EVOLUCIÓN
DEL CONCEPTO DE PROCESOS ORGANIZACIONALES
EVOLUTION OF THE CONCEPT OF ORGANIZATIONAL PROCESSES
Miguel Blázquez
blazquezuni@gmail.com
Celina N. Amato amatocelina@eco.uncor.edu
Universidad
Nacional de Córdoba
Artículo
científico
Resumen
Este artículo se propone revisar el estado del arte actual de los
procesos en la administración desde una perspectiva reflexiva.
Para ello se desarrolló un análisis de la evolución del concepto de
procesos a través de las diferentes escuelas del pensamiento administrativo, para
explicar y comprender las modificaciones del concepto en correspondencia con su
contexto histórico. Para este análisis se utilizó una metodología de
investigación de tipo cualitativa.
Las principales conclusiones ponen en evidencia que la trazabilidad
que caracteriza al concepto de proceso da origen a que todas las expresiones
históricas aborden el tema, pero con características particulares en cada
enfoque. A su vez, el concepto no ha sido asumido como un desarrollo específico
entre las diferentes corrientes del pensamiento administrativo ya que cada una
de ellas pone el acento en otros aspectos de la organización.
Por último, el grado de correspondencia entre la teoría de las organizaciones
y su contexto histórico no siempre opera en tiempos y espacios homogéneos, generando
diferentes asimetrías. Por lo que puede observarse que en la actualidad existe
una desigualdad entre las demandas de la realidad organizacional y el análisis
de los procesos, como la incorporación de TIC´s y de aspectos relacionados con la
responsabilidad económica, social y ambiental (sustentabilidad).
Abstract
This article aims to review the current state of the art management
processes through reflection.
To do an analysis of the evolution of the concept of processes across
the different schools of management thought, to explain and understand the changes
of the concept in line with its historical context is developed. For this analysis,
a qualitative research methodology was used.
Key findings highlight the
traceability concept that characterizes the process that gives rise to all
historical expressions raise the issue but with particular characteristics in
each approach. In turn, the concept has not been adopted as a specific
development between different streams of management thinking because each
emphasizes other aspects of the organization.
Finally, the degree of correspondence between the theory of organizations
and their historical context does not always operate in time and homogeneous
spaces, generating different asymmetries. As there is currently a mismatch
between the demands of organizational reality and analysis of processes, such
as incorporating aspects of ICT and economic, social and environmental
responsibility (sustainability).
Palabras clave: Escuelas del
pensamiento administrativo. Evolución. Paradigmas. Procesos. Mejora continua.
Keywords: Business schools
of thought. Evolution. Paradigms. Processes. Continuous improvement.
Introducción
La complejidad que han
adquirido las organizaciones en un mundo globalizado de alta interdependencia,
incierto y de acelerada tecnología hace necesario generar nuevas formas de
pensamiento y gestión que permitan responder a las nuevas necesidades. Los
procesos organizacionales no escapan a esta demanda e invitan a ser revisados
para analizar el paradigma vigente. Para ello se requiere comprender la
evolución propia del término de procesos y su capacidad de adaptación a estos
cambios y demandas.
La necesidad de organizar
la producción en relación con la división del trabajo, a criterios de
departamentalización, a la obtención y asignación de recursos para una
funcionamiento eficaz y eficiente de la organización, se plantearon como una
prioridad insoslayable en gran parte del siglo XX atento a los volúmenes
crecientes de producción. Es así como de acuerdo con los diferentes contextos
históricos que se fueron sucediendo el tema de los procesos fue abordado con diferente
intensidad, contenidos y perspectivas.
Pero no es hasta los
años noventa cuando el concepto irrumpe en el management (Biazzo y Bernardi, 2003) lo cual se evidencia en la
gran cantidad de conceptualizaciones del término que se fueron generando.
Davenport y Short son
los primeros autores de esa época en particularizar el concepto de proceso
incorporando una definición integral: “proceso es un orden específico de
actividades de trabajo a lo largo del tiempo y del espacio, con un comienzo, un
final y unas entradas y salidas claramente identificadas: una estructura para
la acción” (1990: 6). También expresan que “son la estructura por la que una
organización hace lo que es necesario para producir valor para sus clientes”
(1990: 6).
Por su parte, Harrington
(1991: 9) adopta una definición similar identificando a los procesos como “cualquier
actividad o grupo de actividades que toma una entrada, le agrega valor y provee
una salida a un cliente interno o externo. Los procesos utilizan los recursos
de la organización para proveer un resultado final”.
Algunos autores hablan
específicamente de la finalidad, cual es la creación de valor para los
clientes, conceptualizando al proceso como el “conjunto de actividades
secuenciales cuyo producto crea un valor intrínseco para su usuario o cliente”
(Martínez Chávez (1998: 142) y otros han propuesto definiciones más generales
como: “los procesos están constituidos por el conjunto de actividades que se
realizan para lograr determinado objetivo” (Cohen y Franco (2000: 93); “proceso
es un conjunto de actividades mutuamente relacionadas o que interactúan, las
cuales transforman elementos de entrada en resultados” (ISO, 2005: 3); o “proceso
es una secuencia de actividades que tiene un producto con valor […] un
mecanismo para transformar entradas en salidas, es decir, la forma de utilizar
y combinar los recursos” (Pérez Fernández de Velasco, 2010: 49).
En resumen, al abordar
el concepto de procesos gran parte de los autores coinciden en hablar de un conjunto
de actividades, de transformación de entradas en salidas y de un objetivo, en
el que la mayoría concuerda y es la creación de valor para un cliente. También,
en la mayor parte de los casos se definieron los procesos en forma
independiente, o sea, como objeto de estudio específico.
Entre las diferencias
se puede identificar que algunos autores hablan de orden o secuencia y otros
no. Algunos mencionan al tiempo y el espacio, o el comienzo y fin. En algunas
definiciones, se destaca la existencia de una estructura, así como de recursos
y, por último, algunos mencionan las relaciones de interactuación entre actividades.
El resultado de estas
similitudes y diferencias demuestra una dispersión en el abordaje de los procesos,
por las variables incluidas y excluidas en cada definición.
Lo mismo ha sucedido
en el caso de las herramientas para la mejora de los procesos. A partir de los
años noventa y con el auge del concepto de proceso, nacieron diversas
herramientas para su relevamiento y mejora. Entre las más destacadas se
encuentran las de tipo incremental, relacionadas con el sistema de gestión japonés
Kaizen (Imai 1986, 1998), el enfoque del rediseño de procesos o de mejora
continua (Davenport y Short, 1990) y la reingeniería o Business Process Redesing (Hammer, 1990).
Ante la diversidad de
definiciones y herramientas relacionadas con los procesos organizacionales se
cree conveniente analizarlos con el fin de evaluar los aportes que se han
realizado a la concepción actual de procesos y comprenderlos en función de los
paradigmas (Touraine, 2006). De allí que las preguntas relacionadas con el
problema son: ¿Cómo han evolucionado las organizaciones? y ¿cuál ha sido la
evolución en el concepto de procesos? ¿Cómo se han integrado estos dos
aspectos? ¿En qué medida los nuevos paradigmas organizacionales no se formalizaron
en los procesos y esos procesos han seguido un curso diferente?
Para abordar estos
interrogantes el objetivo de este trabajo es realizar una revisión del concepto
de procesos desde la perspectiva de las distintas escuelas del pensamiento administrativo
y evaluarlos en función de los paradigmas de la organización.
Se propone lograr este
objetivo partiendo desde dos hipótesis: a) los cambios de paradigmas en la
sociedad condicionan de diferente manera a las organizaciones que la
constituyen y a los subsistemas dentro de ellas y b) el abordaje de los procesos
organizacionales que existe en la actualidad no se corresponde con el paradigma
vigente.
La metodología seleccionada
para el logro de este objetivo es de tipo cualitativa, teniendo en cuenta el
lugar central que ocupa la interpretación en este tipo de investigación (Erickson,
1985). La
razón de esta elección subyace en poder realizar una revisión profunda del tema
objeto de estudio (Anguera, 1986), los procesos, e interpretar los resultados a la luz de los paradigmas de
la organización. La estructura de esta revisión se realiza en cuatro pasos,
según el método planteado por Miles y Huberman (1994), con el objetivo de categorizar,
codificar, identificar, diferenciar y seleccionar parte del material analizado en
función de algunos criterios para organizar dicha información.
Es así como el primer
paso de la metodología consiste en generar un criterio de clasificación para
ordenar la revisión teórica. El criterio propuesto son las distintas escuelas
del pensamiento administrativo, con la finalidad de comprender la evolución del
término procesos y entenderlo desde una perspectiva histórica. Esta clasificación
se aborda a través de siete enfoques que se identifican en el desarrollo del
artículo.
El segundo paso
consiste en revisar el marco conceptual y teórico de los procesos. Esta revisión
se realiza en artículos de revistas científicas ubicadas en bases de datos como
Science Direct, Emerald y Dialnet. El
producto de esta etapa fue un listado de autores que trataron la temática de
los procesos, al cual se le aplica posteriormente el criterio de clasificación
definido en el primer paso. Las palabras clave, en español e inglés, utilizadas
en la búsqueda han sido “procesos” y “process”
combinadas con “negocio”, “business”,
“modelo”, “model”, “metodología”, “methology”, “relevamiento”, “survey”, “mejora”, “improvement”. Dada la extensa cantidad de resultados, se
seleccionaron aquellas publicaciones académicas arbitradas y relacionadas estrechamente
con la conceptualización de los procesos.
En el tercer paso se
intenta comprender el aporte de los diferentes autores, analizando sus
características más relevantes en el marco del estudio histórico de los
procesos y en relación con los paradigmas de la organización.
En el cuarto paso se
elaboran las conclusiones presentando los hallazgos de la investigación en
función del objetivo planteado, incorporando a su vez las limitaciones del
estudio y sugiriendo algunas líneas futuras de investigación. A través de este
análisis se pretende generar un aporte al tema de investigación que agregue
valor al estado del arte de los procesos.
Los contenidos del
presente artículo se organizan de acuerdo con la secuencia metodológica desarrollada.
Desarrollo
El abordaje a través de enfoques
Las diferentes teorías
de la administración tratan de dar respuesta a los contextos históricos en las
que se desarrollan y, en este sentido, no todas abordan con igual jerarquía y
manera los diferentes conceptos fundamentales como estructura organizacional,
estilo gerencial, producción, calidad, desempeño, liderazgo, activos empresariales,
tecnología y valores (Rincón y Romero, 2002, p.368). Es por ello que se hace
necesario evaluar el tema de los procesos a través de las escuelas del pensamiento
administrativo para poder comprender el estado del arte del tema, teniendo en
cuenta la importancia que reviste el abordaje histórico.
Es así como se determinaron
siete enfoques, relacionados con las escuelas y teorías de la administración
abordadas por Robbins y Coulter (2010, p.24):
A.
Clásico
y neoclásico, con la administración científica y la administración general;
B.
Conductual,
con la escuela de las relaciones humanas y el estudio del lenguaje y sus
interacciones con el sujeto;
C.
Cuantitativo,
con la teoría de la matemática, la de los juegos y las de la decisión;
D.
De
sistemas, con la teoría general de sistemas;
E.
De
contingencia, con la teoría de contingencia.
A éstos se le suman
otros dos enfoques que adquieren relevancia por su contemporaneidad:
F.
Político;
y
G.
De
la administración estratégica y competitiva.
Respecto de esta
propuesta de análisis a través de la definición de enfoques es necesario
destacar que, como indica Cameron (1981), todo constructo son abstracciones que
existen en nuestra mente lo que genera controversias entre las diferentes
perspectivas teóricas, dado que no necesariamente reflejan una realidad
objetiva. En este caso el constructo está asociado a la forma de identificar y
agrupar las diferentes teorías y escuelas del pensamiento administrativo que
permiten analizar adecuadamente el objeto de estudio que son los procesos.
La decisión de los
autores de seleccionar, priorizar, jerarquizar e integrar determinadas
dimensiones de análisis se ve reflejada en la selección del criterio de clasificación
a través de los enfoques definidos, por lo que esta revisión histórica de los
procesos está sesgada en dicha decisión.
Revisión de la literatura de procesos a través de enfoques
En la literatura
académica de la administración ha habido una serie de teorías relacionadas con
los procesos, pero rara vez se han revisado sistemáticamente o de forma
integrada (Garvin, 1998). El concepto de proceso ha aparecido en teorías de la
organización, de la gestión estratégica, de la gestión de operaciones, en la dinámica
de grupo, así como en estudios sobre el comportamiento directivo. Los esfuerzos
académicos para hacer frente a los procesos como un fenómeno colectivo se han
enfocado fuertemente en enunciados teóricos o metodológicos, o bien se han
centrado principalmente en un solo tipo de teoría relacionada con el proceso,
como lo analizan Mohr (1982), Monge (1990), Van de Ven y Huber (1990) o Van de
Ven (1992).
Es así como en este
artículo se pretende lograr un análisis más integral del concepto. A partir de
la definición del criterio de clasificación, transformado en enfoques, y en
función de la revisión del marco conceptual y teórico de los procesos, se
analizaron las diferentes teorías y autores para clasificarlos dentro de un enfoque
y determinar su aporte al tema de estudio.
La idea que subyace a
este análisis no es encorsetar a un autor o teoría dentro de un determinado
enfoque sino más bien plasmar el desarrollo histórico del concepto de procesos
a lo largo de la teoría de la administración diferenciándolos en función de los
cambios en su acepción y en los diversos aportes para su crecimiento y
consolidación.
A.
Enfoque Clásico y Neoclásico
Dentro de este enfoque
se debe identificar en primer lugar a los clásicos de la administración entre
los que destacamos a Taylor (1947), Fayol (1929) y Weber (1947), quienes
trataron de determinar una forma de organización que diera respuesta a un
acelerado desarrollo industrial. Su preocupación central estaba dada en la eficiencia,
predictibilidad y control. Es así como estos dos primeros autores se
preocuparon por establecer principios para ordenar la producción mientras que
Weber con su teoría de la burocracia trató de optimizar la efectividad de los
planes, en la preocupación conjunta de lograr una mayor productividad a través
de la observación y pautas de funcionamiento. Los esposos Gilbreth también contribuyeron
en el esfuerzo por mejorar la productividad mediante el estudio sobre tiempos y
movimientos, definiendo los movimientos elementales para ejecutar una tarea,
llamados therbligs[1]
(Gilbreth y Gilbreth, 1917).
El aporte realizado
desde este enfoque consistió en estudiar los procesos en forma descriptiva,
analizando y promoviendo la división del trabajo desde una ecuación de economía
de escala a través de los estudios de tiempos y movimientos.
Los neoclásicos
constituyeron la reivindicación de la teoría clásica pero actualizada y
redimensionada a los problemas que tenían las organizaciones de ese entonces.
Entre los autores más destacados se encuentran Drucker, Newman, Dale, Davis,
Allen y Koontz (Chiavenato, 2000). Todos ellos retomaron las proposiciones de
los clásicos como el énfasis en la práctica de la administración y en los principios
generales, la reafirmación de los postulados clásicos y la orientación hacia
los objetivos y los resultados (eficacia y eficiencia). Los neoclásicos
profundizaron entonces el estudio de los procesos en la misma dirección que sus
mentores.
También debemos
identificar dentro de este enfoque a la teoría de la organización, a través de
autores como March y Simon (1961) y Simon (1964 y 1969), que hicieron aportes
sobre la teoría decisional a partir de demostrar la racionalidad limitada. Sus
principales contribuciones están referidas a dar respuestas funcionales a la
organización concebida en forma cerrada y como un conjunto de factores materiales
y técnicos que requiere una adecuada coordinación para lograr su equilibrio.
Desde la perspectiva de los procesos se profundiza su análisis y complejidad ya
que las decisiones significan una instancia de incertidumbre que comienza a ser
analizada.
A modo de síntesis, se
podría concluir que la preocupación de este enfoque estuvo dada en optimizar la
ecuación costo-beneficio de cada uno de los procesos que tendrán su incidencia
en el costo total del producto y su capacidad de realización a través del
mercado de oferta y demanda. El estudio de los procesos desde los clásicos y desde
la teoría de la organización se orienta a describir su funcionalidad operativa
desde la perspectiva de los principios organizacionales de la época, como el estudio
de los tiempos y movimientos y de las tareas, la especialización, la
estandarización, la planeación, organización y control.
B.
Enfoque Conductual
De la misma manera que
el estudio de las organizaciones transcendió la gestión de la formalidad en sus
procedimientos y estructuras y se integró a los aportes que venían de otras
corrientes como las matemáticas para promover los enfoques cuantitativos, también
se nutrió de los enfoques psicosociales junto a la importancia emergente de la
información y comunicación.
Esta perspectiva se
origina como respuesta a los enfoques lineales y mecanicistas de la administración
entre los que se incluyen también a los procesos en los que el factor humano
operaba en sentido similar (a mayor estímulo económico, mayor productividad).
Es así como sus primeros aportes se corresponden a la escuela de las relaciones
humanas de Follet (1924), Barnard (1938) y Mayo (1933); y luego continuaron
otras corrientes como la de Lewin (1938), Maslow (1954), Herzberg (1968) y
Likert (1967) en las que pueden identificarse los estudios sobre dinámica de
grupo, conductismo y comportamiento humano, brindando importancia a temas como
los procesos de liderazgo en las organizaciones.
Estos avances
permitieron continuar con el análisis desde una mirada de los “procesos que
trascienden a las funciones”[2]
para diferenciarlos de los “procesos dentro de las funciones”. Los teóricos de
la escuela de las relaciones humanas se esforzaron por definir los procesos asociados
a las personas y su grupo social.
Desde una perspectiva
actual también puede identificarse dentro de este enfoque el estudio del
lenguaje y sus interacciones con el sujeto y los significados subjetivos que se
originan de estos roles.
Es así como aparecen
nuevas variables de análisis como es el lenguaje, la comunicación, la construcción
del significado y la cultura. Blumer (1982) plantea que el ser humano se comporta
en relación al significado que asumen las cosas a través de sus interacciones y
de las interpretaciones que se realizan sobre las mismas.
Según Schutz (1974, p.36)
“en términos estrictos, los hechos puros y simples no existen. Desde un primer
momento todo hecho es un hecho extraído de un contexto” que es interpretado
dentro de un esquema común de referencia como es la cultura junto a
experiencias socializadas.
Los enfoques
conductuales otorgan otra importante perspectiva de análisis de los procesos porque
reconocen la importancia del factor humano y junto con ello se redescubren también
nuevos procesos, como son todos aquellos identificados con los intangibles
relacionados con la capacidad de aprendizaje organizacional y la cultura, entre
otros. Desde esta perspectiva los procesos organizacionales son también
procesos psicosociales con sus propios resultados y el manejo del lenguaje y la
comunicación se transforman en herramientas indispensables para la mediación en
estos procesos.
C.
Enfoque Cuantitativo
Los enfoques
cuantitativos contribuyeron significativamente a la productividad organizacional
al encontrar a través de diferentes algoritmos la utilización adecuada de los
recursos junto a la optimización de los procesos.
Los orígenes de la
teoría matemática en la administración se encuentran en la teoría de los juegos
(Von Neumann y Morgenstern, 1944), la teoría estadística de la decisión (Wald,
1950 y Savage, 1954), el estudio del proceso de decisión y la existencia de
decisiones programables (Simon 1964 y 1969) y en la teoría matemática en sí,
aplicada a la solución de problemas de la administración o investigación
operativa. Y si bien sus primeros aportes se dieron a partir de la primera guerra
mundial, hoy tiene una gran vigencia con nuevas técnicas del campo de la investigación
operativa y la estadística, relacionadas con la toma de decisiones en contextos
de complejidad y con la intervención de una multiplicidad de variables.
Desde la perspectiva
de los procesos este enfoque ha significado un verdadero cambio permitiendo
nuevas técnicas de planeación y control de recursos materiales, financieros y
humanos. Estas técnicas son las que han permitido también la automatización de las
decisiones encontrando, en una primera instancia, la mejor de ellas en términos
de minimización de costo o maximización de beneficio, para luego también poder
seleccionar la que expresa la mejor alternativa entre los agentes involucrados (como
en los diferentes métodos de decisiones multivariables), disminuyendo el riesgo
asociado.
En síntesis, el
objetivo de los procesos en términos de este enfoque no difiere del anterior en
la búsqueda de mejorar la eficiencia, pero el cambio radica en los instrumentos
utilizados ya que en este caso se desarrollan algoritmos matemáticos que
permite una mayor profundización de estudio en la selección de las variables
consideradas óptimas.
D.
Enfoque de Sistemas
Desde una perspectiva
integradora del conocimiento científico Bertalanffy (1968) desarrolla la teoría
general de sistemas, tratando de establecer un freno a la excesiva atomicidad
del procedimiento analítico. “La teoría general de los sistemas es una teoría
que procura derivar, partiendo de una definición general de sistema como
complejo de componentes interactuantes, conceptos característicos de totalidades
organizadas, tales como interacción suma, mecanización, centralización, competencias,
finalidad, etc. y aplicarlos entonces a fenómenos concretos” (Bertalanffy,
1968: 94).
Cada proceso,
analizado como una unidad organizativa, toma aquellos elementos que facilitan
su propia autoproducción y se cierra a aquellos contemplados en su conjunto de
relaciones. Todo proceso es parte de un sistema abierto que condiciona y es
condicionado directa o indirectamente. Todo proceso requiere insumos
energéticos (trabajo, materiales, capital, intangibles, información, etc.) que
se coordinan e interactúan para generar un nuevo resultado que se integra y
convive con otros similares dentro de una organización.
La contribución de
este enfoque a los procesos ha sido de gran importancia y es por ello que influyó
significativamente en todos los que se sucedieron. El aporte fundamental estuvo
dado en la ampliación de la perspectiva de abordaje permitiendo romper con el
enfoque específico de cada proceso, mas allá de los aportes de las escuelas
anteriores, para permitir ver el sistema de procesos desde una perspectiva
amplia de integración e interdependencia.
E.
Enfoque de Contingencia
La teoría de la contingencia
o situacional prioriza las situaciones por sobre los principios organizacionales
siendo uno de sus referentes Woodward (1965) con su libro de “Teoría y práctica”
en el que aborda dimensiones de análisis referidas al ambiente, niveles y
tamaño organizacional, adaptabilidad y creatividad. De esta manera las
organizaciones se tornaron más abiertas y condicionadas a su ambiente externo en
relación con los enfoques anteriores. Según Emery y Trist (en Chiavenato, 2000,
p. 824), estos entornos pueden clasificarse en el entorno estático (tranquilo),
entorno estático y segmentado, entorno perturbado y reactivo y entorno de campos
turbulentos.
De esta manera no existe
un tipo de organización ideal de aplicación universal, sino que depende de cada
situación específica. Al respecto, Dávila (2001) menciona que el enfoque contingente
sostiene que la estructura organizacional y el sistema administrativo dependen
de factores del medio ambiente, de la organización, la tarea y la tecnología.
Desde el estudio de
los procesos, el enfoque de contingencia genera una mirada diferente a las
corrientes anteriores porque pone el acento en la novedad del ambiente que
modifica y genera cambios en sus procesos internos. Mientras los demás enfoques
jerarquizaron, redefinieron y ampliaron el análisis de los factores
intervinientes y además permitieron visualizar al conjunto de procesos
interrelacionados, esta corriente del pensamiento administrativo significó una
nueva apertura en el análisis de los procesos al incorporar el cambio originado
en variables ajenas a la organización.
F.
Enfoque Político
El comportamiento de
las organizaciones es un juego de poder en el que varios jugadores, llamados
agentes con influencia, buscan el control de las decisiones y acciones que toma
la empresa.
Mintzberg (1992, p.137)
plantea que “todo el juego de poder en la organización y su entorno se da sobre
una base: las acciones que toma una organización (es decir, los productos que
lleva al mercado, los clientes a los que sirve, el equipo que compra, las
personas a quien promociona, los excedentes que distribuye, etc.)”. Este mismo
criterio aplicado a la organización también corresponde trasladarlo a sus diferentes
procesos, siempre que ellos permitan el juego de intereses de personas a favor
del interés personal o sectorial.
Con igual lógica, Morgan
(1990) plantea que las organizaciones son consideradas espacios de dominación o
de regateo entre los diferentes actores con intereses en juego, lo cual también
puede extrapolarse a los diferentes procesos que operan en las organizaciones.
De esta manera el poder no solo es parte de la facultad o el atributo de asumir
decisiones sino también de llevar a cabo diferentes acciones que generan
conflictos y tensiones.
En palabras de Pfeffer
(1993, p.11) “la capacidad para hacer cosas es tan importante como la capacidad
para determinar qué es lo que hay que hacer”. El poder se mide por ambos atributos.
Etkin (2000, p.398)
menciona que la gestión organizacional no puede ser concebida como un mero aspecto
técnico: “el cambio hacia formas equitativas y democráticas requiere actuar en
varios niveles, políticos, sociales y económicos, articulados por un proyecto
de reforma estructural […] esto explica el sentido de la triada política,
gobierno y gerencia”.
Dentro de este enfoque
político encontraremos las teorías del poder, del proceso decisorio y de la
negociación, que demuestran que la racionalidad sustentada en procesos lineales
de definición de problema, análisis y selección de la alternativa más adecuada
no siempre se lleva a cabo de esa manera. Esta lógica presupone la existencia
de factores ilimitados. Sin embargo, como bien lo plantea Mintzberg (1992,
p.26) los mismos son escasos: “la organización necesita algo (recurso,
habilidad técnica o conocimiento) y sólo lo puede conseguir de las pocas
personas que lo poseen. Para ello se requiere de una habilidad política y de
una capacidad de negociación tanto de quienes poseen el recurso como de quienes
intentan conseguirlo”. Los enfoques ambientales ponen en evidencia que esta
escasez es creciente y que por lo tanto para su obtención se requerirá, cada
vez más, de la identificación de nuevas estrategias.
Las relaciones de
causa y efecto, como los desarrollos de procesos lógico-deductivos que
fundamenta la validez de cada proceso, se encuentran casi siempre sesgadas por
una valoración subjetiva de las distintas dimensiones de análisis en
correspondencia con los intereses o limitaciones que surgen de las diferentes
decisiones asumidas.
G.
Enfoque de la administración estratégica y
competitiva
Dentro de este enfoque
abordaremos primero la administración estratégica y luego la competitiva, pudiendo
agrupar a una serie de autores que han tratado el tema de la estrategia como
centro de sus investigaciones, algunos desde el lugar de los procesos de
concepción de la misma y otros como herramienta para competir.
En el primer caso, el
de la administración estratégica, ubicamos a Chandler como uno de los pioneros
en dar una definición de estrategia en el año 1962 (Chandler,
1997), al que le siguió
Andrews unos años después (Andrews, 1984) y entre ellos Ansoff
(1965). Todos ellos
mencionaron en sus definiciones que la estrategia era una acción, un hilo
conductor, conceptos íntimamente relacionados con los procesos. En sus
definiciones hay aspectos comunes, a ellos y a otros enfoques antes descriptos,
como el concepto de ambiente y la adecuación o adaptación al mismo, y el análisis
situacional.
Un aspecto relevante es
la aparición de la formulación de la estrategia como un proceso macro-organizacional.
Si bien existía la idea de proceso de procesos, por la intervención del enfoque
de sistemas, la administración estratégica incorpora mayor formalidad y estructura
a esta idea. Dota de sistematicidad al proceso de planeamiento que ya se
realizaba en las organizaciones. La administración estratégica pasa a formar
parte de uno de los procesos sistemáticos de una organización.
En el segundo caso, el
de la administración competitiva, destacamos la figura de Porter como la de
mayor contribución y reconocimiento (Porter 1991, 1987 y 1985). Desde la generación del concepto
de las “cinco fuerzas competitivas” a fines de los años 70, el autor continuó
trabajando su mirada acerca de las herramientas que posee una organización para
competir en su entorno. La estrategia competitiva se apoya en las diferentes
actividades que la empresa desarrolla en su cadena de valor, lo que implica que
se deban conocer todos los procesos asociados a ella para poder dilucidar en
cuál o cuáles se encuentran aquellas ventajas que otorgan una diferenciación en
competitividad.
El mayor avance en el
estudio de los procesos de la administración competitiva fue la incorporación
de una mirada de trazabilidad en la organización a través de los procesos
organizacionales en función de la cadena de valor.
Un apartado especial
dentro de este enfoque se merecen los diversos modelos de mejora de procesos
que adquirieron relevancia a partir de los años ochenta y tuvieron su esplendor
en los noventa.
Estos modelos pueden analizarse
desde tres ópticas diferentes (Childe, Maull y Bennet, 1994): la incremental, la
del rediseño y la de reingeniería. La óptica incremental se relaciona con el
sistema de gestión japonés Kaizen[3]
y se popularizó por Imai (1986, 1998). La idea que subyace es que la mejora de
los procesos es una filosofía que se ejerce solucionando pequeños problemas día
a día. Por su parte, la óptica del rediseño de procesos puede identificarse con
autores como Davenport y Short (1990), quienes centraron su atención en la
descripción de los procesos en general, la definición de procesos clave y las
fases de la cadena de valor; se relaciona con la idea de mejora continua que
después fue abordada por las normas de calidad de la International Standar Organization (ISO). La tercer y última óptica,
la reingeniería o Business Process
Redesing (BPR), tiene como exponentes principales a Hammer y Champy quienes
postulan “la revisión fundamental y el rediseño radical de procesos para
alcanzar mejoras espectaculares en medidas críticas y contemporáneas de
rendimiento, tales como costes, calidad, servicio y rapidez” (1993: 32). Es un
concepto opuesto al de mejora continua.
Dentro de estas tres
maneras de analizar la mejora de los procesos, la del rediseño es la que ha
tenido mayor acogida en las prácticas empresariales dado que a través de la
revisión y aprendizaje continuo de los procesos se pueden mejorar las prácticas
rediseñando aquellos procesos que han quedado obsoletos o poco funcionales. Las
principales críticas en contra de las mejoras de tipo incremental es que su
enfoque es limitado y lento (Knorr, 1991; Burdett, 1994) y en el caso de la
reingeniería que los cambios radicales son a nivel táctico y operativo, dejando
de lado lo estratégico (King, 1994).
El principal aporte
que la investigación de los modelos de mejora de proceso ha realizado a los
fines del análisis histórico del concepto de proceso, es que se buscó no sólo
describir a los procesos sino también mejorar su rendimiento en un todo de
acuerdo con las nuevas prácticas organizacionales. Estos aportes han estado
centrados en el análisis sistemático de las actividades y los flujos a fin de
lograr mejoras (Suárez, 2007) que redunden en beneficios de simplificación,
eliminación o reducción de aquellos procesos innecesarios.
Resultados de la revisión del concepto de procesos a través de enfoques y
su relación con los paradigmas de la organización
A través de los
enfoques se puede observar que, si bien el concepto de procesos no ha tenido un
desarrollo específico en cada uno de ellos, del análisis conjunto surge que los
procesos son la expresión final de un conjunto de factores materiales y
técnicos (enfoque clásico y neoclásico), de factores psicosociales y del lenguaje
y la comunicación (enfoque conductual), de decisiones cuantitativas (enfoque
cuantitativo), de totalidades organizadas (enfoque de sistemas), de factores cambiantes
(enfoque de contingencia), de poder y negociación (enfoque político) y de decisiones
estratégicas y competitivas (enfoque de la administración estratégica y
competitiva) que permiten su gestión (Cuadro 1).
|
Enfoque |
Énfasis de los procesos en: |
|
Clásico y neoclásico |
Las tareas y la
estructura. La práctica de la
administración (técnica). Factores materiales
y técnicos. |
|
Conductual |
Las personas y las
relaciones. La comunicación. Factores psicosociales
y del lenguaje y la comunicación. |
|
Cuantitativo |
Los procesos
decisorios. La toma de decisiones
cuantitativas. |
|
De sistemas |
La apertura al
ambiente. La concepción de
sistema como totalidades organizadas. |
|
De contingencia |
El ambiente. El cambio. |
|
Político |
El poder y negociación. |
|
De la administración
estratégica y competitiva |
Las decisiones estratégicas
y competitivas. |
Cuadro 1: La
evolución en el estudio de los procesos organizacionales. Fuente: Elaboración
propia
Una breve síntesis del
estudio de procesos en el tiempo determinaría que el mismo comenzó por
describir e interpretar un conjunto de tareas y actividades que, para su mejor
realización con un carácter prescriptivo, debían cumplir ciertos principios
generales. Estos inicios se corresponden con un paradigma económico y social,
en palabras de Touraine (2006), que tiene lugar a principios de siglo XX y que
basaba sus relaciones en la aparición de los sistemas económicos y sociales. En
este paradigma se desarrolla la producción en serie lo que conlleva la necesidad
de analizar los procesos de las organizaciones de manera particular, como nunca
antes se habían analizado.
Los autores que se
relacionan con un enfoque clásico o neoclásico intentaron describir e
interpretar los procesos en un todo de acuerdo con los principios organizacionales
lineales que caracterizaban la época (estudio de los tiempos y movimientos y de
las tareas, especialización, estandarización, planeación, organización y
control). La incorporación de una corriente psicosocial al análisis de las
organizaciones y, por ende, de los procesos determinó la necesidad de describir
e interpretar otro tipo de procesos que antes no eran tenidos en cuenta: los
relacionados a las personas, como individuos y en grupos. Con los aspectos que
comenzaron a cobrar valor, como el liderazgo, la motivación, las habilidades y
la satisfacción en el trabajo, se hizo necesario el análisis de instrumentos
del lenguaje y la comunicación como herramientas para el desarrollo de estos
procesos interpersonales e intergrupales.
Si se realiza un
análisis de estas primeras escuelas, se puede observar que el estudio de los procesos
se fue profundizando para abordar en forma específica y separada por un lado la
parte hard del proceso, como es la
ingeniería junto a la utilización de los aportes matemáticos y de otros métodos
cuantitativos, y por otro lado la parte soft
analizando los procesos desde los recursos humanos y otros factores intangibles.
Simultáneamente, se fueron abordando temas como el lenguaje, la comunicación y
la interpretación, que operan en cada proceso.
Desde otra
perspectiva, se puede decir que el análisis de los procesos comenzó teniendo un
enfoque acotado al objeto de estudio –a los elementos constitutivos del proceso
o parte hard– que se fue ampliando a
través de la incorporación de nuevos elementos –como los conductuales o parte soft – para luego agregar otra dimensión
de análisis a partir de los enfoques cuantitativos, que centran su estudio en
las formas y magnitudes en que operan sus elementos, particularmente en los
procesos decisorios.
Con posterioridad, los
procesos fueron abordados desde la teoría de los sistemas tratando de promover
una perspectiva integradora, diferenciándose de los otros enfoques que podrían
ser considerados como fragmentados. Los enfoques anteriores a éste se
caracterizaban por describir cada uno por separado a los procesos, pero con la
llegada de la teoría de sistemas se logró organizar esa totalidad. Con los
preceptos de la organización como sistema abierto se comenzó a dar un cierre a los
modelos considerados en equilibrio y, posteriormente, el enfoque de contingencia
demostró que ese equilibrio era inestable y correspondía, por lo tanto, su
revisión continua en función del contexto.
El enfoque político surgió como un campo de acción específico en las
organizaciones, relacionado con los procesos de poder que comenzaron a formar
parte del juego. Este poder puede ser visto desde la lucha interna de actores
como también la de las organizaciones por la competitividad.
Como puede apreciarse,
cada uno de los enfoques fue enriqueciendo el estado del arte. El proceso original
interno de variables endógenas y mecanicista de principios de siglo, fue dando
lugar a uno cada vez más abierto al medio ambiente y dependiente de un conjunto
de factores psicosociales. Así se originaron los enfoques de contingencia,
donde las variables exógenas condicionan a la organización, y junto con el
desarrollo del enfoque político se generaron otras nuevas variables de
influencia que condicionan a todos los procesos de la organización.
Concluyendo el análisis de los enfoques, con la planificación
estratégica y competitiva nace la necesidad de revisar y replantear los
procesos en correspondencia con la posición estratégica y competitiva de la
organización. Los procesos adquieren mayor importancia y nacen herramientas de
relevamiento y mejora. No sólo se lograron describir los procesos relacionados
con factores tangibles e intangibles de una organización, sino que también se
los monitorea continuamente para mejorarlos cuando ello sea necesario.
Se puede observar que
la evolución de los procesos en las organizaciones se ha correspondido con los
cambios de la sociedad, pero, teniendo en cuenta que el marco teórico se
construye a partir de una realidad ya existente, corresponde indagar si en la
actualidad no existe una asimetría entre estos aspectos. Esto significa
preguntarnos ¿en qué medida la forma de concebir los procesos en la actualidad
se corresponde a las demandas que plantea la sociedad a las organizaciones?
Si analizamos estas
demandas a las organizaciones desde la perspectiva del sociólogo Touraine, en
la actualidad existen las siguientes (Touraine, 2006):
- La incorporación de TIC´s.
- La imagen de empresa como
institución social, que implica una responsabilidad con el ambiente y la
sociedad (sustentabilidad).
- La necesidad de gestionar
“talentos”, o capacidades individuales, dando libertad y creatividad a los
recursos humanos.
- El respeto por los derechos
individuales y colectivos.
- La reivindicación de los derechos
culturales, como el trabajo multicultural, el papel de la mujer y otros.
De este conjunto de
aspectos que conforman el paradigma actual, denominado “cultural” por el autor,
se tornan relevantes las TIC´s y la sustentabilidad dado que ambos impactan
directamente en los procesos.
La inclusión de las
TIC´s posee un mayor grado de desarrollo e investigación (Gibson y Nolan, 1974;
Castells, 2000; Yoguel et al., 2004;
McAffe, 2006) y la internalización de estas tecnologías en los procesos de las
organizaciones ya es un hecho en la era digital (Castells, 2000). Pero el análisis
de los procesos no se corresponde siempre con estas nuevas incorporaciones, o
dicho de otra manera, los procesos de incorporación de tecnologías no siempre
están debidamente integrados e identificados con los procesos organizacionales.
En general, las empresas están altamente tecnificadas, pero eso no significa que
los métodos de estudios de procesos tengan en cuenta las mismas lógicas que se
derivan de esas nuevas tecnologías.
Por otra parte, en el
análisis del concepto de procesos realizado se puede observar que no se
incorpora la perspectiva de la sustentabilidad[4].
Desde esta óptica, todo proceso organizacional tiene un objetivo inmediato que
es cumplir una determinada función para otro proceso o generar un resultado
final (cuando es un proceso de cierre) pero junto a otros procesos se ponen al
servicio del objetivo final de la organización, cual es la sustentabilidad. Se
debería tener presente que el estudio de procesos organizacionales tiene una causa
última que es la sustentabilidad, que, sin negar la eficiencia y rentabilidad
para el caso de las empresas con fines de lucro, la complementan con la
adaptabilidad e imagen institucional (Blazquez y Peretti, 2012).
La incorporación de la
sustentabilidad en los procesos organizacionales difiere de la concepción
actual de los procesos dado que los enfoques analizados –cada uno con sus particularidades–
se expresan desde una perspectiva egocéntrica, interna, lo cual significa
pensar en el cliente como manera de agregar valor. Esta perspectiva difiere del
planteo de la sustentabilidad dado que éste se basa en mirar a los procesos
desde las demandas sociales, ambientales y económicas donde la preocupación no
es el proceso asociado al valor agregado de los productos sino también el valor
agregado a la sociedad y al ambiente.
Dada la situación
planteada respecto de estos aspectos (TIC´s y sustentabilidad) se puede suponer
que el estado actual del arte en términos de procesos no se corresponde con las
demandas de la sociedad contemporánea.
Conclusión
El objetivo de este
artículo consistió en abordar la evolución del concepto de procesos desde una
perspectiva histórica en correspondencia con los cambios que se fueron
sucediendo en el mundo de las organizaciones.
Para realizar este
abordaje se generó, en primer lugar, un criterio de clasificación y luego se ordenaron
y ubicaron los conceptos y autores relacionados con los procesos en las
diferentes teorías de las organizaciones, analizadas a través de siete enfoques.
Del análisis de los enfoques se asumen las
siguientes conclusiones:
·
En
general, a lo largo de la historia del pensamiento administrativo existieron
diversas interpretaciones teóricas, cada una de ellas destacando aspectos específicos
y hasta excluyentes de las restantes, pero siempre en correspondencia con las
necesidades y características de la época -sociales y económicas
fundamentalmente- que han validado su desarrollo.
·
Por
ello, cada uno de los enfoques analizados centró su atención en un aspecto
diferente del proceso que se basa en las características y problemas de las organizaciones
al momento en que los autores se encontraban investigando y produciendo.
·
La
transición de los distintos enfoques abordados ha pasado por un mismo paradigma
de organización de enfoque economicista. Los procesos organizacionales desde
este paradigma han ido mutando desde procesos meramente económicos y lineales a
procesos abiertos a factores psicosociales, políticos y al propio entorno.
·
El
concepto de procesos no ha sido parte fundamental del análisis de ninguno de
los autores, teorías o enfoques mencionados por lo que se concluye que no se ha
realizado un desarrollo específico de dicho concepto. Las mejoras en los
procesos casi siempre han estado asociado a dimensiones tecnológicas y de
productividad.
·
En
la actualidad comienza a gestarse un nuevo paradigma que sin excluir la
económica la integra a la social y ambiental desde la perspectiva de la Triple
Botton Live, pero que en términos de procesos organizacionales no ha logrado
operacionalizarse. Al respecto se concluye que el actual estado del arte de los
procesos no se corresponde con esas demandas.
Con estas conclusiones se validan las
hipótesis plateadas inicialmente acerca de que los cambios de paradigmas en la
sociedad condicionan a las organizaciones y a sus subsistemas -dentro de los
cuales aparecen los procesos- en el que su tratamiento no expresa las nuevas
tendencias.
Esta brecha entre demandas generales y
propuestas operativas en términos de procesos genera un gran desafío para la
propia Academia en la necesidad de comenzar a investigar nuevos conceptos y
modelos de relevamiento que se adecuen a esas necesidades. Temas que se
constituyen en futuras líneas de investigación.
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[1] Anagrama de
Gilbreth, al revés.
[2] Como pueden ser
los procesos mentales, de socialización, culturales y otros.
[3] Proveniente de
las palabras kai “cambio” y zen “el bien para mejorar”.
[4] Entendemos a este
vocablo como “el desarrollo humano que satisface las necesidades del presente
sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias
necesidades" (ONU, 1987: 8).