REVISTA DE ADENAG
ISSN 1853-7367
Ejemplar N° 11 – 2021
COMPORTAMIENTO DEL PERSONAL EN LAS ORGANIZACIONES
TEORÍAS Y PERCEPCIONES DE LA REALIDAD -REFLEXIONES GERENCIALES DERIVADAS DE CASO-
BEHAVIOR OF STAFF IN ORZANIZATIONS
THEORIES AND
PERCEPTIONS OF REALITY -MANAGEMENT REFLECTIONS DERIVED FROM THE CASE-
Daniel José Vinsennau djvinsennau@gmail.com
Facultad de Ciencias Económicas. Universidad
Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
Articulo
Científico
JEL:
M150 - M540
ORCID:
https://orcid.org/0000-0003-4880-4078
Resumen
El
tratamiento de los temas involucrados en este trabajo se inscribe en un
proyecto de investigación- del que formo parte junto a los docentes y
doctorandos Natalia Lorenzo y Lautaro Vinsennau- bajo el título
“Responsabilidad Social de las organizaciones y paradigmas en conflicto.
Inhibidores y potenciadores” (03/B161-Unicen), que dirige el docente y
doctorando David Simonetta. La tarea, consistió en viajar al interior del
pensamiento gerencial de una empresa de servicios eléctricos para develar
cuáles eran sus percepciones y expectativas sobre el comportamiento del
personal a su cargo. El propósito: reconocer la existencia de señales
acerca de posibles manifestaciones de compatibilidad/incompatibilidad entre las
convicciones gerenciales, y sus percepciones/preferencias sobre el
comportamiento intramuros del personal. Subsidiariamente, explorar posibles
vínculos con los temas que priorizan los gerentes sobre las expectativas de su
gestión. Temas que se inscriben en la
noción de Comportamiento Organizacional: una trama que, a veces, resulta
extensible, variable y factible de modificar; y otras tantas, resulta
invariante, incierta, conservadora y difícil de atravesar. Avancé como un
explorador que viaja al futuro, y regresé con mucha información importante que
fue cuidadosamente procesada y analizada. Finalmente, pude aproximar algunas
conclusiones prematuras, provisorias y temporales sobre el tema en cuestión.
Abstract
The approach to the issues in this work is part of a
research project carried out by me along with the teachers and doctoral
students Natalia Lorenzo and Lautaro Vinsennau entitled “Social Responsibility in organizations and paradigms in conflict.
Inhibitors and enhancers.” (03/B161-Unicen). This research is conducted by the teacher and
doctoral student David Simonetta. The work is a thorough investigation of
managerial thoughts of an electric utility to reveal their perceptions and
expectations about their personnel behavior. The purpose: to recognize signs of
possible compatibility/incompatibility manifestations in managerial
convictions, and their perceptions/preferences about the intramural personnel
behavior. In addition, to explore possible connections with issues prioritized
by the managerial about their management expectations. Issues which are part of
the idea of Organizational Behavior: an argument
that sometimes is extendible, variable, and possible of modification. And many
others are invariable, uncertain, conservative, and difficult to go through. I made a great progress and
gathered a lot of important information that I carefully processed and
analyzed. Finally, I was able to approximate some premature, provisional, and
temporary conclusions on the issue in question.
Palabras
clave: Gerencia, comportamiento
organizacional, diversidad, liderazgo, responsabilidad social.
Keywords: Management, organizational behavior,
diversity, leadership, social responsibility.
Introducción
“Se debe concentrar la atención en las personas, no porque dejen de
interesarnos las organizaciones, sino porque son las personas quienes crean y
mantienen las organizaciones”. Chris Argyris [1]
El tema
La ocupación más importante que tiene
un gerente, por la carga de sensibilidad que conlleva, es la de conducir las
tareas de las personas hacia el logro de lo que supone ser la complejidad de
los objetivos organizacionales. A diferencia de los recursos con los que
cuentan los gerentes para llevar a cabo la gestión, las personas sobrellevan
una serie de características constitutivas que caracterizan su comportamiento
dentro de la Organización. El presente trabajo consiste en viajar al interior
del pensamiento gerencial para develar cuáles son sus percepciones y
expectativas sobre el comportamiento del personal a su cargo. El tema adquiere
relevancia por la importancia que sugieren las posibles brechas entre lo
percibido y lo deseado en el marco de las convicciones a las que se encuentran
sujetas las jerarquías gerenciales motivos de análisis. Se trata de espacios
que merecen ser explorados, en la esperanza de obtener información suficiente
para descifrar su alcance. Incluso de llegar a otras áreas que puedan ofrecer
potenciales hallazgos en la materia. La tarea consiste en entender las posibles
señales de compatibilidad y/o incompatibilidad que puedan existir entre las
convicciones que sustentan la tarea gerencial y sus percepciones/preferencias
sobre el comportamiento intramuros del personal. Y, subsidiariamente, explorar también
posibles vínculos con las expectativas que prioriza la gerencia en el cometido
de su gestión.
Esa relación entre el gerente y las
personas que son su responsabilidad, se inscribe en la noción de Comportamiento
Organizacional (CO). Una trama que por algunos momentos resulta extensible y variable,
factible de modificar; y por otros momentos resulta invariante, incierta y
conservadora, difícil de atravesar. Es, dependiendo cada alternativa de la
relación cotidiana y el humor de quienes forman parte de la misma, que en esa
trama multicausal adquiere significativa importancia el comportamiento
individual de las personas. El desafío para la gerencia consiste en gobernar y
conducir, simultáneamente, esas posibles tensiones. Veremos si las respuestas y
los relatos captados podrán dar -en parte- cuenta de ello. Los gerentes
tuvieron la palabra.
Delimitación espacial - temporal – social
La información que sustenta el presente trabajo se obtuvo de una
empresa mixta de servicios (de capital público municipal y de capital privado)
ubicada en la ciudad de Tandil, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.
La tarea de relevamiento se llevó a cabo durante los meses de mayo y junio
de 2021 con la colaboración del nivel jerárquico superior de la empresa; la
información obtenida se limita a la percepción que dicho nivel gerencial tiene
sobre el comportamiento del personal de la misma en forma generalizada. Fue
analizada e interpretada durante el mes de julio de 2021.
Marco Conceptual
“A pesar de que las consideraciones de
carácter moral son centrales, y a menudo dominan el interés personal en los
estudios acerca de la conducta política, todavía no se ha formulado o explorado
con gran detenimiento un modelo moral de comportamiento organizacional”.
Jeffrey Pfeffer[2]
Introducción
En general, las organizaciones tienen una significativa influencia
en la manera como las personas conciben su presente y su futuro; lo que supone la
existencia de una o más huellas con el paso del tiempo. Para algunos, las
organizaciones representan un apoyo a su identidad; para otros simbolizan el
lugar donde su autonomía puede verse disminuida. No obstante, las personas
–individualmente- participan de diversos espacios; lo que supone exceder el
ámbito propio de la organización. Razón por la cual no son una parte exclusiva
del sistema, ya que provienen de otros lugares y también se dirigen a otros
ámbitos. “Freud, en `Psicología de las masas y análisis del yo’ sostiene que
`cada individuo… participa de muchas almas colectivas… y puede, además, por
eso, elevarse hasta cierto grado de originalidad y autonomía´”. (Schvarstein, 1995).
“Nuestra sociedad es una sociedad organizacional. Nacemos dentro
de organizaciones, somos educados por ellas y la mayor parte de nosotros
consumimos buena parte de nuestra vida trabajando para organizaciones.
Empleamos gran parte de nuestro tiempo libre gastando, jugando y rezando en
organizaciones. La mayoría de nosotros morirá dentro de una organización, y
cuando llegue el día del entierro, la organización más grande de todas -el
Estado- deberá otorgar su permiso oficial. (Etzioni, 1965)”.
Chester
Barnard fue uno de los primeros defensores de una teoría más humanista de la
administración, que daba prioridad al conocimiento de la conducta, de las
necesidades y actitudes en el lugar de trabajo, así como a las interacciones
sociales y procesos de grupo. Su teoría de la cooperación, sustentada en un balance de
participación y equilibrio entre prestaciones y compensaciones; su concepto de organización informal, donde la
colaboración de las personas es más inconsciente y espontánea; y su teoría de aceptación de la autoridad en la
que destaca que las personas tienen libre albedrío y tienen la posibilidad de
aceptar o no las órdenes que se les dan, dan cuenta de ello.
En su
primer libro, “Las funciones del ejecutivo”, editado y difundido en 1938, lanzó
una teoría de la organización y del rol de los ejecutivos en las organizaciones
en el que, básicamente, nos deja esas tres grandes ideas para retomar y
repensar, a 83 años de su publicación:
- Una
Teoría de la Cooperación: en la que supone a la organización como un sistema
social cooperativo, es decir, como un sistema de actividades o fuerzas
sociales, biológicas y físicas conscientemente coordinadas, y cuyo balance
tanto interno como externo debe mantenerse en equilibrio. Así justificó un
modelo organizativo cuya prioridad fue poner a la organización por sobre los
individuos. Sin embargo, Barnard reconoció que
para asegurar la cooperación era necesario proteger el balance entre las
restricciones que impone la organización formal, y las demandas que surgen de
los grupos informales. Ésta será una de las funciones esenciales de los
gerentes, quienes deberán facilitar la identificación de los trabajadores con
las finalidades de la empresa; pues muchos de ellos, sobre todo los que se
encuentran ubicados en los niveles más bajos pueden no haber asimilado
adecuadamente el propósito común que implica la acción cooperativa. Esta
teoría sería completada posteriormente por el profesor Herbert Simon.
- Una
Teoría de la Organización Informal: donde
sostiene que la organización formal difiere de la organización informal al
observar que, en ésta, la cooperación entre los individuos es más inconsciente,
voluntaria y espontánea. De ninguna manera, afirma Barnard (1938), que en todo
pueda sustituirse la organización formal por la informal, pero enfatiza que el
papel de esta última es muy importante; ya que las cosas se hacen con mucha
mayor facilidad cuanto mejor se está convencido de ellas, cuando parten de la
propia persona que ha de realizarlas, y cuando le son menos impuestas.
- Una Teoría de Aceptación de la Autoridad: Según Barnard (1938), y contrariamente a la creencia
popular, la autoridad fluye desde la base hacia el vértice de la organización.
La teoría de aceptación de la autoridad establece que la misma está
personalizada en individuos que están deseosos de ser controlados. Con ello, la
realidad de la autoridad, desde el punto de vista de Barnard, tiene menos que
ver con los gerentes que con los empleados. En vez de que el gerente posea
derechos formales otorgados por la organización que fuerzan un control
imperativo sobre los empleados, son los empleados realmente los detentadores de
la autoridad, porque depende de su decisión aceptar o no las órdenes y
determinar con ello si se aplicará la influencia y, en caso de que así sea,
hacia dónde serán dirigidos. El elemento subjetivo de la autoridad es su
aceptación por los empleados, mientras que el aspecto objetivo se refiere al
carácter de la orden o comunicación en sí misma. Los empleados tienen libre albedrío y por tanto eligen
si siguen las órdenes de la administración (al menos con el propósito y sentido
original que se pretende). Es decir, los empleados seguirán las órdenes al pie
de la letra si: -1) entienden lo que se requiere, -2) creen que las órdenes son
consistentes con las metas de la organización, -3) ven beneficios positivos
para sí mismos al ejecutar las órdenes.
Agrego a esta lista de Barnard (1938) el hecho de considerar
que las ordenes sean moralmente aceptables. No obstante, con frecuencia, puede
darse la posibilidad de ser igualmente cumplidas en silencio y sin
cuestionamientos. De ser así, lo que suele comenzar como un fenómeno individual de “mudez moral”, con el
tiempo va mutando en una “cultura del silencio” originada en un comportamiento
colectivo que puede verse reforzado por una importante mayoría de empleados
(Vinsennau L.D., Lorenzo N.M., Simonetta, C.D. y Vinsennau, D.J., 2021).
A continuación, se tratan algunas nociones básicas sobre los
principales temas involucrados en el trabajo.
Convicciones gerenciales: los valores
universales influyen
Un liderazgo sano es la fe
inquebrantable en la capacidad de las personas para ser generosas, creativas y
amables. Es el compromiso de crear las condiciones para que estas capacidades
florezcan, protegidas del entorno exterior. Es el conocimiento profundo de
que, incluso en las circunstancias más extremas, más se vuelve posible a medida
que las personas se comprometen con pasión y discernimiento, auto determinando
su camino a seguir. Los líderes deben apreciar el talento de los demás
manteniendo posturas humildes con absoluta honestidad. Además, deben ser personas
que entiendan que su trabajo es crear condiciones para que otros se desarrollen
y contribuyan a la organización. Se trata de conocerse a
uno mismo, ser coherente con uno mismo, y tener una actitud positiva y basada
en una marcada orientación hacia el desarrollo de uno mismo y al desarrollo de
los demás. Tales líderes son transparentes con sus valores y creencias. Son
honestos consigo mismos y con los demás (Wheatley,
1994; Luthans, 2011). En esta nueva dimensión de considerar la noción de
liderazgo, es posible observar que no todo resulta ser una perspectiva
alrededor de la autoridad y el poder. También el análisis ético es un aspecto
que ayuda a líderes y a grupos a evolucionar amigablemente entre sí y con el
entorno, como propone una literatura menos funcionalista de la administración.
La postura neutral no existe, puesto que siempre los modelos confluyen en
valores y principios preconcebidos, más allá de cierta mudez o expresión tácita
de éstos. De modo que el utilitarismo de valores y principios, mal puede
entenderse como neutral (Simonetta, 2017).
Desde la perspectiva de las ciencias sociales,
los valores se conciben como opciones entre posibles maneras de actuar, de
acuerdo con una jerarquía condicionada por la concepción del mundo, sostenida por
una determinada colectividad; por consiguiente, son sistemas representativos de
interpretación y valoración de las condiciones sociales. Teóricamente se
relacionan con dos aspectos fundamentales de la condición humana: a) su
capacidad de trascender lo existente, en cuanto a que son concepciones acerca
de lo ideal, b) la elección o preferencia de modos de ser o de actuar frente a
otros. De este modo, los valores contribuyen
a que las personas y organizaciones cuenten con creencias, motivos y
comportamientos prosociales que conduzcan a los miembros de una organización a
auto aceptarse y a ser aceptados por los otros. Por un lado, permiten la
orientación del comportamiento individual y colectivo, y, por otro lado,
funcionan como integración entre lo individual, lo social y lo organizacional.
Situados en el ámbito específico de los gerentes, los valores representan una
toma de posición relacionada con su comportamiento, sentimientos y acciones que
actúan como norma y, además, guían su conducta consciente o inconscientemente
(Cayón y Pérez, 2008).
Para
Schwartz (2010), los valores revelan seis características: -1) son creencias
vinculadas indisolublemente al afecto; -2) se refieren a metas deseables que
motivan la acción; -3) trascienden acciones y situaciones específicas; -4)
sirven como estándares; -5) están ordenados por importancia en relación con los
demás formando un sistema ordenado de prioridades relativamente estable; -6) La
importancia relativa de varios valores guía cualquier acción o actitud. Con estos
requisitos, los individuos deben articular metas apropiadas, comunicarse con
otros acerca de ellas y obtener cooperación en su búsqueda. De modo que, de
alguna manera, los valores son conceptos socialmente deseables que,
cognitivamente, representan dichas expectativas. Se constituyen, así, en el vocabulario
utilizado para expresar los objetivos en la interacción social (Schwartz,
2010).
La gente
utiliza valores personales para organizar y priorizar sus creencias y
sentimientos y aparecen cada vez más centralmente en la percepción de los
acontecimientos políticos, sociales y culturales de su entorno cotidiano
(Piurko, Schwartz y Davidov, 2011). En su
teoría de los valores humanos genéricos, Schwartz (2010) sostiene que la
estructura de valores se refiere a las relaciones de conflicto y compatibilidad
entre los valores encontrados en todas las culturas estudiadas. Otra
aproximación conceptual que da sobre la noción de los valores es que
representan “… concepciones de lo deseable que guían la forma en que los
actores sociales eligen sus acciones, evalúan a la gente y a los
acontecimientos, y explican sus acciones y evaluaciones. En esta perspectiva,
los valores son metas transituacionales deseables, que varían en importancia y
que sirven como principios guía en la vida de una persona o entidad social”
(Schwartz, 1999). Al momento de desarrollar esta idea, Schwartz se apoyó en el
hecho de que cualquier acción que los seres humanos lleven a cabo para lograr
sus objetivos, tendría unas consecuencias sociales, psicológicas y prácticas
que serían compatibles o conflictivas con la consecución del resto de sus valores
(Schwartz, 1992).
Cuando se
refiere a valores, la conexión inmediata es con qué es deseable y digno.
Existen en múltiples niveles. En el nivel colectivo, los valores culturales son
ampliamente compartidos, resultan ser ideas abstractas sobre lo que es bueno,
correcto, y deseable. Representan las metas que los miembros del colectivo son
animados a perseguir, y sirven para justificar las acciones tomadas en la
búsqueda de estos objetivos. Los valores culturales caracterizan a los
colectivos sociales, como el caso de las organizaciones. A nivel individual,
los valores personales son representaciones cognitivas de los objetivos
generales que motivan el comportamiento de los individuos; son metas
transituacionales deseables que sirven como guía y principios en la vida de las
personas. Son también atributos relativamente estables de los individuos.
Afectan las decisiones y acciones de las personas a lo largo del tiempo y en
todas las situaciones (Sagiv, Schwartz y Arieli, 2011). Luego,
las diferencias individuales de cada sujeto en los distintos valores vienen
provocadas por una combinación personal de dotaciones biológicas, experiencias
sociales y la exposición a las normas culturales que la sociedad considere como
deseables (Roccas et al., 2002 en Abella García, Lezcano Barbero, Casado Muñoz,
2017).
Para analizar el tema de las
convicciones gerenciales se recurrió a un listado de valores que, desde la
Psicología Social, propone Schwartz en su Teoría de los valores humanos genéricos; donde los mismos representan concepciones de lo que un individuo
acepta como legítimo o no y las clasifica en motivadoras e inhibidoras del
comportamiento prosocial de las personas.
En su teoría, Schwartz buscó identificar un conjunto
integral de valores que ayuden a explicar las diferencias individuales en las
actitudes y comportamiento. Otros dos objetivos los orientó, por un lado, a la
búsqueda de valores básicos reconocidos en todas las sociedades (“jerarquía de
valores”); y por otro, a comprender cómo estos valores podrían estar organizados
en un sistema coherente que refleje la dinámica de la toma de decisiones
individual basada en valores (“estructura de valores”). A tal efecto, reconoce
10 valores motivacionalmente distintos y, a través de la “estructura de
valores” especifica los conflictos (por ejemplo, benevolencia versus poder) y
compatibilidades (por ejemplo, conformidad, seguridad) entre ellos. La
estructura de valores se refiere a estas relaciones de conflicto (oposición)[3]
y compatibilidad (congruencia). Todas estas relaciones se sintetizan en una estructura
bidimensional compuesta por cuatro tipos de orden superior que combinan
distintos tipos de valores. Cada uno
expresa un objetivo
motivacional específico. La descripción puntualiza cómo se
deriva cada valor de los requerimientos humanos universales (Bilsky y Janik,
2008; Bilsky, Janik y Schwartz,2011; Schwartz, 2011). En el Cuadro Nº 1 se
puede observar la meta en la que se enfocan los valores consignados y lo que
representan.
|
Valor |
Meta final a la que se dirige |
Valores representativos |
|
|
Trascendencia |
|
|
|
|
Universalismo |
Comprensión,
aprecio, tolerancia y protección del bienestar de las personas y de la
naturaleza. |
Igualdad,
justicia social, sabiduría, mente abierta, protección del ambiente, unión con
la naturaleza, un mundo hermoso. |
|
|
Benevolencia |
Preservar y
reforzar el bienestar de la gente con la que se tiene un contacto personal
frecuente. |
Amabilidad,
honestidad, comprensivo, responsable, leal. |
|
|
|
Hedonismo |
|
|
|
|
Placer y
gratificación sensorial para uno mismo. |
Placer, vida
divertida, autoindulgencia. |
|
|
|
Promoción personal |
|
|
|
Poder |
Estatus social
y prestigio, control y dominancia sobre la gente y los recursos. |
Autoridad,
poder social, riqueza, preservar mi imagen pública. |
|
|
Logro |
Éxito personal,
demostrando ser competente de acuerdo con las normas sociales. |
Ambicioso,
triunfador, capaz, influyente. |
|
|
|
Apertura al cambio |
|
|
|
Autodeterminación |
Independencia
en los pensamientos y en las acciones, eligiendo, creando, explorando. |
Creatividad,
libertad, independiente, escogiendo sus propias metas, curioso. |
|
|
Estimulación |
Excitación,
novedad desafíos en la vida. |
Una vida
excitante, una vida variada, atrevimiento. |
|
|
|
Conservación |
|
|
|
Tradición |
Respeto,
compromiso y aceptación de las costumbres e ideas que propone la tradición
cultural o la religión. |
Devoto, respeto
a la tradición, moderado, humilde. |
|
|
Seguridad |
Seguridad,
armonía y estabilidad de la sociedad, de las relaciones y de uno mismo. |
Seguridad
familiar, seguridad nacional, orden social, reciprocidad de favores. |
|
|
Conformidad |
Moderación en
las acciones, inclinaciones e impulsos para no ofender ni perjudicar a otros
y violar las expectativas sociales o las normas. |
Autodisciplina,
educación, respetar a padres y ancianos, obediencia. |
|
Cuadro Nº 1: Significado de los tipos motivacionales de valores y
conceptos representativos. Fuente: ABELLA GARCÍA, V., LEZCANO BARBERO, F. y CASADO MUÑOZ, R.
(2017, p. 127). Reordenamiento propio.
Las
personas que tienen en alta estima los valores de autodirección y la estimulación privilegian la libertad
del ser humano y se preocupan por el pensamiento y la acción independientes, la
creatividad, la diversidad y el descubrimiento. Estos objetivos motivacionales,
a su vez, generan un compromiso con un mundo en el que las personas actúan como
agentes autónomos libres de limitaciones sociales, políticas y económicas. Los
valores de superación personal se refieren a los intereses egoístas de uno.
Aquellos que ponen énfasis en estos valores están impulsados hacia el éxito, la
riqueza, el poder y el prestigio, y no dudarán en dominar a otros para lograr
estos objetivos. Los valores de auto mejoramiento se oponen a los valores de
auto trascendencia porque el primero privilegia los intereses de uno mismo, a
expensas de los demás. Los valores de conservación regulan específicamente la
relación de un individuo con otros en su grupo o comunidad. Las personas que
priorizan estos valores están interesadas en mantener el orden y solidaridad en
su comunidad; defender las tradiciones y costumbres comunales; y afianzando la
seguridad de los miembros del grupo. Priorizan el statu quo sobre el cambio, se
someten a las reglas sociales y censurar sus palabras y acciones (Bayram, 2016)
Comportamiento del personal: las
conductas individuales son interpretadas
Introducción
El comportamiento organizacional es un ámbito de
estudio interdisciplinario que analiza e interpreta el impacto que tienen
factores como la conducta de las personas, de los grupos, de las estructuras, de la cultura, de los ambientes de trabajo y del entorno, sobre el desempeño generalizado de las distintas
piezas constitutivas de las organizaciones, a efectos de intervenir en
la mejora de su gestión. En ese marco, forma parte del arte de la gerencia, que permite comprender,
describir, pronosticar y modificar el comportamiento de las personas en el
ámbito organizacional. Varias disciplinas como la psicología, la antropología,
la sociología, la política, la economía y las ciencias médicas han contribuido
al campo del comportamiento organizacional en general, y también al campo del
comportamiento individual en particular. Cuando se enfoca en las personas, su
estudio involucra la exploración de la personalidad, el aprendizaje, las
actitudes, las percepciones, y las motivaciones en relación con los conflictos
propios de los seres humanos, tanto a nivel individual como grupal. En este
sentido, la responsabilidad de la gerencia resulta en elaborar las estrategias
adecuadas tendientes a identificar el complejo de necesidades de las personas,
gestionar las relaciones interpersonales, comprender los objetivos individuales
e intentar alinearlos con la visión y estrategias organizacionales (Jain y
Kapoor, 2016). Según Eustoquio García (2014), cuando se analiza el
comportamiento en las organizaciones, concurren dos conceptos de interés: el
comportamiento en sí mismo, y la organización. El comportamiento refiere tanto
a las respuestas, conductas o reacciones del personal en el ámbito
organizacional, como a las respuestas que la propia organización realiza en
función de las condiciones internas o externas relacionadas con sus
actividades, con sus enfoques o con sus posiciones estratégicas. Ambas
conductas -la individual y la organizacional- pueden complementarse o
disociarse en cualquier momento y circunstancia de la vida de la organización,
pero ambas integran y definen el concepto de comportamiento organizacional. En
lo que respecta al concepto de organización, refiere a que sus miembros, al
desarrollar sus actividades, generan conductas que son metabolizadas hacia el
interior de la misma en el marco de principios, valores, prescripciones, y reglamentaciones
que sirven de sustrato a las conductas manifiestas de sus integrantes,
permitiendo anticipar comportamientos, actitudes, percepciones, motivaciones y
aprendizajes incorporados (García, 2014).
El comportamiento individual
La naturaleza de las
diferencias individuales proviene de singularidades de carácter personal que
cambian y evolucionan de una persona a otra. Razón por la que la teoría, en
general, explica el comportamiento individual como el resultado de la
interacción de los siguientes factores: Personalidad + Aprendizaje + Percepción
+ Motivación + Actitud.
Personalidad
El comportamiento
humano es un fenómeno complejo y muy difícil de definir en términos absolutos.
Podría ser considerado como una combinación de respuestas a estímulos externos
e internos a los que, continuamente, se ven sometidas las personas. Respuestas
que reflejarían la estructura psicológica de la persona toda vez que resultan
de una combinación de procesos biológicos y psicológicos con capacidad de
interpretar dichos estímulos y responder a ellos en un proceso de permanente
aprendizaje (Saravanakumar, 2020). La literatura sobre la personalidad también supone
que existen algunos rasgos que se destacan más que otros. La mayoría de los
enfoques sobre la personalidad presupone que existen algunos rasgos más básicos
que otros. Al respecto, existe un modelo que resulta de un consenso teórico de
los especialistas que sugiere cinco factores básicos de la personalidad humana:
1) estabilidad emocional (emocionalmente equilibrado; 2) Extraversión (sociable,
abierto a la experiencia); 3) afabilidad (cooperativo, cordial); 4) Sentido de
conciencia (responsable); -5) Apertura e interés (abierto, curioso). En el
campo de las organizaciones, también se utilizan diversos modelos que suelen
denominarse de “estilos personales” cuyo significado es similar al de los
rasgos. El más aplicado es el de Myers Briggs (Myers Briggs Type Indicator-MBTI) cuya
primera versión del modelo/herramienta es de 1944 y la segunda de 1956
(Lazzatti, 2012).
Según Carl Jung, las diferencias en el modo de ser, y en la conducta, son
debidas a las distintas formas en que los individuos prefieren utilizar la
percepción y el juicio. La percepción refiere a como se capta la información y
se hace conscientes de las cosas, personas, sucesos o ideas. El juicio refiere
a las maneras de llegar a conclusiones sobre lo que se percibe. Si las personas
difieren en lo que perciben y en cómo llegan a conclusiones, es razonable
pensar que serán diferentes en sus intereses, reacciones, valores y habilidades.
A los modos de utilización de la percepción y del juicio Carl Jung les llamaba
funciones psicológicas de la consciencia. Según Jung
hay dos funciones de percepción
de la información: Sensing
(sensorial-S) o INtuition
(intuición-N). Según
la preferencia esté en enfocarse en la información simple que uno percibe o en
interpretarla y añadirle significado. Más dos funciones de juicio: Thinking
(pensar-racional-T) o Feeling
(sentimiento-emocional-F). Según,
al tomar decisiones, la preferencia esté en atender a la consistencia lógica de
lo percibido o centrarse en las personas y las circunstancias especiales. Estas
funciones son modificadas por dos tipos principales de actitudes (mundo preferido): Extraversión (E)
o Introversión (I), según
uno prefiera enfocarse al mundo exterior o al interior. Jung teorizó que
las funciones dominantes caracterizan la consciencia, mientras que sus opuestas
están reprimidas y caracterizan el comportamiento inconsciente. De la
combinación de los dos tipos de actitudes con cada una de las cuatro funciones
obtenía ocho tipos psicológicos. Briggs Myers añadieron una cuarta dicotomía: Judging
(juzgar-calificar-J) o Perceiving (percibir-P),
según, al tratar con el mundo exterior, la preferencia esté en tener las cosas
decididas (preferencia por las funciones de juicio) o estar abierto a nueva
información y opciones (preferencia por las funciones de percepción). Finalmente,
el tipo de personalidad vendría definido por la preferencia en cada una de las
dicotomías. Hay 16 tipos de personalidad en MBTI. Cada una de ellas se expresa
por un código de cuatro letras (Lazzati, 2012; Neuro Quotient: Blog de
profesionales en neurociencia, https://neuroquotient.com/blog/[4])
|
S = Sensorial |
N = Intuitivo |
|
T = Racional |
F = Emocional |
|
E = Extrovertido |
I = Introvertido |
|
J = Juzgador-Calificador |
P = Perceptivo |
La preferencia de la persona en cada
dimensión es independiente de sus preferencias en las otras dimensiones. Esto
da lugar a la existencia de 16 tipos psicológicos a saber (Lazzati, 2012):
|
ISTJ |
ISFJ |
INFJ |
INTJ |
|
ISTP |
ISFP |
INFP |
INTP |
|
ESTP |
ESFP |
ENFP |
ENTP |
|
ESTJ |
ESFJ |
ENFJ |
ENTJ |
Aprendizaje
Existe aprendizaje cuando hay un cambio en las acciones, un cambio en los
procesos del pensamiento, o un cambio en las actitudes de una persona. Si no
está acompañado de algún cambio en el comportamiento, no es aprendizaje
(Luthans, 2011). El aprendizaje
deriva, entonces, en una expansión cognitiva de la capacidad de acción efectiva
y de transformación de una persona; que se produce en respuesta a los desafíos
del entorno. La existencia de conocimiento individual resulta de las configuraciones o
imágenes que cada miembro de la organización se hace acerca de cómo funciona el
mundo (visión de mundo). Las organizaciones deben fortalecer los ambientes de aprendizaje, y es
necesario comprender que, en el aprendizaje organizacional, todas y cada una de
las partes son importantes y afectan el proceso de aprendizaje; ya que
involucran el talento y las competencias de cada una de las personas que
integran la organización. Conocer y comprender cuáles son los factores que
afectan la capacidad de innovar que tiene una organización, es fundamental para
que el líder tenga éxito. La innovación en una empresa se basa principalmente
en su capacidad tecnológica, lo cual le permite lograr una mayor eficiencia
(Ferrer Dávalos, 2018).
Percepción
La percepción es un
proceso por el que las personas interpretan diversas situaciones a las que se
ven sometidas. Una vez que esa capacidad de interpretación lleva a cabo una
mediación entre el hecho percibido y el conocimiento/no conocimiento que se
interesa por el mismo, el proceso entra en una fase de selección filtrando la
información advertida para ordenarla según es entendida/no entendida. La noción
de percepción resulta de interés en el análisis del comportamiento individual
debido a que la conducta de las personas se apoya en la percepción de la
realidad, más que en la propia realidad (“No hay hechos, solo interpretaciones”,
Nietzsche, 2006). Expresión que, en modo alguno, en intención del propio
Nietzsche, pretende sugerir un afianzamiento de
la subjetividad; ello supone descartar cualquier pretensión de absolutismo del
sujeto. Las valoraciones propias de la percepción resultan de
relaciones dadas a través procesos cognitivos de diferentes tipos de
información, y de diversas condiciones que también se asimilan e interpretan a
través de los cinco sentidos. De ello se desprenden las diferencias
individuales y las diferentes formas en las que, a veces, distintas personas
perciben/interpretan la misma situación de modos que se contradicen con otras
formas de ver las cosas. La teoría funcionalista de la administración
alerta a los gerentes acerca de las formas de percepción que los empleados
tienen de la realidad. Y, en caso de observar diferencias entre “lo que ven”, y
lo que “verdaderamente deben ver”, indica que se deberán llevar a cabo las
medidas necesarias a efectos de erradicar cualquier anomalía que se pueda dar
al respecto.
Motivación
La motivación es un impulso que emana de una concurrencia de fuerzas que
actúan dentro de una persona y que promueven, orientan, en ocasiones potencian,
conducen y mantienen la conducta de los seres humanos. En términos de Zubiri
Sáenz (2013) la motivación “es un
estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta”. En tal sentido:
“… la
motivación laboral debe ser estudiada como un proceso dinámico y continuo a
partir de tres aspectos: en cuanto a su ‘contenido’ en sí, en el ‘contexto’
donde se manifiesta y atendiendo los ‘cambios’ que puede generar en otros
procesos o sufrir en sí misma” (Navarro, Ceja, Curioso y Arrieta, 2008).
Al considerar la noción de motivación en el
espacio del comportamiento individual, también resulta de interés tener en
cuenta tres circunstancias: -a) que la motivación es un proceso que se origina
en una necesidad y se asocia a una conducta; -b) que es portadora de
componentes internos (necesidades individuales) y componentes externos
(ambiente que circunscribe a la persona); -c) que afecta la conducta de modo
tal que la inicia, la dirige y hasta puede sostenerla (Pavía 2012)
Actitud
Las
actitudes, en tanto creencias u opiniones, representan manifestaciones
valorativas tanto a favor, como en contra y neutras, en relación con personas,
grupos, sucesos y significaciones de sentido social. Proporcionan una base
emocional de las relaciones, y la identificación que puede tener una persona
hacia los demás. En el ámbito de las organizaciones, las personas asumen
distintos tipos de actitudes según la tipología de relaciones que mantenga con
sus compañeros, sus superiores, la cultura reinante, las estructuras, los
sistemas, los recursos, las políticas y todos aquellos aspectos simbólicos y
reales que forman parte de una organización. Es por ello que los estudios del
Comportamiento organizacional se han enfocado, principalmente, en cuestiones
que tienen que ver con la satisfacción en los puestos y ámbitos de trabajo, y en
los distintos niveles de compromiso con la organización y su orientación
(visión, misión, valores, objetivos, metas; donde entran en juego factores
personales como las necesidades y aspiraciones de las personas y los grupos de
pertenencia).
Las expectativas gerenciales: son las que orientan la gestión
“Ningún viento es favorable para quien no sabe a
qué puerto se encamina”. Lucius Annaeus Séneca[5]
Eduardo Galeano (1940-2015) -periodista y escritor uruguayo de la
izquierda latinoamericana- hizo, en una entrevista televisiva, un relato
impactante sobre la dimensión de la noción de utopía. Comentó que, en un encuentro con estudiantes universitarios
de la ciudad de Cartagena de Indias –Colombia-, compartiendo una charla con
Fernando Birri (1925-2017) -amigo personal de él y director de cine argentino-,
respondían a las inquietudes que les planteaban el grupo de jóvenes presentes.
En un momento determinado, uno de los estudiantes se pone de pie, y le pregunta
al director de cine para qué servía la utopía. Galeano cuenta que miró a su
amigo con conmiseración, pensando que se trataba de una compleja interpelación
que ponía en apuros al interpelado. Pero, siguiendo el relato, recordó que
había contestado estupendamente y de la mejor manera; Birri había respondido
que la utopía está en el horizonte y que sabía muy bien que nunca la iba a
alcanzar… que, si caminaba 10 pasos, ella se alejaría 10 pasos… que cuanto más
la busque, menos la iba a encontrar porque ella se iría alejando a medida que
él se iba acercando. Buena pregunta ¿no?, planteaba Galeano en su narración. Y
cerrando la anécdota, siguió: ¿Entonces: ¿para qué sirve?... pues la utopía
sirve para eso, para caminar.[6]
La utopía, tal como se presenta en la narración de Galeano, se
puede asimilar a la noción de visión.
Albrecht (1996), la define como “una
imagen de lo que los miembros de la empresa quieren que ésta sea, o llegue a
ser”. Pero al igual que la utopía, si se la llega a alcanzar hay que
reformularla para seguir avanzando. Hay tres componentes que argumentan en
favor de la visión: debe ser un concepto enfocado, debe tener una sensación de
propósito noble y debe evidenciar una probabilidad verosímil de éxito
(Albrecht, 1996). En ocasiones, suele tomarse la visión a la ligera. Con
frecuencia se formulan redacciones genéricas que le pueden ser útiles a
cualquier tipo de organización porque lo hacen solamente para cumplir una
formalidad. Con lo que se degrada la utilidad y la noción de la visión.
“Las empresas verdaderamente superiores comprenden la diferencia
que existe entre lo que no debe cambiar nunca y lo que puede ser susceptible de
cambio, entre lo que es genuinamente intocable y lo que no lo es. Esta rara
capacidad para gestionar la continuidad y el cambio está muy estrechamente
relacionada con la capacidad de desarrollar una visión. El futuro imaginado es
lo que queremos llegar a ser, lo que queremos alcanzar, lo que queremos crear;
algo cuya obtención requerirá un cambio sustancial y un gran progreso”
(Collins, J.C. y Porras, J.I., 2001).
Si la visión es el lugar al que se quiere llegar, la misión es el
medio para hacerlo. Se define por tres componentes: una idea fuerza de lo que
hay que hacer; un enunciado que genere una percepción de valor; y un propósito
motivador (Albrecht 1996).
Para completar el dispositivo de orientación de la organización
habrá que tener en cuenta la idea de considerar los valores, los objetivos y
las metas. Los valores se erigen en la esencia de la filosofía organizacional
dando sentido de dirección común y de comportamiento diario. Los objetivos son
declaraciones generales que representan expectativas y un compromiso asumido
para producir resultados. Las metas son la cuantificación de los objetivos en
declaraciones más precisas y detalladas.
Para una gran parte de la literatura administrativa funcionalista,
la noción de visión cuando se comparte, resulta esencial para un mejor
desempeño porque brinda concentración y energías para el aprendizaje.
“En el nivel más simple, una
visión compartida es la respuesta a la pregunta: ¿`Qué deseamos crear’? Así
como las visiones personales son imágenes que la gente lleva en la cabeza y el
corazón, las visiones compartidas son imágenes que lleva la gente de una organización.
Crean una sensación de vínculo común que impregna la organización y brinda
coherencia a actividades dispares”. (Senge, 1995).
Sin embargo, hay quienes opinan
que, con la mentalidad alejada del equilibrio, los niveles jerárquicos verán el
mundo de las organizaciones de manera muy diferente. Entienden que el futuro a
largo plazo es imposible de conocer, razón por la cual no se puede predecir en
una medida útil. En consecuencia, todo propósito organizativo único en forma de
visión compartida de una situación futura podría resultar forzosamente una
ilusión peligrosa porque bloquearía la capacidad de una organización para
desarrollar y manejar agendas vivas que representen múltiples retos,
aspiraciones elásticas y temas ambiguos (Stacey, 1994). Más allá de una imagen
futura explícita o no, lo que perdura en la mente de quienes tienen que
gestionar (los cuadros gerenciales), son los objetivos; porque encadenados van
señalizando el camino, constituyéndose en indicadores imprescindibles de la
tarea gerencial. A menudo, los objetivos son en sí mismos instrumentos para
conseguir otros objetivos más definitivos. Razón por la que resulta
indispensable su jerarquización a efectos de fijar preferencias por las
prioridades; donde de alguna manera se ve reflejado el sentido singular del
arte de la gerencia.
“El
hecho de que la fuerza de los objetivos dependa de otros fines más lejanos,
lleva a disponer esos objetivos en una jerarquía en la que cada nivel ha de ser
considerado como un fin en relación con los niveles que tiene debajo y como un
medio en relación con los niveles que tiene por encima. El comportamiento logra
integración y coherencia por medio de la estructura jerárquica de los fines,
porque entonces cada miembro de una serie de comportamientos alternativos se
pondera de acuerdo con una escala comprensiva de valores: la de los fines
`últimos’”. (Simon, 1962).
Algo importante a tener en cuenta
es que, sin principios, la fijación de expectativas difícilmente tenga la
fuerza para mejorar la calidad de vida organizacional. Una meta basada en
principios abarca tres aspectos: 1) Las convicciones deben conectar con la
visión y la misión de la organización; 2) La imaginación creativa debe
visualizar posibilidades y generar opciones; 3) El autoconocimiento debe servir
para proponer expectativas realistas y, a la vez, para estar abiertos al cambio
(Covey, 1995). Finalmente, si hay algo que no debe perder la organización es el
sentido y lo que ello implica; es
decir su sensibilidad, su percepción, su significación, su alcance, en
definitiva, su noción de conciencia. Ello implica en qué sentido se construye a
diario la organización (el rumbo), qué sentido tiene su accionar colectivo (la
significación), quienes legitiman el sentido (el reconocimiento), y cómo hacer
para que los actores sean permanentemente llevados y nutridos por el mismo
sentido (la participación). (Sérieyx, 1994).
Metodología
“¿Cuán
universales pueden ser las hipótesis referidas a los fenómenos sociales? La
clasificación de los fenómenos en tipos generales es difícil de compatibilizar
con la `singularidad´ de los fenómenos sociales… suponer una relación `invariante´
que regule lo social para todo tiempo y lugar significa desconocer el cambio,
desconocer que lo que sucede hoy y es expresable en una ley, no necesariamente
se regulará por la misma ley en un tiempo futuro... La `atemporalidad´ de las
leyes de la física choca con la `historicidad´ del mundo humano”. Mario Heler.[7]
Antecedentes de la empresa examinada
Razón Social: Usina Popular y Municipal de
Tandil - Sociedad de Economía Mixta (SEM). Composición del capital: 40 %
Privado, 60 % Público. Actividad: Distribución minorista de energía eléctrica.
Cantidad de Clientes: 65.000. Cantidad de empleados: 132. Niveles jerárquicos:
tres (Directorio, Gerencias, Núcleo operativo). Directorio: cinco directores,
de los cuales tres representan a los propietarios privados, y dos a los
propietarios públicos (Municipalidad de Tandil). Aclaración: más allá de la
composición del capital, los privados controlan la mayor parte de las acciones
con derecho a voto. Gerencia Administrativa: 40 empleados. Gerencia Técnica: 92
empleados. Breve reseña histórica para entender mejor su idiosincrasia y
contexto de análisis: La empresa nace en 1936, en medio de una lucha contra el
trust que pretendía acaparar el negocio de la generación y distribución de
energía eléctrica, renovando la concesión que le caducaba en 1933. Su origen
está emparentado a luchas sociales de la época. La concesión a favor de la
Usina Popular (tal su denominación de aquel momento), no fue fácil y tuvo
muchas idas y vueltas. Para graficar la situación, se transcriben palabras de
uno de los fundadores de la Usina Popular, Juan Nigro, en aquellos momentos:
“Haremos la Usina con la Municipalidad, sin la Municipalidad o contra la
Municipalidad.” (El Hage y Levy, 2016). Hasta 1973 tuvo la forma de
cooperativa, y cada uno de los ciudadanos de Tandil había recibido “una acción”
de la Usina, que luego diversos actores iban comprando y concentrando.
Actualmente, la Usina es una sociedad de economía mixta, cuyos propietarios son
el Municipio por el lado público, y distintos actores por el lado privado,
entre los que se destaca una corporación de empresarios: la CET (Cámara
Empresaria Tandil). En un principio, la Usina generaba electricidad (mediante
gigantescos motores de barco a gasoil), pero actualmente pertenece al sistema
interconectado nacional y solo se dedica a la distribución de energía
eléctrica. Su área de actuación se limita a las zonas urbanas y suburbanas de
la ciudad de Tandil. En los últimos años ha emprendido negocios de distinto
tipo, entre los cuáles se encuentran aquellos ligados a la obra pública y más
recientemente a la incorporación y asesoramiento en cuanto a energías renovables,
como energía eólica y solar. Todos esos emprendimientos los realiza su
controlada, denominada USICOM, de la cual posee un 97% de su capital
accionario.
Tipo y nivel de investigación: Se trata de un enfoque cualitativo que se apoya en información primaria,
evaluada y analizada a través de modos reflexivos e interpretativos orientados
al reconocimiento de las áreas de estudio previstas y sus posibles
vinculaciones. Sin dejar de lado potenciales hallazgos relacionados al tema de
investigación. El nivel de la investigación es exploratorio y se enfoca en
descifrar la naturaleza y posibles vinculaciones de las categorías de estudio
(convicciones gerenciales basadas en valores universales, comportamiento
individual del personal, prioridades en el logro de expectativas de gestión).
Método y diseño de la investigación: el trabajo refiere a un estudio de caso de naturaleza
fenomenológica respaldado en el tratamiento de coloquios y preguntas orientadas
a la construcción de interpretaciones reflexivas de las categorías de estudio.
Se optó por un diseño no experimental, transaccional y transversal. Se trabajó
sobre una pre-estructura operativa que, sustentada en el marco conceptual
adoptado, medió como instrumento orientador de la investigación. Luego, una vez
que se llevó a cabo la interacción prevista con los participantes, se pudo
diseñar una pre-comprensión modelizante definitiva de categorías, subcategorías
y rasgos que, a modo de operativización, tipo “mapa conceptual”, también
contribuyó a ordenar la exposición de las conclusiones finales (Ver Cuadro Nº 2).
|
Categoría 1 |
Categoría 2 |
Categoría 3 |
|||
|
Convicciones basadas en valores universales |
Prioridades expectativas de logro Objetivos |
Comportamiento individual del Personal |
|||
|
Subcategorías / 1 |
Rasgos |
Subcategorías / 2 |
Rasgos |
Subcategorías / 3 |
Rasgos |
|
Apertura al cambio |
Autodirección Estimulación |
Lograr el máximo rendimiento de los recursos |
Utilización de
la tecnología Eficiencia |
Personalidad |
Actitud Función de
Percibir Función de
Decidir Estilo de vida |
|
|
Hedonismo |
Fomentar la idea de cambio y el trabajo en equipo |
Cultura Estrategia |
Aprendizaje |
Cómo se percibe Cómo CREE que debe
ser |
|
Auto trascendendencia |
Universalismo Benevolencia |
Percepción |
Cómo se percibe Cómo CREE que
debe ser |
||
|
Conservación |
Conformidad Tradición Seguridad |
Promover y desarrollar programas de RSE |
Valor
compartido Aceptación
social |
Motivación |
Cómo se percibe Cómo CREE que debe
ser |
|
Auto engrandecimiento |
Logro Autoridad |
Impulsar el desarrollo individual del Personal |
Clima laboral Capacitación Motivación |
Actitud |
Cómo se percibe Cómo CREE que debe
ser |
Cuadro Nº 2: Pre-comprensión
modelizante de categorías y subcategorías de la investigación. Elaboración
propia en base a marco conceptual e interacción con los participantes.
Unidad de observación: Se definió como sujetos de estudio a los 4 miembros
que componen la plana mayor de la gerencia de la empresa, a saber: Gerente Administrativo, financiero y
laboral (Contador Público); Gerente
Técnico (Ingeniero electricista); Encargado
de Personal (Contador Público); Adjunto
Gerencia Técnica (Ingeniero Electricista)
Técnicas e instrumentos de recolección de datos: Las técnicas de investigación consistieron en
entrevistas interpretativas y etnográficas (para orientar la búsqueda), y cuestionarios
básicos (para identificar y corroborar aspectos concretos de interés). Ambas
condiciones fueron promovidas e interactuadas a través de reuniones por zoom
y comunicaciones vía correo electrónico y WhatsApp (para explorar el tema la
primera vez; para ratificar y ampliar resultados ya obtenidos, por segunda vez).
Limitaciones de la Investigación: la tarea ha tenido, exprofeso,
problemas y objetivos difusos que han permitido el fluir de la información
buscada y no entorpecer el hallazgo de la posible información no buscada. Por
su carácter exploratorio, la investigación ha carecido de hipótesis previas. No
se ha pretendido obtener relaciones invariantes, ni generalizables. Solo algunas conclusiones
prematuras, provisorias y, quizás, temporales.
Desarrollo: Análisis e interpretación de resultados
"Los
filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de
lo que se trata es de transformarlo". Karl Heinrich Marx.[8]
Sobre los valores de los
participantes
Importante: Las categorías que propone Schwartz
en su teoría de los valores, serán tomadas en este estudio al solo efecto de
relevar las preferencias según una escala de menor a mayor aceptación expuestas
a la consideración de los cuatro participantes del caso. Cabe aclarar que no se
perseguirán ni la intencionalidad que persigue el autor en su tratamiento
original, ni el modo multidimensional estadístico de procesamiento con que
lleva a cabo el análisis de sus resultados. El interés de su utilización solo
radica, exclusivamente, en hacer uso de la formulación del listado de valores que
enumera en su propuesta y la forma de estructurarlos. Con esa restricción
aclaratoria, le fueron presentadas a los participanes dos tablas conteniendo,
cada una, 25 valores personales cuyas respuestas, fueron distribuidas siguiendo
el procedimiento que propone Schwartz en su modelo bidimensional compuesto por
los cuatro tipos de orden superior contemplados. Resulta oportuno recordar que
cada uno expresa un objetivo
motivacional específico. Los valores podían ser
calificados con una puntuación de 1 (para nada de acuerdo) a 7 (demasiado de
acuerdo). Las respuestas con puntuación 1 (para nada de acuerdo), 2 (mínimo
acuerdo), 3 (un poco más de acuerdo), 4 (más bien de acuerdo) y 5 (bastante de
acuerdo) fueron 20, y representan el 17 % del total de respuestas posibles. Las
respuestas con puntuación 6 (muy de acuerdo) fueron 65; y con puntuación 7
(demasiado de acuerdo) fueron 101; ambas concentran el 83 % del total de
respuestas posibles. Lo que implica un alto grado de acuerdo con los valores
que los participantes tuvieron oportunidad de calificar.
Síntesis de preferencia de
valores del total de participantes (sobre un total de 140 puntos por
categoría)
Cada una de las categorías que se exhiben a continuación asume 140
puntos ideales en total, provenientes del siguiente cálculo: cada categoría
tiene 5 ítems que podían ser valorados de 1 a 7 puntos; con lo que cada una
sumaría un total de 35 puntos ideales; los que multiplicados por 4
participantes da un total de 140 punto posibles, asignables a cada categoría de
valores. Los resultados fueron los siguientes:
|
1º Benevolencia: 138 pts. (98,57 %) |
6º Poder: 123 pts. (87,86%) |
|
2º Conformidad: 131 pts. (93,57 5) |
7º Hedonismo: 123 pts. (87,86 %) |
|
3º Logro: 130 pts. (92,86%) |
8º Universalismo: 122 pts. (87,14 %) |
|
4º Autodeterminación: 128 pts.
(91,43 %) |
9º
Estimulación: 119 pts. (85,00 %) |
|
5º Seguridad: 126 pts. (90,00 %) |
10º
Tradición: 99 pts. (70,71 %) |
Cuadro Nº 3: Preferencia de valores del total de participantes.
Elaboración propia
En el
Cuadro Nº 3, se puede observar que los dos valores que han concitado la mayor
preferencia de todos los participantes, son los de Benevolencia y de
Conformidad. Y los de menor preferencia los de Estimulación y Tradición.
Síntesis de la preferencia de valores por participante
(Sobre un total de 35 puntos por categoría)
Participante
1: Gerente Administrativo, Financiero y Laboral (primer nivel por debajo del
directorio)
Participante
2: Gerente Técnico (primer nivel por debajo del directorio)
Participante
3: Encargado de Personal (primer nivel por debajo del Gerente Administrativo)
Participante
4: Adjunto Gerencia Técnica (primer nivel por debajo del Gerente Técnico)
|
Participante 1 |
Participante 2 |
Participante 3 |
Participante 4 |
|
1º Benevolencia (35) 2º Conformidad (35 3º Logro (33) 4º Seguridad (33) 5º Poder (33) 6º Hedonismo (33) 7º Autodeterminación (32) 8º Estimulación (32) 9º Universalismo (31) 10º Tradición (31) |
1º Seguridad (34) 2º Benevolencia (33) 3º Universalismo (32) 4º Conformidad (32) 5º Autodeterminación (31) 6º Hedonismo (31 7º Logro (29) 8º Poder (29) 9º Estimulación
(29) 10º Tradición (23) |
1º Benevolencia (35) 2º Logro (35) 3º Conformidad (32) 4º Hedonismo (31) 5º Poder (30) 6º Autodeterminación (30) 7º Universalismo (30) 8º Tradición (28) 9º Seguridad (27) 10º
Estimulación (26) |
1º Benevolencia (35) 2º Autodeterminación (35) 3º Logro (34) 4º Conformidad (34) 5º Seguridad (32) 6º Estimulación (32) 7º Poder (31) 8º Universalismo (29) 9º Hedonismo
(28) 10º Tradición
(17) |
Cuadro Nº 4: Preferencia de valores por participante. Fuente
propia
En el cuadro Nº 4, se puede observar que Benevolencia es un valor
elegido por los cuatro participantes, colocándose tres veces en primer lugar.
Luego la preferencia se distribuyó entre Conformidad, Logro y Autodeterminación
en segundo lugar; y Seguridad en primer lugar. El anteúltimo lugar se
distribuyó entre Universalismo, Estimulación, Seguridad y Hedonismo; mientras
que valor de Tradición figura en el último lugar de preferencia en tres
oportunidades junto al de Estimulación en una oportunidad.
Preferencia de valores ordenados en una
estructura bidimensional de contrapuestos
|
APERTURA AL CAMBIO Promedio: 30,87 puntos Autodeterminación Estimulación |
CONSERVACIÓN Promedio: 29,83puntos Conformidad Tradición Seguridad |
|
TRASCENDENCIA Promedio: 32,50 puntos Benevolencia Universalismo |
PROMOCIÓN PERSONAL Promedio: 31,75 puntos Poder Logro |
|
HEDONISMO |
Promedio: 30,75 puntos |
Cuadro Nº 5: Síntesis de la preferencia de valores en modo
contrapuestos. Elaboración propia.
|
Estructura bidimensional dicotómica
de valores |
|||
|
Apertura al cambio |
← Ø |
|
Conservación |
|
Trascendencia |
← Ø |
|
Promoción personal |
|
Hedonismo |
|
Ø → |
|
Cuadro Nº 6:
Estructura de la bidimensión dicotómica de valores. Elaboración propia
En los Cuadros Nº 5 y Nº 6, se puede observar una leve ventaja de preferencia
por Apertura al Cambio (50,86 % con
30,87 puntos) sobre Conservación
(49,14% con 29,83 puntos). También una leve ventaja de Trascendencia (50,58 % con 32,50 puntos) sobre Promoción personal (49, 42% con 31,75 puntos). Hedonismo, que se
encuentra entre los tipos de orden superior Trascendencia, y Promoción personal,
compartiendo elementos de ambos, tiene una preferencia de 30,75 puntos
(47,95%).
Sobre el comportamiento individual del personal
Personalidad
A efectos
de indagar el pensamiento sobre la personalidad de los empleados a su cargo,
los participantes respondieron sobre la caracterización prevista en los
componentes del test que configura el Indicador Myers-Briggs (MBTI). Viene al
caso recordar que la preferencia sobre la personalidad en cada dimensión es
independiente de las preferencias en las otras dimensiones. Ello es lo que
permite la existencia de los de 16 tipos psicológicos anticipados en el marco
conceptual. Importante: cabe aclarar
que las preferencias declaradas por parte de los participantes surgen de una
percepción generalizada y no individualizada de cada empleado. Además, se les
ha solicitado considerar dos instancias sobre la percepción que tienen: -1)
Responder acerca de CÓMO CREE QUE ES la personalidad de los empleados en
general; -2) Responder acerca de CÓMO CREE QUE DEBERÍA SER la personalidad de
los empleados en general. Los Cuadros Nº 7 y Nº 8, dan cuenta-en conjunto- de
los resultados obtenidos.
|
Participante 1 |
Participante 2 |
Participante 3 |
Participante 4 |
|
CÓMO cree que es ESFJ ENFJ |
CÓMO cree que es ESTJ ISTJ |
CÓMO cree que es ESTJ ENTJ |
CÓMO cree que es ENFP |
|
CÓMO cree que debería ser ENTP |
CÓMO cree que debería ser ENTJ |
CÓMO cree que debería ser ESTJ |
CÓMO cree que debería ser INTP |
Cuadro
Nº 7: Personalidades percibidas y preferidas por los gerentes sobre los
empleados. Elaboración propia
Según se puede observar, es posible encontrar
todos los caracteres distribuidos con distinta intensidad en los códigos que
representan la personalidad percibida por los cuatro participantes. En CÓMO
CREE QUE ES la personalidad, los participantes comparten la E (factor de
extroversión) en los 4 casos; la S (factor sensorial práctico) en tres de los 4
casos; la J (factor calificador anticipador) en tres de los 4 casos; la N
(factor intuitivo) en tres de los 4 casos; la F (factor emocional empático) en
dos de los 4 casos; la T (factor racional objetivo) en dos de los 4 casos. Luego
aparecen aisladas la I (factor de introversión y reserva) en uno de los 4
casos; y la P (factor perceptivo adaptativo) en uno de los 4 casos. En CÓMO
CREE QUE DEBERÍA SER la personalidad, los participantes comparten la T (factor
racional objetivo) en los 4 casos; la E (factor de extroversión) en tres de los
4 casos; la N (factor intuitivo) en tres de los 4 casos; la P (factor
perceptivo adaptativo) en dos de los 4 casos; la J (calificador anticipador) en
dos de los 4 casos. Luego aparece aislada la I (factor de introversión y reserva)
en uno de los 4 casos. Ver Cuadro Nº 8.
|
La combinación de caracteres E (extroversión), S
(sensorial práctico), F (emocional empático) y J (calificador anticipador)
que forman el código ESFJ, según la interpretación del modelo
Myers-Briggs, supone una personalidad amigable, práctica, fiable, de espíritu colaborativo y
productivo. No acostumbran a debatir ni teorizar. Necesitan saber que pasa a
su alrededor. Son altruistas y respetan la autoridad. Saben escuchar los
problemas de los demás y siempre tratarán de evitar los conflictos |
La combinación de
caracteres E (extroversión), N (intuición), F (emocional empático) y J
(calificador anticipador) que forman el código ENFJ, según la
interpretación del modelo Myers-Briggs, supone una personalidad entusiasta con vocación de protagonismo. Valora
la conexión con la gente y son responsables, idealistas y auténticos. Suelen
ser apasionados, carismáticos e inspiradores con los demás. Son fuertemente
emocionales. |
|
La combinación de caracteres
I (introversión y reserva), S (sensorial
práctico), T (racional objetivo) y J (calificador anticipador) que forman el
código ISTJ, según la interpretación del modelo Myers-Briggs, supone
una personalidad con dificultad para expresar sus sentimientos. Es el típico “agente
organizacional”, comprometido con su organización, dedicado, responsable y
orgulloso de su trabajo. Siempre tratan de buscar lo mejor para solucionar
los problemas. No son proclives a trabajar en equipo si no los obligan. En
ellos siempre se va a encontrar un apoyo. |
La combinación de caracteres
E (extroversión), N (intuición), T (racional
objetivo) y J (calificador anticipador) que forman el código ENTJ, según la
interpretación del modelo Myers-Briggs, supone una personalidad con vocación
de liderazgo. Son racionales, y si bien suelen ser carismáticos, su desapego
a las emociones lo hacen un líder de referencia, razón por la que sabiendo distinguir
y discriminar acerca del talento del personal, su falta de paciencia le
genera dificultades para promover su desarrollo. Tienen capacidad de mando y
negociación; además de tomar decisiones estratégicas toda vez que sea
necesario hacerlo. |
|
La combinación de caracteres E (extroversión), N (intuición),
T (racional objetivo) y P (perceptivo adaptativo) que forman el código ENTP, según la
interpretación del modelo Myers-Briggs, supone una personalidad tendiente a la
innovación y al razonamiento en forma permanente. Reconocen la inspiración,
son emprendedores, evitan la rutina, son ingeniosos y piensan en modo
estratégico. Tienen la capacidad de debatir desde cualquier perspectiva.
También son entusiastas. |
La combinación de caracteres E (extroversión), N (intuición), F (emocional empático) y P
(perceptivo adaptativo) que forman el código ENFP, según la
interpretación del modelo Myers-Briggs, supone una personalidad en favor del
cambio. Se podría decir que son activistas del cambio. Son creativos,
independientes y visionarios. De alma libre, buscan la razón emocional de los
acontecimientos. Son empáticos y benevolentes con los demás. |
|
La combinación de caracteres
E (extroversión), S (sensorial práctico), T
(racional objetivo) y J (calificador anticipador) que forman el código ESTJ, según
la interpretación del modelo Myers-Briggs, supone una personalidad con
vocación de ejecutores. Sus decisiones se argumentan con base en lo que
consideran qué es correcto y qué no es correcto. Predican con el ejemplo, son
personas éticas y confiables. Cumplen con lo que se comprometen y saben
trabajar en equipo. |
La combinación de caracteres I (introversión y reserva), N (intuición), T (racional
objetivo) y P (perceptivo adaptativo) que forman el código INTP, según la
interpretación del modelo Myers-Briggs, supone una personalidad con aptitudes
creativas e innovadoras. Son inteligentes, detallistas y gustan de indagar y
reconocer los hechos, situaciones y problemas que se le presentan para
encontrar soluciones. Otro rasgo que los suele caracterizar es la timidez. Si
bien suelen ser entusiastas, son lógicos antes que emocionales. Se perciben
distintos y gustan de ello. |
Cuadro
Nº 8. Significados de los códigos que representan la personalidad. Fuente: Neuro Quotient. Elaboración
propia.
Aprendizaje, motivación,
percepción y actitudes del personal
Estos aspectos del comportamiento individual denotan
un conocimiento difuso por parte de los participantes. O al menos fueron
entendidos parcialmente. No obstante, se creyó oportuno no hacer comentarios
que vayan más allá de lo que etimológicamente se pueda entender sobre cada uno
de ellos, a efectos de no influir sobre las respuestas. Se optó por que
contestaran según lo que comprendían y percibían en cada caso. Algunas
respuestas derivaron en cuestiones que tenían poca relación con los temas
planteados; razón por la que se ha optado por extractar solo aquellas que
guardaban más afinidad y vínculos con los mismos.
Sobre la noción de aprendizaje a nivel
individual en el ámbito de las organizaciones, destacan
las siguientes respuestas:
Participante 1: En general, los empleados deberían adaptarse a las
condiciones cambiantes y nuevas asignaciones que se le fijen para su labor.
Para hacerlo con mayor facilidad creo que deberían apoyarse en experiencias
pasadas.
Participante 2: La mayoría de los comportamientos se aprenden,
controlan y alteran según convengan las
consecuencias de hacerlo; por ejemplo, la implementación de un sistema de
recompensas.
Sobre la noción de motivación a nivel individual
en el ámbito de las organizaciones, destacan las siguientes respuestas:
Participante 1: El empleado altamente motivado trabaja de manera más
eficiente y su nivel de producción tendería a ser más alto que otros.
Participante 2: El empleado
motivado obtendrá una mayor satisfacción, lo que puede conducir a una mayor
eficiencia.
Participante 3: Los empleados altamente motivados son más leales y
sinceros, y gustan de pertenecer a la empresa.
Participante 4: La motivación
ayuda a mejorar la imagen de la organización.
Sobre la noción de percepción a nivel
individual en el ámbito de las organizaciones, destacan las siguientes respuestas:
Participante 1: A pesar de que se envían mensajes claros, esos mensajes
están sujetos a distorsiones en el proceso de ser percibidos por cualquier
miembro de la empresa.
Participante 4: Cuando toman decisiones, los empleados deberían
centrarse en las personas y las circunstancias especiales que dan forma al
contexto de actuación.
Sobre la
noción de actitud a nivel individual en el ámbito de las organizaciones,
destacan las siguientes respuestas:
Participante
1: Las actitudes son importantes porque se constituyen en mecanismos a través
de los cuales la mayoría de las personas expresan sus sentimientos.
Participante 2: Las actitudes de
las personas en una organización, muchas veces dependen de ciertos beneficios
complementarios que se añaden a su salario.
Participante 3: Tanto la satisfacción laboral, como la insatisfacción
laboral-cualesquiera sean los factores que le den origen-, son las actitudes
más importantes a tener en cuenta para el compromiso laboral.
Sobre las expectativas de
los participantes
En lo que respecta a indagar un aspecto que forma parte de la orientación
organizacional, como puede ser el caso de las expectativas de logro de la
gerencia (objetivos), se les ha presentado a los participantes cuatro
posibilidades para que lleven a cabo un ordenamiento de las mismas en función
de sus preferencias. Dichas posibilidades representan hacia adentro de la
empresa una posible visión económica, otra de cambio y una tercera de
desarrollo del personal; y, hacia afuera, una de responsabilidad social
comunitaria. En el Cuadro Nº 9, se puede observar el orden de preferencias de
cada participante; las que a su vez estuvieron debidamente argumentadas.
|
Expectativas |
Participante 1 |
Participante 2 |
Participante 3 |
Participante 4 |
|
Fomentar la
IDEA de CAMBIO |
1º |
1º |
3º |
1º |
|
MAXIMIZAR la
utilización de RECURSOS |
2º |
2º |
1º |
2º |
|
Fomentar el
DESARROLLO del PERSONAL |
4º |
3º |
2º |
3º |
|
PROMOVER
políticas de RSE |
3º |
4º |
4º |
4º |
Cuadro Nº
9: Orden de preferencias sobre expectativas de logro. Elaboración propia
Argumentos de los participantes sobre las
preferencias de sus expectativas de gestión
Cada participante, argumentó su orden de preferencia
de la siguiente manera:
Participante 1:
1º Fomentar la idea del CAMBIO: Las elecciones estratégicas
que realiza un equipo tiene mucho más que ver con la naturaleza de la dinámica
del grupo que con cualquier consideración racional. Y esa dinámica dependerá de
cómo quienes lo integran hagan uso del poder, de cómo se ejerza la autoridad y
de cómo desempeñen su papel.
2º Maximizar
la utilización de RECURSOS: Trabajar con
eficiencia, de corregir errores, siempre en la búsqueda de un buen clima
laboral.
3º Promover
políticas de RSE: Las acciones sobre RSE a mi criterio generan motivación,
participación y mayor sentido de pertenencia hacia la empresa lo cual facilita
el trabajo en equipo.
4º Fomentar
el DESARROLLO del PERSONAL: Creo en una gestión de trabajo en equipo, integrado
por personas de diferentes disciplinas, de diferentes generaciones y de
diferente sexo.
Participante 2:
1º Fomentar la idea del CAMBIO: Creo que las culturas
contrapuestas favorecen perspectivas diferentes y provocan la búsqueda de los aprendizajes
necesarios para manejar la estrategia del cambio.
2º Maximizar
la utilización de RECURSOS: La minimización del
nivel de todos los factores que forman parte de los costos debe ser un objetivo
permanente para poder lograr productividad operativa y eficiencia en la
gestión. Lo que no resulta posible sin la suficiente capacitación.
3º Fomentar
el DESARROLLO del PERSONAL: La empresa debe generar climas
laborales donde las personas puedan tener libertad para crear nuevas ideas,
aplicarlas, lograr compromiso con la empresa y auto regularse. Es muy importante
dar a conocer objetivos claros y mantener reuniones periódicas. También es
importante que la empresa conozca motivaciones personales que son distintas en
cada individuo.
4º Promover
políticas de RSE: La RSE permite generar beneficios mutuos
tanto para la empresa como para la sociedad. Pero este es un tema poco
trabajado en nuestra empresa y que estamos empezando a tener presente.
Participante
3:
1º Maximizar
la utilización de RECURSOS: Aspirar al máximo
rendimiento de los recursos es el principal objetivo de la empresa.
2º Fomentar
el DESARROLLO del PERSONAL El desarrollo del personal se garantiza asegurando
primero los derechos del trabajador y tratando de motivarlos por encima de los
requerimientos legales.
3º Fomentar la
idea del CAMBIO: Creo que para lograr cambios hay que remover factores que
tradicionalmente forman parte de la cultura de la empresa.
4º Promover
políticas de RSE: La RSE aumenta la aceptación social y hace que las empresas sean más
proactivas.
Participante
4:
1º Fomentar
la idea del CAMBIO: Supone un cambio de pensamiento y de valores; es decir un
cambio cultural.
2º Maximizar
la utilización de RECURSOS: Una opción podría
ser el uso de la tecnología, a efectos de lograr productividad. Lo que debe ser
una constante.
3º Fomentar
el DESARROLLO del PERSONAL La capacitación es
una herramienta fundamental para la administración de la fuerza laboral, que
ofrece la posibilidad de mejorar la eficiencia del trabajo que se lleva a cabo
en la empresa.
4º Promover
políticas de RSE: Creo que la RSE debe producir beneficios compartidos.
CONCLUSIONES
“Comprender
no es descubrir los hechos, ni extraer inferencias lógicas, ni menos todavía
construir teorías; es solo adoptar el punto de vista adecuado para percibir la
realidad”. Ricardo Piglia.[9]
El aspecto esencial
del recorrido previsto nos lleva a reconocer que:
1) Las evaluaciones
que los gerentes hacen de las personas y de las expectativas que proyectan,
varían en importancia y no siempre se condicen con sus “jerarquías de valores”
ni con las relaciones dinámicas de orden superior reconocidas como “estructura
de valores”. La jerarquía refiere a las calificaciones que sustentan sus
preferencias otorgando la importancia relativa que se les da a los valores, y
que se derivan de concepciones de lo deseable. La estructura, refiere a
relaciones dinámicas de compatibilidad y conflicto donde los valores se
distribuyen en una configuración bipolar de orden superior en la que suelen
darse situaciones que, en algunas ocasiones, pueden ser compatibles
(congruentes), en otras ocasiones incompatibles (incongruentes) y que, en menor
medida, acostumbran a ser neutras entre sí.
2) En la percepción
de los gerentes, se evidencia una brecha importante entre cómo perciben el
comportamiento de las personas bajo su responsabilidad, y cómo creen que debería
ser ese comportamiento (lo que es y lo que debería ser).
3) En su
preferencia por las expectativas de logro, los gerentes alcanzan un 75 % de
acuerdo en los dos primeros lugares de preferencia; pese a que, si bien la
empresa tiene una misión declarada, no tiene explícitamente formulada una
visión. Sin embargo, algunas consideraciones entran en contradicción si se
analizan los resultados desde la perspectiva de la “estructura de valores”.
4) Conclusión: Algunas
de las contradicciones en las preferencias gerenciales sobre los
comportamientos individuales del personal, y sobre las expectativas de logro de
la gestión, estarían generando ciertas disfunciones organizacionales que
podrían estar afectando el alineamiento del campo gerencial. Por su parte, el
comportamiento idealizado que se pretende: ¿podría ser considerado un reflejo
del comportamiento propio deseado? Dos cuestiones más: por un lado, sin la noción de visión,
difícilmente mejore el alineamiento de la orientación de la empresa con el
resto de las variables; por otro, se observan algunas contradicciones
motivacionales con relación a las expectativas de logro.
De los resultados
obtenidos podemos sintetizar que:
5) El abordaje
efectuado permite reseñar que la postura que asumen los gerentes en sus
declaraciones concuerda, parcialmente, con sus valores y criterios propios
según la tipología de la situación que se pretenda analizar. Trasladada esa
situación a un perfil general podría afirmarse que éste se deriva de la
“jerarquía de valores” asumida; la que quedaría constituida por los valores de
Benevolencia y Conformidad en primer lugar y Tradición en el último lugar. Ello
supone un cuadro gerencial en línea con los valores de la empresa que refieren
a Honestidad, Transparencia, Cuidado del medio
ambiente, Respeto a la dignidad humana, Sentido común y Responsabilidad. Sin
embargo, cuando se analiza el perfil con la “estructura de valores” en general,
se puede observar que, en principio, una gerencia que prioriza en primer lugar
dos valores con similitud motivacional como los son Benevolencia
(trascendencia) y Conformidad (conservación), entraría en contradicción con las
aspiraciones de fomentar la idea de cambio. Posibilidad que solo podría ser
considerada si se tiene en cuenta que el valor de Tradición (conservación), se
ubica último en el orden de preferencia de los participantes.
6) Cuando la situación se
analiza en particular, lo más cercano a fomentar la idea de cambio, proviene
del participante Nº 4 (de 2º nivel gerencial) que, manifestando su preferencia
por esa expectativa en primer lugar, asume la Autodeterminación (apertura al
cambio en la estructura) en segundo lugar. En el resto de los participantes la
Autodeterminación es asumida en 5º, 6º y 7º lugar; y la Estimulación (el otro
valor que integra la apertura al cambio en la estructura) es asumida por todos
en 6º, 8º, 9º y º 10º lugar. Con lo que se estaría lejos de una idea de
fomentar la idea de cambio.
7) En la percepción general de como prefieren la personalidad de
los empleados, ninguno de los participantes ha incorporado el factor emocional
empático. Ello supone que los prefieren lógicos, racionales, ordenados y
cumplidores. Hay un solo participante, el Nº 3 (de 2º nivel gerencial), que no
distingue cómo es la personalidad de los empleados, de cómo debería ser. Hay
dos participantes, el Nº 1 (1º nivel gerencial) y el Nº 4 (de 2º nivel
gerencial) que prefieren personalidades innovadoras; lo que, de alguna manera,
resulta coherente con sus preferencias por la expectativa de gestión de
fomentar la idea de cambio.
8) Tres de los participantes (el 1º, el 2º y el 4º) han optado por
la expectativa de fomentar la idea de cambio. Se pueden observar algunas
situaciones difusas: Si bien el
participante Nº 1 no tiene como
prioridad ninguno de los valores que suponen apertura al cambio, ha optado por
una personalidad de tipo innovadora para sus empleados; el participante Nº 4,
estaría más cercano a su expectativa toda vez que su preferencia por la
personalidad de los empleados incluyen aspectos que hacen a la innovación, y
tiene entre sus prioridades preferenciales el valor de la Autodeterminación que
integra el orden superior de apertura al cambio. El caso del participante Nº 2
(primer nivel gerencial), que tiene como primer y segundo valor a la Seguridad
y a la Benevolencia, está alejado de toda expectativa que suponga una apertura
al cambio. El participante Nº 3, que opta por una expectativa orientada a
maximizar los recursos, resulta coherente con su estructura de valores y la
preferencia de una personalidad ejecutiva en los empleados para lograrlo. Haber
elegido el valor de Benevolencia en primer lugar le habilita, también, la
segunda expectativa por la que se ha inclinado que es la de fomentar el
desarrollo del personal. Por lo tanto, el participante Nº 3, resulta ser el de
mayor coherencia en el alineamiento de los factores analizados.
9) La idea sobre Responsabilidad Social, que forma parte de la misión
y los valores de la empresa, ocupa el 3º lugar en un caso y el 4º y último
lugar en los tres casos restantes en las preferencias por las expectativas de
gestión. No obstante, la tienen en buena consideración.
10) Conclusión: “Si los múltiples fines de un
individuo distan de ser compatibles, mucho menos los serán los fines de
diferentes personas…” (Frischknecht, 1966). Ello supone conflicto a la vista
cuando las expectativas de las personas, de los grupos y de la propia
organización son incompatibles. Del mismo modo, si un sistema de valores
resulta contradictorio o, a lo sumo, es indefinido, es probable que se
produzcan conflictos e incertidumbres cuando se tienen que ejercer opciones
ante la presencia de distintas alternativas sobre las que hay que decidir. Sin
embargo, desde otras perspectivas, un conflicto de valores, a veces, se
considera que puede ser, incluso, favorable para la organización, ya que el
cambio de valores –y de objetivos- puede ser la manifestación de una adaptación
a distintas condiciones o posturas valorativas del momento; priorizando, de esa
manera, una actitud más reflexiva, por sobre una previsible actitud más
reactiva (Mayntz, 1982; Valbuena, Morillo y Salas, 2006). De todos modos, los
principios tradicionales de la administración funcionalista indicarán que, casi
siempre, un sistema esclarecido de valores generará en las personas mayor
capacidad para el análisis y la toma de decisiones.
Finalmente…
Creo que
siempre es útil dejar alguna recomendación: Visto el caso, sugeriría ir por una cultura
que fomente un clima de participación y de toma de decisiones colectivas, de
modo que permita facilitar la reducción de posibles distancias de poder;
posibilitando, de esa manera, una interacción más fluida entre los empleados y
sus superiores. Lo que permitiría, con mayor probabilidad de logro, el
alineamiento de los factores analizados. Debe ser la propia gerencia la
encargada de desarrollar mecanismos que fomenten/otorguen participación y
retroalimentación a los empleados para brindar seguridad a la identidad de las
personalidades individuales, promover el aprendizaje útil para la empresa,
alentar variadas alternativas de motivación, aportar claridad para evitar
distorsiones de percepción, y generar actitudes comprometidas con la
organización. Esas son razones suficientes para permitirme recomendar el
ejercicio de una cultura abierta donde los empleados se sientan seguros de
opinar o comentar, sin temores, sobre políticas y/o procedimientos que no estén
en línea con los valores organizacionales, de los grupos y/o de las personas. Dada
la oportunidad, se debería optar por liberar a la organización de la
cristalización de algunas ideas. Además, tal vez habría que comenzar a
preguntarse si las creencias que las constituyen no podrían estar bloqueando la
innovación, la adaptación y la inspiración necesarias para cumplir con la
expectativa que anida en la mente de los participantes, cual es la de fomentar
la idea del cambio -que ha sido elegida, mayoritariamente, en primer lugar, de
preferencia-. Sería la razón por la que se debe ir más allá de poner a prueba
las normas y las decisiones vigentes. Es más, se deberían poner a prueba las creencias
mismas de las estructuras vigentes en la organización, y en las mentes de los
gerentes y de los empleados; ya que, quizás inconscientemente, en la mayoría de
los casos que se pretenden cambios, dichas creencias, insisto, estén
oponiéndose a la creatividad necesaria; entorpeciendo, de alguna manera, las
potenciales energías implícitas de la organización. (Hamel, 2012; Vinsennau, L. D. et al., 2021). Soy
consciente que estas sugerencias requieren una instrumentación adecuada; pero
esa es una cuestión operativa que debe ser formulada en otro espacio de
carácter técnico. Un Código de Ética, que lo tienen, siempre suma; pero no
alcanza.
Por otra parte, siempre resultará de
interés advertir y tener en cuenta que las interacciones sociales hacen que las
personas y los grupos puedan llegar a modificarse unos a otros dependiendo de
la situación que se trate; y que, con frecuencia, los códigos que gobiernan a
las organizaciones, normalmente surgen de los patrones que rigen dichas interacciones
humanas. Quizás esa sea la semilla intuitiva que existe en estado latente, en
la mente de los participantes, sobre la importancia que tiene entender y
promover el cambio que intentan sugerir, y que conduzca a superar la aparente
incongruencia de los valores que sostienen. Un cambio que, además para que se
retroalimente, debe suponer lograr organizaciones transparentes, democráticas,
participativas y, sobre todo, equitativas.
Hasta aquí, he tratado de que estemos lo más cómodamente posible en esta
incertidumbre entre la teoría y la realidad de lo observado. Confío en que
cierto grado de confusión generalizada en los acontecimientos percibidos no haya
distorsionado lo que se ha podido distinguir en la danza de los temas
involucrados. Confusión que, por cierto, parece no ser del todo advertida por
los propios involucrados en la misma. No obstante, pude observar por sus
respuestas, que algo intuyen. Deben resolver el dilema entre los valores que
sostienen y el deseo manifiesto de algunas de sus expectativas de gestión. No descarto que pueda haber problemas mutuos
de interpretación entre lo que he percibido y lo que los participantes han
querido manifestar. No está dicho todo. Falta mucho todavía. No he querido
alejarme demasiado del sendero elegido, pues hay que ir despacio, meditando tanto
de ida, como de vuelta sobre lo observado. He retornado sobre mis pasos
cavilando sobre cada respuesta y sus implicancias. Ya estoy de regreso
nuevamente y creo que he podido transmitir, en forma breve, una serie de hechos
y reflexiones que, sobre todo, pretenden proporcionar ideas y abrir espacios para
futuros trabajos que se interesen por el camino recorrido. Durante el mismo, se ha podido observar –y he
tratado de destacar- la importancia que adquiere explorar la percepción que
tienen los cuadros gerenciales sobre los comportamientos individuales del
personal, por un lado, y las expectativas que procuran de su gestión por otro.
Esclarecer esa relación resulta esencial para despejar cualquier inconsistencia
que obstaculice el normal funcionamiento y el rumbo de la orientación
organizacional.
Referencias
ABELLA GARCÍA, V., LEZCANO BARBERO,
F. y CASADO MUÑOZ, R. (2017): Evaluación de la jerarquía de los
valores humanos de Schwartz en la adolescencia: diferencias de género e
implicaciones educativas. Revista Brasilera de Educación, Vol. 22, Nº 68,
Ene-Mar. Brasil.
Recuperado en
marzo de 2021: http://dx.doi.org/10.1590/S1413-24782017226807
ALBRECHT, K. (1996): La misión de la empresa. Paidós. España.
ARGYRIS, C. (1979): El individuo dentro de la organización. Ed. Herder, Barcelona.
BARNARD, CH. I.
(1938): The Functions of the Executive. Harvard University Press. EEUU.
BAYRAM, A.B. (2016): Values and
Prosocial Behaviour in the Global Context: Why Values Predict Public Support
for Foreign Development Assistance to Developing Countries. Journal
of Human Values, 22(2) 93–106. EEUU.
Recuperado en junio de 2021: DOI:
10.1177/0971685815627749 http://jhv.sagepub.com
BILSKY, W., JANIK, M., & SCHWARTZ, S. H.
(2008): The structural organization of human values – Evidence from three
rounds of the European Social Survey (ESS).
Symposium on Values in Contemporary
Social Psychology: Homage to María Ros, December. España.
Recuperado en mayo de 2021: https://d-nb.info/1191264297/34
BILSKY, W., JANIK, M., & SCHWARTZ, S. H.
(2011): The structural organization of human values – Evidence from three rounds of the European Social Survey (ESS).
Journal of Cross-Cultural Psychology, 42, 759-756. EEUU. Recuperado en mayo de 2021:
https://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.1008.3804&rep=rep1&type=pdf
CAYÓN, A. y PÉREZ, E. (2008):
Estructura de Valores de Schwartz en el personal directivo universitario
privado. Telos, Vol. 10, Nº 3, septiembre-diciembre, pp. 403-417. Venezuela.
COLLINS, J.C. y PORRAS, J.I. (2001):
Construir la visión de la empresa. En Gestión del Cambio, HBR, pp. 31-71,
Deusto. España.
COVEY, S.R., MERRILL, A.R. y MERRILL,
R.R. (1995): Primero, lo primero. Vivir, amar, aprender, dejar un legado.
Paidós. Argentina.
EL HAGE, E. y
LEVY, P. (2016). La Usina, Crónica de una
epopeya, 1936-2016. Libro
institucional.
ENGELS, F. (1888): Ludwig Feuerbach y
el fin de la filosofía clásica alemana. Editorial Polémica, 2000. Argentina.
ETZIONI, A. (1965): Organizaciones
modernas. Uteha. México.
FERRER DÁVALOS, R.M.
(2018): El comportamiento organizacional y su relación en los procesos de
innovación tecnológica. Julio, Academo - Revista de Investigación en Ciencias
Sociales y Humanidades, Vol. 5, Nº 2, pp. 169-178. Paraguay.
FRISCHKNECHT, F. (1966): La gerencia y la empresa. El Ateneo.
Argentina
GARCÍA, E.R.
(2014): Comportamiento Organizacional -
Una Conceptualización Integral. Informatio, Revista del Instituto de
Información de la Facultad de Información y comunicación, Vol. 19, Nº 2, pp.
59-75, Uruguay.
Recuperado
en junio de 2021: https://informatio.fic.edu.uy/index.php/informatio/article/view/162
JAIN, T.K. y KAPOOR, S. (2016): Organizational Behavior. J Adv Res HR
Organ Mqmt., 3 (4), India.
LAZZATI, S.
(2012): El cambio del comportamiento en
el trabajo. Granica. Argentina.
LUTHANS, F. (2011): Comportamiento Organizacional: Un enfoque basado en la evidencia.
McGraw-Hill. EEUU.
MAYNTZ, R. (1982):
Sociología de la Organización. Ed. Alianza. Madrid.
MOLINA-SABANDO, L.A., BRIONES-VÉLIZ, I.B. y ARTEAGA-COELLO, H.S. (2016):
El comportamiento organizacional y su importancia para la administración de
empresas. Dom. Cien., Vol.
2, núm. 4, oct., pp. 498 – 510, Ecuador. Recuperado en mayo 2021:
D:/Datos%20de%20Usuario/Downloads/DialnetElComportamientoOrganizacionalYSuImportanciaParaLa5802885%20
(6).pdf
NAVARRO, J., CEJA, L., CURIOSO, F. y ARRIETA,
C. (2014): Cómo motivar y motivarse en tiempos de crisis. Papeles de
Psicología, Vol. 35, Nº 1, pp. 31-39. España.
NIETZSCHE, F.
(2006): Fragmentos póstumos (1885-1889)-Volumen
IV. Tecnos. España.
PAVÍA, I. (2012): Comunicación en las
relaciones profesionales. IC Editorial. España.
PIGLIA, Ricardo (2010): Blanco nocturno. Anagrama. España.
PIURKO, Y., SCHWARTZ, S. H., & DAVIDOV,
E. (2011): Basic personal values and the meaning of left-right political
orientations in 20 countries. Political Psychology, 32, 537-561. Irlanda. Recuperado
en Mayo de 2021:
https://www.zora.uzh.ch/id/eprint/48372/4/Piurko_Schwartz_Davidov_Basic_personal_values-V.pdf
SAGIV, L., SCHWARTZ, S. H., & ARIELI, S.
(2011): Personal values, national culture and organizations: Insights applying
the Schwartz value framework. In N. N. Ashkanasy, C. Wilderom, & M. F.
Peterson (Eds.), The handbook of organizational culture and climate. Second
Edition, pp. 515-537. Newbury Park, CA: Sage. EEUU. Recuperado en mayo de 2021: https://www.researchgate.net/publication/274567649_Personal_values_national_culture_and_organizations_Insights_applying_the_Schwartz_value_framework
SARAVANAKUMAR, A. (2020): Organizational Behaviour. Alagappa University SIMMode
Book. India.
Recuperado en junio 2021:
https://www.researchgate.net/publication/330409514_UNIT_1_ORGANISATIONAL_BEHAVIOUR
SCHWARTZ, S. H. (1992): Universals in the
content and structure of values: theory and empirical tests in 20 countries. Advances
in Experimental Social Psychology, New York: Academic Press, Vol. 25, pp.
1-65. EEUU. Recuperado en marzo de 2021: https://doi.org/10.1016/S0065-2601(08)60281-6
SCHWARTZ, S. H. (1999). A theory of cultural values and some implications for work. Applied
Psychology, 48(1), 23-47. Recuperado en abril 2021: https://doi.org/10.1111/j.1464-0597.1999.tb00047.x
SCHWARTZ, S. H. (2010): Basic values: How they motivate and inhibit
prosocial behavior. In M. Mikulincer & P. R. Shaver (Eds.), Prosocial
motives, emotions, and behavior: The better angels of our nature (pp.
221–241). American Psychological
Association. EEUU. Recuperado en Julio 2021: https://doi.org/10.1037/12061-012
SCHWARTZ, S. H. (2011): Cultural and individual. In F. J. R. van de
Vijver, A. Chasiotis, & S. M. Breugelmans (Eds.), Fundamental
questions in cross-cultural psychology (pp. 463–493). Cambridge University Press. RU. Recuperado en Julio 2021: https://doi.org/10.1017/CBO9780511974090.019
SENGE, P. (1995): La Quinta Disciplina. El arte y la práctica
de la organización abierta al aprendizaje. GRANICA. Argentina.
SÉRIEYX, H. (1994): El Big Bang de las Organizaciones. Cuando la
empresa entra en mutación. Granica. Argentina.
SIMON, H.A. (1962): El comportamiento administrativo. Estudio de
los procesos decisorios en la organización administrativa. Aguilar. España.
SIMONETTA, C.D. (2017): Ética
y liderazgo. La neutralidad no existe. Ciencias Administrativas, Año 5, Nº 10,
pp. 55-63, julio-diciembre. Argentina. Recuperado en enero de 2021: http://revistas.unlp.edu.ar/CADM
SIMONETTA, C.D.,
LORENZO, M.N., VINSENNAU, D.J. y VINSENNAU, L.D. (2019): La mudez moral en la
pequeña y mediana empresa. Estudio de
caso, en XXIV Reunión Anual Red Pymes Mercosur, Gestión empresarial y
organización del trabajo en Pymes, editores Federico, J., Báscolo, P.,
Secreto, M.F., Roitter, S. y Chiodi, F., Argentina. Recuperado en abril de 2021:
STACEY,
R.D. (1994): Gestión del caos.
Ediciones S -J.M. Sastre Vidal- España.
VALBUENA,
M., MORILLO, R., y SALAS, D. (2006): Sistemas de valores en las organizaciones.
OMNIA, nº 3, pp. 60-78, Venezuela.
VINSENNAU, L.D., LORENZO, M.N., SIMONETTA,
C.D. y VINSENNAU, D.J. (2021): El silencio organizacional: una aproximación a
la literatura, definiciones, niveles y efectos. ADENAG VIRTUAL - Jornadas # 2 -
7 y 8 DE OCTUBRE 2021. Argentina.
WHEATLEY, Margaret J (1994): El liderazgo y la nueva ciencia. La
organización vista desde las fronteras del siglo XXI. Granica. Argentina.
ZUBIRI SÁENZ, F. (2013): Satisfacción y
motivación profesional. Anales del
sistema Sanitario de Navarra, versión impresa, Vol. 36, Nº 2, mayo/agosto.
España.
[1] ARGYRIS, Ch. (1979): El individuo dentro de la organización. Ed. Herder, España.
[2] PFEFFER, J. (2000): Nuevos rumbos en la teoría de la organización. Problemas y posibilidades. Oxford. México.
[3] La oposición no se refiere al carácter de valores netamente positivos y negativos del tipo verdad-mentira; orden-desorden; bueno-malo. Más bien se refiere a valores que identifican situaciones discordantes, en desacuerdo, en discrepancia.
[4] https://neuroquotient.com/indicador-mbti-indicador-de-tipos-psicologicos-de-myers-briggs-herramientas-7/
[5] Filósofo y político romano, 4 a.C.- 65 d.C.
[6] https://www.youtube.com/watch?v=GaRpIBj5xho (Recuperado en Septiembre de 2021)
[7] HELER, M. (2004): Ciencia
incierta. La producción social del conocimiento. Editorial Biblos. Argentina.
[8] MARX, K. H. (1845): Tesis Nº
11 en Ludwig Feuerbach y
el fin de la filosofía clásica alemana, Friedrich Engels, 1888, Alemania.
[9] PIGLIA, R. (2010): Blanco nocturno. Anagrama. España.