vecindad; así como, de la misma manera, tienen que
atender los efectos que pudiesen causar con sus operaciones, en los más amplios
contextos en los que operan. Esta idea sugiere que las empresas deben sumar sus
esfuerzos a los ejercidos por el resto de las entidades con las cuales comparte
un mismo espacio geográfico y un mismo tiempo histórico. De ello dependerá, en
gran parte, tanto su identidad como su imagen en la sociedad.
En lo que respecta a la identidad, remite a la historia de la
organización (lo que ha sido), a su misión y visión (lo que es), a sus
productos y servicios (lo que hace), a su manera de actuar (cómo lo hace), a
sus contenidos de lo que comunica (lo que dice que hace) y a su infraestructura
y fachada arquitectónica (el espacio que ocupa y su apariencia formal). El
desempeño socialmente responsable de las empresas promueve un mayor sentido de
identidad, tanto en el ámbito de la autoapreciación de la organización en su
conjunto, como en función de la identificación de cada trabajador con su
empresa.
La imagen, por su parte, representa la percepción que el público
tiene de la empresa. Es lo que permanece en la memoria cerebral y afectiva del
público después que todo se ha dicho, realizado y olvidado. También puede
interpretarse como lo que queda luego de restar “lo que se hace” de “lo que se
dice que se hace”. En esta línea se llega a dos términos que están muy
relacionados, como son la reputación y el posicionamiento.
A nuestro entender, el
carácter determinante de las contribuciones teóricas y los resultados de las
propuestas planteadas a lo largo de los últimos años, conducen a una
insoslayable conclusión: la responsabilidad social ha alcanzado una
madurez persuasiva; lo que no quiere decir que aún haya logrado una práctica convincente.
Puesto
que la sociedad les asigna a los profesionales universitarios la
responsabilidad de poner su conocimiento al servicio del progreso de la humanidad,
y en tal sentido pone gran parte de su esperanza en ello, la pregunta central
del presente trabajo es: ¿Cómo piensan los profesionales universitarios que
perfeccionan su formación en posgrados sobre gestión organizacional acerca de
la RSE? ¿Cómo creen que debe ser la conducta ética de las empresas? ¿Cuáles son
los temas que consideran prioritarios para formular una agenda tendiente a lograr
sustentabilidad en materia de RSE? ¿En qué enfoque de RSE se encuadran sus
perspectivas?
Enfoques sobre la RSE. Los
paradigmas organizacionales de Burrell y Morgan
Las
cuestiones que involucran a una conceptualización sobre RSE tienen una
diversidad tal que reflejan una serie de enfoques de carácter pluralista luego
de reconocer que la rentabilidad no debe ser el único móvil de la empresa
moderna. En efecto, diversas representaciones de la relación empresa - sociedad
conducen a postular la existencia de visiones alternativas a las sostenidas tradicionalmente
por las teorías funcionales de la organización.
El
rol de los paradigmas como formas de ver la realidad social fue explorado por
Burrel y Morgan (1979) quienes sostuvieron
que la teoría social en general, y la teoría de las organizaciones en particular, podía ser
analizada en términos de cuatro grandes
formas de ver el mundo (Figura 1): el funcionalista, el interpretativo, el
humanista radical y el estructuralista radical; los que reflejan un entorno de
escuelas de pensamiento relacionadas,
con diferentes abordajes y perspectivas,
pero compartiendo presupuestos fundamentales sobre la naturaleza de la realidad que estudian (Morgan: 1980).
Las
características básicas de estas cuatro representaciones de la relación empresa
- sociedad pueden observarse en las siguientes visiones de cada una de ellas (Burrell y Morgan:1979; Morgan: 1980):
- Una visión constructivista
cuyo propósito es dilucidar la construcción mutua entre empresa y sociedad
(Cuadrante 1 de la Figura 1)
- Una visión socio política
que da cuenta de las relaciones de fuerza entre la empresa y la sociedad
(Cuadrante 2 de la Figura 1)
- Una visión cultural
enfocada en los valores compartidos entre la empresa y la sociedad (Cuadrante 3
de la Figura 1)
- Una visión funcionalista
enfocada en la regulación de la relación empresa / sociedad (Cuadrante 4 de la
Figura 1)
Sociología del cambio
radical
|
Enfoque |
(1) Paradigma humanista radical Prisión psíquica Teoría anti-organización |
(2) Paradigma estructuralista radical Instrumento de dominación Teoría radical de la organización |
Enfoque |
|
Subjetivo |
(3) Paradigma interpretativo Realización. Creación de sentido Hermenéutica - interpretación |
(4) Paradigma funcionalista Máquina Conductismo. Determinismo Sistema político Teoría del sistema social |
Objetivo |
Sociología de la
regulación
Figura 1: Paradigmas como formas de observar la
realidad social. Fuente: MORGAN, Gareth (1980). Paradigmas,
metáforas y resolución de problemas en teoría de la organización.
Una
interesante propuesta inspirada en el planteo paradigmático de Burrell y Morgan (1979), resulta ser la de Gond (2012) cuando se apoya en el mismo para encuadrar las
siguientes perspectivas de RSE:
- La
RSE como construcción sociocognitiva
- La
RSE como relación de poder
- La
RSE como producto cultural
- La
RSE como función de regulación social
En
la Figura 2, puede observarse como se articulan las representaciones de la
relación empresa - sociedad en un cuadro de análisis con diversas perspectivas
de RSE.
Enfoque constructivista:
El marco de la RSE resulta de una construcción entre la empresa y los grupos de
interés para ajustar la definición de la misma con la realidad vigente en una
sociedad determinada. En esta perspectiva se encuadran, por ejemplo, los
esfuerzos conjuntos por hacer medible el desempeño social de las empresas sobre
la base de un proceso de interacción mutua de identidades, de sistemas de
valores y de las cuestiones sociales fundamentales. La proliferación de
recomendaciones, sistematización de estándares e indicadores de responsabilidad
social empresarial, en sus expresiones más recientes, están representados por
la tercera versión del GRI -Global Reporting
Iniciative- del año 2006
(actualizada en 2011) y por la aparición de la guía ISO-26000 en el año 2010.
Orientación hacia el
cambio
|
Orientación hacia |
(1) La RSE como construcción sociocognitiva Visión constructivista |
(2) La RSE como relación de poder Visión socio política |
Orientación hacia |
|
la subjetividad |
(3) La RSE como producto cultural Visión culturalista |
(4) La RSE como función social Visión funcionalista |
la objetividad |
Orientación hacia la
regulación
Figura 2: Visión pluralista de la relación empresa /
sociedad. Fuente: Gond, J.P. (2012). Cuatro perspectivas sobre RSE
Enfoque socio político:
Esta perspectiva se orienta hacia las relaciones de poder y los conflictos que
median en las relaciones que se dan entre empresa y sociedad. Se interesa por
explorar y explicar los modos en que influyen las empresas a través de sus políticas
y de sondear los límites del poder que tienen sobre las decisiones de la
sociedad. Una caracterización sobre la sociedad como hiperconsumista (Lipovetzky: 1995) bien
puede considerarse un ejemplo de consecuencia del poder que ejercen las empresas
sobre las costumbres de la gente.
Enfoque cultural:
Esta perspectiva entiende a la RSE como el resultado cultural que refleja las
relaciones deseables entre la empresa y la sociedad en la que se desempeña tal
como se encuentran definidas por el medio cultural, político, institucional y
social vigentes. Participa de la noción de reparación
de los valores vulnerados entre los objetos y los sujetos (de Leonardis, Mauri y Rotelli:
1994). En este contexto, la RSE se define como producto de una cultura que se
determina subjetiva y localmente; con lo que no tiene nada de universal. Los aportes de C. K.
Prahalad y S. L. Hart pueden ser
encuadrados en esta perspectiva, en orden a un mundo en crisis, cuando en
su libro “La Fortuna está en la base de
la pirámide” (2002) exponen la idea de un capitalismo inclusivo consistente en producir y distribuir bienes
adaptados a las culturas y posibilidades de los sectores menos favorecidos.
Sobre esta base, apuntan la conveniencia de promover capacidades humanas que
permitan la incorporación de esos sectores como proveedores y socios
periféricos.
Enfoque funcionalista:
Para esta perspectiva, la RSE se considera como un instrumento de regulación
social destinado a mantener el equilibrio entre las empresas y la sociedad en
base a una intencionalidad de integración de propósitos comunes. Dos autores de reconocida
trayectoria en el mundo de las empresas, Michael Porter y Mark Kramer (2006),
han revitalizado la formulación de sus otrora modelos de estrategias
competitivas e individualistas a partir de un artículo que bajo el título
“El vínculo entre ventaja competitiva y responsabilidad social corporativa” publicaron
para la Harvard Business Review en Diciembre de 2006.
Sus principales premisas pueden
resumirse en los siguientes puntos:
a) los negocios y la
sociedad se necesitan mutuamente;
b) las empresas sanas
requieren de una sociedad sana y una sociedad sana necesita de empresas
exitosas;
c) cualquier desequilibrio
a favor de una de ellas significa ganar una batalla, pero perder la guerra;
d) la empresa y la
sociedad se concilian por intermedio de la RSE;
e) en lugar de un costo,
de una limitación, o de un acto de beneficencia, la RSE es una fuente de
oportunidades, innovaciones y ventajas competitivas;
f) cada empresa es
diferente a otra, en consecuencia, no debe atender una receta genérica en
materia de RSE;
g) las empresas deben
definir un sistema de RSE integrado a su particular estrategia competitiva.
Luego de sostener que
cuando los enfoques predominantes de responsabilidad social corporativa se
desconectan de los negocios y se oscurecen las mejores oportunidades para
beneficiar a la sociedad, los autores (Porter y Kramer) finalizan insistiendo
en la necesidad de vincular la responsabilidad social de la empresa con cada
una de las fases que se articulan en la cadena de valor. Esta idea se corona
con la afirmación de que la responsabilidad social más estratégica se concreta
cuando una empresa añade una dimensión social a su propuesta de valor, es
decir, cuando convierte el impacto social en una parte sustantiva de su
estrategia.
Diseño de la estructura para la
búsqueda de información
El
enfoque adoptado se apoya en una metodología cualitativa a efectos de considerar
al conocimiento generado como el resultado de una dialéctica entre el objeto de
investigación y sus actores. Con ello se quiere destacar que no se ha buscado
la existencia de relaciones invariantes que regulen los hechos humanos, sino
más bien la comprensión y reconstrucción de su realidad fundada en las
percepciones, intenciones, acciones y significados que les otorgan las personas
involucradas en la propia investigación.
Las
pautas seguidas no han tenido como propósito comprobar hipótesis -que, por otra
parte, no se han planteado-, sino tratar de examinar la cotidianeidad y la
realidad observables para interpretarlas y, de ese modo, poder darles
significado tratando de entrelazar relatos y teorías, escenas y conceptos,
sentires y pensamientos en torno al tema de estudio de la RSE.
Muestra: veinticinco participantes que, durante el año 2012, han
estado cursando un postgrado en administración de negocios y que ocupan lugares
con influencia en las decisiones de distintos tipos de organizaciones privadas
y públicas, distribuidos de la forma que puede observarse en el Cuadro 1.
|
Profesión |
Sexo femenino |
Sexo masculino |
|
Médico |
- |
1 |
|
Psicóloga |
1 |
- |
|
Ingenieros en sistemas |
- |
6 |
|
Licenciados en economía |
- |
1 |
|
Licenciados en
administración |
1 |
4 |
|
Contadores públicos |
- |
4 |
|
Licenciados en
relaciones públicas |
1 |
- |
|
Ingenieros químicos |
- |
2 |
|
Arquitectos |
- |
1 |
|
Ingenieros mecánicos |
- |
1 |
|
Ingenieros electricistas |
- |
1 |
|
Licenciado en relaciones
internacionales |
- |
1 |
|
Totales |
|
|
Cuadro 1: Muestra de casos
estudiados
Variables y dimensiones: a efectos de abordar los hechos, se ha optado
por considerar las siguientes categorías de variables y dimensiones:
- RSE: objetivos; prioridades; conducta ética;
impulsión; regulación - libre elección;
- VALORES: ético morales;
económico-competitivos; de innovación y desarrollo;
- AGENDA PARA UNA RSE SUSTENTABLE : políticas con los grupos de interés;
políticas de protección del medio ambiente; políticas de integración que hace
al bien común; transparencia.
Instrumentos: En lo que se refiere al modo de comunicación, la
entrevista se constituyó en la herramienta de diálogo utilizada; ya que, como
método de recolección de información, ha permitido relevar fenómenos
observables -tales como comportamientos, acciones y discursos- y también
fenómenos menos observables a simple vista -tales como prejuicios que impregnan las
respuestas, actuaciones sujetas a intereses, y sensaciones de confianza entre
otros-. Dado el enfoque cualitativo, se
optó por la entrevista cualitativa
como técnica de investigación a efectos de captar la posición de los
entrevistados y la complejidad de sus experiencias personales. También se
recurrió a un cuestionario estandarizado definido
a partir de un conjunto de preguntas relacionadas al objeto de estudio en
cuestión a efectos de lograr un mínimo de información cuantitativa cuyo
propósito ha sido el de contrastar aspectos puntuales de la información
cualitativa obtenida en las entrevistas.
Análisis de los resultados
Los resultados de
la investigación son los que han dado vida al título del presente trabajo, puesto
que las derivaciones de su análisis se encuadran, mayoritariamente, en los
parámetros de la visión funcionalista de la RSE. Aunque, como en toda
investigación cualitativa, también han tenido su lugar de importancia y sido
atendidas las singularidades encontradas.
El sentido
funcionalista de mantener el equilibrio
Más del 90 % de
los participantes adoptó los esfuerzos a realizar con sentido de corresponsabilidad con quienes la empresa
comparte una misma época y un mismo espacio geográfico; para lo cual consideran
que se deben hacer contribuciones que permitan ajustar los desequilibrios que la misma pudiera ocasionar con sus
actividades.
Al respecto, cabe
destacar uno de los relatos manifestados que, de alguna manera, sintetiza lo
que esa rotunda mayoría piensa al respecto:
… responder a los cambios sociales
aumenta la aceptación social hacia las empresas.
El sentido
funcionalista del posicionamiento
En cuanto a la
identidad, la imagen, la reputación y el posicionamiento en el mercado, como
alternativas de beneficio que puede procurar la incorporación de la RSE a la
gestión, los participantes eligen el de posicionamiento en el mercado como la
dimensión más importante. Opción que coincide en línea con los postulados de
Porter y Kramer (2006). Luego, manifiestan sus preferencias colocando en
segundo lugar a la identidad, en tercer lugar, a la imagen y en cuarto y último
lugar a la reputación de la empresa.
Los siguientes
relatos de dos participantes, dan cuenta en forma contundente sobre esta
visión:
La imagen y la reputación de una
empresa como resultado de atender responsabilidades sociales deben favorecer la
competitividad en el mercado.
La posibilidad de atender
responsabilidades sociales por parte de las empresas abre espacios de interés
para formas de cooperación con la sociedad que redundan en beneficios futuros.
El sentido funcionalista
de la no regulación en materia de RSE
Más del 75 %
considera que la responsabilidad de los compromisos sociales de la empresa debe
ser una cuestión de libre decisión de manera que pueda definir el alcance
máximo de sus iniciativas sociales.
Reforzando esta
postura, entre un 9 y un 10 % entiende que los compromisos de la empresa no
deben ir más allá de su función económica y del compromiso con sus dueños en
una visión digna de los postulados que Milton Friedman ha formulado al
respecto.
Uno de los
entrevistados completo su perspectiva con el siguiente relato:
Interesarse por
cuestiones que hacen a la responsabilidad social de una empresa abriría nuevas
exigencias para que el Estado incremente regulaciones.
El prevaleciente
y permanente sentido funcionalista de los resultados económicos
En un pasaje de
la entrevista se sugirió reflexionar alrededor de la siguiente afirmación: La
función primordial de la empresa es de naturaleza económica… pero la finalidad esencial de la empresa
es de naturaleza social.
Nuevamente una
amplia mayoría cercana al 90 %, coincidió en que la supervivencia es el núcleo
central de atención para la gestión y que, en tal sentido la cuestión social
debía ser atendida en un segundo plano. El siguiente relato de uno de los
participantes resume, sobre el particular, el pensar y sentir colectivo de los
mismos:
Orientar parte de la atención hacia
actividades destinada a la práctica de responsabilidades sociales, disminuye la
eficiencia productiva de la empresa.
El sentido
funcionalista de los temas prioritarios para una agenda de RSE
En el Cuadro N° 2
puede observarse una ponderación sobre las preferencias obtenidas de los
participantes a la hora de asignar prioridades sobre una serie de temas que les
fueron presentados para formular una agenda de RSE.
|
Orden de preferencia |
Temas de agenda |
|
1 |
Asegurar que haya una revelación
adecuada y a tiempo de todos los asuntos relevantes de la empresa, incluyendo
la situación financiera, su desempeño, la tenencia accionaria y su
administración; |
|
1 |
Proteger los derechos de los
accionistas |
|
3 |
Asegurar la guía estratégica de la
compañía, el monitoreo efectivo del equipo de dirección por el consejo de
administración y las responsabilidades del Consejo de Administración con sus
accionistas; |
|
4 |
Todos los accionistas deben tener la
oportunidad de obtener una efectiva reparación de los daños por la violación
de sus derechos; |
|
5 |
Asegurar el tratamiento equitativo
para todos los accionistas, incluyendo a los minoritarios y a los
extranjeros; |
|
6 |
Reconocer los derechos de terceras
partes interesadas; |
|
7 |
Promover una cooperación activa
entre los grupos terceros de interés en la creación de riqueza, generación de
empleos y logro de empresas financieras sustentables; |
|
8 |
Promover la generación de empleo |
|
9 |
Reinvertir en el medio; |
|
10 |
Evitar dañar el medio ambiente. |
Cuadro 2: Orden de preferencias para una
agenda sobre temas de RSE
El sentido
funcionalista de los valores sobre los que debe apoyarse la gestión
Finalmente,
terminada la entrevista, se les presentó a los participantes una sucesión de
quince conceptos distribuidos, aleatoriamente, en tres series de valores a
saber:
·
Valores
ético morales
·
Valores
económico competitivos
·
Valores
de innovación y desarrollo
La importancia
que destacar para cada uno de los conceptos presentados se distribuyó entre ninguna; escasa; moderada; alta y muy alta. Luego,
los Cuadros 3 a 6 muestran la ponderación efectuada de acuerdo con la
importancia que los participantes le otorgaron a cada uno de los conceptos que
tuvo que evaluar y medir en los términos establecidos.
|
Valores ético morales |
|
|
|
|||
|
Código |
Concepto |
Ubicación |
Valoraciones más significativas y
concentradas |
|||
|
04 |
Transparencia |
Entre moderada y alta |
46,43 % |
|||
|
08 |
Compromiso social |
Entre moderada y alta |
60,71 % |
|||
|
12 |
Generosidad |
Entre moderada y alta |
42,86 % |
|||
|
13 |
Cooperación |
Entre escasa y moderada |
69,64 % |
|||
|
15 |
Integridad |
Entre moderada y alta |
60,71 % |
|||
Cuadro 3:
Tabla ponderada de valores ético morales
|
Valores económico competitivos |
|
|
|
|||
|
Código |
Concepto |
Ubicación |
Valoraciones más significativas y concentradas |
|||
|
01 |
Orden |
Entre alta y muy alta |
78,57 % |
|||
|
03 |
Calidad |
Entre alta y muy alta |
82,14 % |
|||
|
05 |
Adaptabilidad |
Entre alta y muy alta |
85,71 % |
|||
|
06 |
Productividad |
Entre moderada y alta |
57,14 % |
|||
|
11 |
Resultados |
Entre alta y muy alta |
85, 71 % |
|||
Cuadro 4:
Tabla de valores económico competitivos
|
Valores ético de innovación y
desarrollo |
|
|
|
|||
|
Código |
Concepto |
Ubicación |
Valoraciones más significativas y concentradas |
|||
|
02 |
Creatividad |
Entre escasa y moderada |
69,64 % |
|||
|
07 |
Autonomía |
Alta |
39,28 % |
|||
|
09 |
Clima laboral |
Entre escasa y moderada |
60,71 % |
|||
|
10 |
Reinversión en el medio |
Entre moderada y alta |
42,86 % |
|||
|
14 |
Iniciativa |
Entre escasa y moderada |
60,71 % |
|||
Cuadro 5:
Tabla ponderada de valores de innovación y desarrollo
|
N° jerárquico de importancia asignado |
Concepto |
Categorías de valores |
|
1 (1) |
Resultados |
Económico financieros |
|
1 (2) |
Adaptabilidad |
Económico financieros |
|
2 (3) |
Calidad |
Económico financieros |
|
3 (4) |
Orden |
Económico financieros |
|
4 (5) |
Autonomía |
Innovación y desarrollo |
|
5 (6) |
Compromiso social |
Ético morales |
|
5 (7) |
Integridad |
Ético morales |
|
6 (8) |
Productividad |
Económico financieros |
|
7 (9) |
Transparencia |
Ético morales |
|
8 (10) |
Reinversión en el medio |
Innovación y desarrollo |
|
8 (11) |
Generosidad |
Ético morales |
|
9 (12) |
Creatividad |
Innovación y desarrollo |
|
9 (13) |
Cooperación |
Ético morales |
|
10 (14) |
Clima laboral |
Innovación y desarrollo |
|
10 (15) |
Iniciativa |
Innovación y desarrollo |
Cuadro
6: Tabla de jerarquías otorgadas a los valores
Los valores
económicos financieros son de gran importancia para los entrevistados. La
cercanía de los entrevistados con la actividad diaria de las empresas es una
razón válida para afirmar que el paradigma funcional tiene plena vigencia. Más
aún, siendo estudiantes de posgrado podría afirmarse que resulta ser un
paradigma que gozará de larga vida. ¿Dónde se encontrará entonces el límite
entre la concepción funcional de la RSE y la idea de “Marketing social” que
algunos críticos de la RSE mencionan? Ciertamente difícil de responder; la
importancia otorgada a favor de los valores económicos en conjunto con el
relego de valores de innovación y desarrollo ciertamente implica pensar que,
como afirma Etkin (2000), la situación refiere a una
lucha más que a un contexto competitivo. En la lucha, la idea de supervivencia
deja poco margen para repensar los elementos de gestión desde su lógica propia,
y provoca una presión hacia una confluencia funcional de los esfuerzos de
gestión. Esa confluencia consiste en hacer lo que se pueda; si hay a la gente
le importa el medio ambiente y la sociedad, hagamos de ello una bandera. Esto
último no es necesariamente producto de la visión funcionalista, sino de ésta
última aplicada en contextos de lucha más que de competencia. El marketing
social, como idea que contrasta con los esfuerzos de sensibilización acerca de
la RSE y con su lógica moral, se presenta entonces como una desviación de
contextos luchados más que competitivos, donde cualquier nuevo elemento de las
teorías de gestión se vuelve funcional a la supervivencia.
Voces en el desierto
Más de un 15 %
considera que deben existir políticas públicas restrictivas que regulen las
actividades de RSE que les cabe a las empresas. Se destacan dos de los relatos
que mejor grafican la postura:
… para asegurar una disminución de los
desajustes socio-económicos que la misma provoca en el cometido de sus
actividades.
… para que la RSE sea una realidad,
hay que imponerla como una obligación legal.
Esta última
afirmación remite a una etapa inicial de la modernidad (Bauman, 2000), donde
las estructuras estatales trababan de delinear un marco regulatorio que permita
el desarrollo del capitalismo sin resignar derechos sociales y humanos. Difícil
será que vuelva esa etapa si, como afirma el autor, las estructuras modernas se
han convertido en líquidas, fluidas, con regulaciones escasas, y donde la elite
dominante puede ejercer el poder desde el esquema de amos ausentes, lejos de
las cuestiones bélicas y decisiones gerenciales. En ese esquema, solicitar una
reglamentación de la RSE para que se cumpla sería un factor atemorizante: hoy
en día se entiende que el progreso va atado a cuestiones livianas, cambiantes,
“sin equipajes a cuestas”; el éxito es tan efímero como el horizonte para el
cuál se planea que en ocasiones no supera el presente inmediato. En este
contexto un marco regulatorio sería concebido como un peligro para lo que la
cultura de estos tiempos considera libertad y progreso.
En las
entrevistas también hubo otras voces que, en menor medida, prefirieron
enfocarse en temas relacionados con el personal de la empresa. Entre las más
importantes cabe destacar:
… no hay que perder de vista el respeto
por los derechos y las condiciones de trabajo del personal
… creo que uno de los propósitos
que entre otros justifica la existencia de la empresa es el de generar
posibilidades de progreso para el personal
… todos los que tienen personal a
cargo deberían evitar la discriminación con y entre el personal
… un factor que la empresa debe
tener en cuenta a la hora de modernizarse es considerar los efectos de la
tecnología sobre el personal
También hubo
voces destinadas a unos de los grupos de interés que con más atención son observados,
aunque no resulten prioritarios a la hora de establecer políticas de RSE. Entre
ellas hay dos que se destacan:
Las empresas
formadoras de precios y los intermediarios deben medir la relación existente
entre los costos y la satisfacción que producen para que los precios de los
productos que venden tengan algún grado de razonabilidad.
Las empresas deben ofrecer
productos transparentes que no ocasionen dudas al consumidor.
Conclusiones
Si lo que se
pretendía al inicio era evaluar el enfoque que, en general, este grupo de
estudiantes de posgrado poseen acerca de la RSE, las evidencias han sido claras
a favor del enfoque funcionalista. Obtener los mismos beneficios empresariales,
o incluso aumentarlos, desarrollando actividades que complementen necesidades
sociales y medioambientales, es una premisa que cuadra con el paradigma
funcional de la RSE y con las opiniones recogidas.
No es extraño el
resultado, ya que evidencia la fortaleza del paradigma fundador de la RSE, que
se desarrolla a partir de dos aspectos centrales; por un lado la preocupación
de grandes empresas por asegurar al largo plazo los recursos necesarios para su
propia supervivencia, (lo cual incluye condiciones sociales para desarrollar
las actividades), y por otro lado dar respuesta a las crecientes actividades de
organizaciones que luchan por las condiciones medioambientales y sociales,
algunas desde hace mucho tiempo.
Desde el punto de vista de las ventajas que
este paradigma otorga, se inscriben precisamente dos aspectos fundamentales. Por
un lado, la convivencia relativamente pacífica con los objetivos tradicionales
empresarios, que es decir mucho cuando se tocan temas sociales y
medioambientales; esta convivencia pacífica supone una vía rápida y no
contradictoria para convertir la persuasión RSE en práctica efectiva. Por otro lado,
y a raíz de lo anterior, la rápida absorción de estos conceptos en todo tipo de
redes empresariales, lo que posibilita su aplicación en todo tipo de empresas ligadas
entre sí - y la difusión por las normativas, reglas, usos y costumbres de cada
eslabón de cualquier red empresarial que incorpore a su agenda los temas de RSE
-. En este último caso, en la medida que los “lenguajes de la red” (codificaciones)
logren internalizar el concepto de RSE, la propagación de los modelos puede
multiplicarse rápidamente. Se guarda, no obstante, alguna duda respecto de las
responsabilidades y la distribución de poder y recursos dentro de la red:
podría decirse que todavía no se ha avanzado en analizar la situación de las
pequeñas empresas y el cumplimiento de estándares de RSE de la red, con todo lo
que ello implica.
Desde el punto de
vista de las desventajas, y producto de lo que se ha observado en la muestra,
podían citarse algunas cuestiones como las siguientes:
·
Peligro
de interpretar la RSE como un esfuerzo de marketing para vender más, que será
aplicado siempre y cuando las demandas sociales y medioambientales de los
consumidores, o la moda, así lo exija.
·
No se
soluciona el problema entre empresa y sociedad desde un punto de vista
dialógico, sino que se sigue apostando a la visión un tanto narcisista de las
necesidades de los accionista por sobre otras improntas.
·
No se
abordan cuestiones conflictivas de forma integradora, sino que se circunscribe
el debate a la lógica empresaria tradicional, siendo que en definitiva se
abordan problemáticas que, por sus características, marcos de abordaje y campos
de investigación, exceden aquella lógica. En otras palabras, se aplica la moral
utilitaria tradicional, sin crítica ética a dicha moral.
Solo puede
criticarse la visión funcionalista si se adopta una mirada ética sobre el
fenómeno. Por ello, quizá, el grupo de observación que resulta cercano a las
actividades empresarias, interpreta y refuerza la mirada sobre aquello que no
colisiona con los paradigmas empresarios tradicionales. Y el paradigma
funcional resulta entonces, una forma interesante de incorporar demandas
sociales y medioambientales – hasta donde se pueda -, bajo las condiciones de
luchas, competencias y entornos en los cuales se toman decisiones a diario.
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