ISSN 1853-7367
Ejemplar N° 8 – 2018
LA
TOMA DE DECISIONES SEGÚN LOS FILOSOFOS
DECISION-MAKING
ACCORDING TO PHILOSOPHERS
Juan
Carlos Ayala ayalajc@hotmail.com
Universidad
de Buenos Aires
Ensayo
Desde la antigüedad y sobre todo en la edad
media, en el mundo occidental, las determinaciones humanas estaban sustentadas
en una razón que era fundamentada en la fe, en las creencias. Los mandatos, y
las “razones” del monarca, rey, o jefe del clan en ejercicio de la función
directiva de la organización estado eran causa suficiente de explicación. Toda
acción humana y por supuesto que las que se originaban en determinaciones
directivas eran devenidas de un órgano superior. Es ilustrativa la afirmación de
Platón cuando afirma: “al hombre los cuidan los dioses”.
Aristóteles (1) en su obra
Ética Nicomaquea hace referencia al Supremo Bien. Sanabria en su texto “Ética de Aristóteles”
indica: “Aristóteles establece una íntima relación entre el ser y el bien; así
como hay muchos seres, hay también muchos bienes. Cada sustancia tiene su
propio bien como tiene su propio ser “...” Toda acción humana está dirigida a
obtener algún bien con el que son el placer y la felicidad –eudaimonía- “...” Entre
todos los bienes particulares el bien supremo del hombre es la actividad el
alma, en conformidad con la virtud. El bien supremo es la felicidad, que
consiste en el ejercicio de la razón” (2005).
Esta
ética aristoteliana es delicadamente egoísta dado que toda actividad humana
gira exclusivamente en torno al sujeto y a su felicidad. Pero pone como lo sumo
de la felicidad, a la contemplación.
Es
Descartes (1) el que rompe con este paradigma en su obra “Discurso del Método”.
En la primera parte afirma como aprendió y como aprender, “todo hombre desea
por naturaleza; conocer”, y refiere a que “la razón es la capacidad de evaluar
la verdad o la falsedad”. Por último, en parte del texto, replica: “razón
tenemos todos, el problema está en la aplicación”. Por lo tanto, produce una
ruptura en la ideología predominante que la razón era de unos pocos, iluminados
dueños de la virtud o señalados por la orden divina. En la segunda parte de su obra explica su método,
iniciando el método filosófico. Si bien este método no nos dirige a la verdad
nos encamina para que nuestra mente dirija su mirada a un lugar donde se ve la
verdad.
Su método
filosófico y científico, que expone en Reglas para la dirección de la mente
(1628) y más explícitamente
en su Discurso del método (1637), establece una clara
ruptura con la escolástica que se enseñaba en las universidades.
Está caracterizado por su simplicidad —en su Discurso del método
únicamente propone cuatro normas— y pretende romper con los interminables
razonamientos escolásticos. Toma como modelo el método matemático
en un intento de acabar con el silogismo aristotélico
empleado durante toda la Edad Media. Y concibió las emociones como
percepciones pasivas referidas al alma. Las emociones son causadas, sostenidas
y fortificadas por el cuerpo, específicamente por los espíritus animales. Dado
el marco dualista de sustancias de este filósofo, resultó coherente y natural
defender la pasividad o la falta de voluntad del sujeto frente a sus emociones
y la falta de cualquier componente cognitivo en las mismas, ya que el cuerpo es
una sustancia extensa no-pensante. Por ello, Descartes sostuvo que las
emociones debían ser dominadas por la razón.
En términos de lógica cartesiana se define a
la racionalidad como una capacidad humana que permite pensar, evaluar, y actuar
de acuerdo con ciertos principios de oportunidad y consistencia para satisfacer
o alcanzar alguna finalidad. Cualquier construcción mental llevada a cabo
mediante procedimientos racionales tiene por lo tanto una estructura lógico
mecánica distinguible.
Raquel Sastre en la obra citada observa que:
“Descartes inaugura una ideología, que se extiende durante la Edad Moderna, en
la que impera la racionalidad y la convicción de la singularidad del sujeto que
conoce y, al mismo tiempo, la universalidad de l método empírico en la búsqueda
del conocimiento verdadero. La modernidad presupone “racionalidad”, el mundo
responde a un “orden”, leyes que pueden ser captadas, entendidas por el hombre
por medio del uso de la razón. En este sentido, las ciencia y la técnica son
útiles, tanto para abordar fenómenos materiales como sociales. Presupone que
una sociedad se puede construir de acuerdo con un diseño establecido”. (2011).
Una de las grandes críticas a esta noción
clásica de racionalidad proviene de la perspectiva que maximizar la consecución
del objetivo no es, muchas veces, el resultado de un proceso lógico–mecánico
sino el producto de un proceso subyacente de determinaciones adjetiva1das como irracionales.
Esta visión tradicional de razón como
facultad de discurrir, de reflexionar, es la que connota el criterio de
racionalidad hasta nuestros días pero que esconde las parciales limitaciones
propias de la condición humana y de las situaciones de contingencia.
Posteriormente el pensador alemán Leibinz (1) publica su obra la
Teodicea (parte de la filosofía que se ocupa de probar la existencia de Dios a
través de la razón natural). Etimológicamente, Teodicea es "justificación
de Dios". Leinbinz inaugura la
llamada Teología Racional y enuncia que “la razón es universal”. No elabora teoría, manifiesta dos principios:
el principio de la razón suficiente (nada ocurre sin algún motivo) y el
principio de identidad o contradicción (la misma solución a distintos
problemas). Esto principios son duales, del ser y del conocer. Se opone a la teoría voluntarista de
Descartes. En la Teodicea discutía las ideas de Pierre Bayle (2) (este
provocaba una ola de reacción en las organizaciones cristianas). El argumento
de Bayle, siguiendo a Malebranche y Hobbes, sostiene que a Dios hay que
someterlo a juicio como a los hombres de la existencia del mal. Bayle además
dice que el resultado del juicio no puede justificar a Dios, pero se puede
justificar por la fe. Fe y razón son contradictorias. Este tema de la
existencia de Dios es antes de Bayle. Leibinz, en la Teodicea, no solo
justifica a Dios, sino también a la obra de Dios. Dice que la razón (de Dios)
permite crear todas las cosas. E indica que no puede haber contradicciones
entre las verdades de la razón con las verdades de la fe.
Hay un momento muy especial en la historia de
la humanidad que es la Ilustración o el Iluminismo. Este es un movimiento
cultural del siglo XVIII que afecta a todos los ámbitos: la cultura, las artes,
y la política. Tiene un enorme desarrollo en el ambiente científico. Es muy ilustrativa la frase de sapere aude
(es una expresión del latín que indica «atrévete a saber»; también suele
interpretarse como «ten el valor de usar tu propia razón». Su divulgación se
debe a Kant en su ensayo ¿Qué es la Ilustración?
Para los ilustrados el hombre tenía miedo a saber. La culpa no era solo de la
iglesia, ni del poder político, también es de los sujetos por no preguntar. Se
ocultaba el conocimiento. Era una forma de poder. El que conoce domina y el que
no conoce es dominado. Por lo tanto, las decisiones eran fundamentadas desde el
lugar del saber. Antes de la Ilustración se preguntaba ¿cómo son las cosas?, a
partir de al Ilustración se pregunta: ¿cómo las conozco? Todo esto lleva a un
crecimiento de una parte de la filosofía: la Gnoseología. Que es la denominada
filosofía del conocimiento. Otro punto de coincidencia fue la tesis sobre el
progreso. Antes no existía idea sobre el progreso. El cristianismo y las
ideologías prevalecientes no hacían referencia al progreso. Los ilustrados
hacen una ruptura, “el mundo puede y debe progresar”. El progreso es material,
pero también es moral y social. Dicen que cuando más conocemos y progresamos el
hombre se va volviendo más bueno. Por lo tanto, enuncian una virtud.
David Hulme (1), padre de la ilustración
escocesa afectó a la historia en dos momentos. Uno fue a sus contemporáneos y
el otro en la actualidad. Hume dijo que había que dejar de lado a los filósofos
anteriores y a apoyarse en la experiencia. Y menciona a dos tipos de experiencias;
a) impresiones: lo que se capta directamente por medio de los sentidos, y b)
las ideas: es la impresión que pasa por la memoria. Esta clasificación proviene
de la relación social. La clasificación crea la realidad. Esta idea del
conocimiento, de la razón de las cosas destruye la idea del concepto absoluto.
No hay conceptos absolutos, hay clasificaciones arbitrarias conforme al
criterio de utilidad. Se decide conforme a impresiones (impresión de los
sentidos) y a ideas que vienen de la memoria teniendo en cuenta intereses.
Y critica el principio de causalidad en su obra “Tratado de
la Naturaleza” cuando sostiene: “Y aunque debemos intentar hacer nuestros
principios tan universales como sea posible, llevando nuestros experimentos lo
más lejos posible y explicando todos los efectos
1por las causas más reducidas y simples, es aún cierto que no
podemos ir más allá de la experiencia, y toda hipótesis que pretenda descubrir
el origen y cualidades últimas de la naturaleza humana debe desde el primer momento
ser rechazada como presuntuosa y quimérica”.
Hume afirmó que toda razón para lograr el
saber deriva en última instancia de la experiencia sensible, siendo esta la
única fuente de conocimiento.
Hacia fines del siglo XVIII se produce otra
ruptura con las ideas de Imanuel Kant (1) plasmadas en su dos obras cumbre:
Críticas a la Razón Pura y Criticas a la Razón Práctica. Los tratados fueron
publicados en 1784 con rigor metodológico, pero salieron como un borrador
porque Kant estaba apresurado dado que su discípulo Herder lo apuraba con sus
contradicciones. Para Kant la palabra idea tenía un sentido técnico. Usa la
expresión idea reguladora, y tiene un aspecto teórico y un aspecto técnico. Es un
punto de vista que permite pensar (razonar) en cierta totalidad. Pronuncia la discusión entre el noúmeno (del griego "νοούμενoν"
"noúmenon": "lo pensado" o "lo que se pretende
decir" y el fenómeno (lo que está al acceso con la sensibilidad). El
noúmeno (lo que podemos pensar, pero no quiere decir que lo conocemos). El
fenómeno (lo que aparece, todo lo que está cerca de mis sentidos: experiencia).
Hay una distinción tajante ente el noúmeno y el fenómeno. El noúmeno es un
ámbito de la realidad que existe, pero no lo podemos conocer. Por ejemplo:
Dios. No podemos conocer la libertad,
pero me veo obligado a postularla. No podemos ver a Dios, pero me veo obligado
a postularlo porque si no se cae el sistema. Esto lleva a una argumentación
trascendental. Según Kant accedemos a Dios por la fe (irracional) pero hay
racionalidad para sostenerlo. Si no se postula la libertad no hay juicios
morales. Las acciones humanas no se justifican por la física. En la Fundamentación de la Metafísica de las
Costumbres” nos dice: “Pero la misma pretensión de libertad de la voluntad que
tiene la razón humana común se fundamenta en la conciencia y en la admisión de
la suposición de que la razón es independiente de causas que la determinan sólo
de una manera subjetiva, causas que constituyen todas ellas lo que pertenece
exclusivamente a la sensación y que se agrupan, por lo tanto, bajo la
denominación de sensibilidad. El hombre 1que
de esta forma se considera inteligente se sitúa así en un orden de cosas muy
diferente y en una relación con fundamentos determinantes de muy otra índole
(dotado de voluntad y, por tanto, de causalidad) que cuando se percibe como un
fenómeno en el mundo sensible (cosa que, por otra parte, es realmente) y somete
su causalidad a leyes naturales siguiendo una determinación exterior. Sólo que
muy pronto se convence de que ambas cosas pueden ser a la vez, o mejor aún, de
que deben ser a la vez, pues no hay la menor contradicción en que una cosa como
fenómeno (perteneciente al mundo sensible) esté sometida a ciertas leyes, y
que esa misma cosa como cosa o ser en sí mismo sea independiente de
dichas leyes. Y el hecho de que él mismo deba representarse y pensarse de
esa doble manera obedece, en lo primero, a la conciencia que tiene de sí
mismo como objeto afectado por los sentidos, y en lo segundo, a la conciencia
que tiene de sí mismo como inteligencia, o sea, como independiente de las
impresiones sensibles en el uso de su razón (es decir, como perteneciente al
mundo inteligible)”.
Hacia 1821 Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1)
escribe Principios de la Filosofía del Derecho o Derecho Natural y Ciencia
Política. Hegel descubre el peso de la historia en la filosofía y la razón.
Para él la historia no era una perspectiva de consideración, y la razón no tenía
historia. Solo los hombres tienen historia, las cosas solo tienen historia en
función de los hombres. El hombre es libre cuando puede forjar su destino, la
libertad se construye. No soy libre cuando mi destino lo forjan otros. Principio voluntarista. Pero esto es ilusorio
sin un sentido colectivo. Manifiesta la consideración de racionalidad
colectiva. El hombre se realiza en comunidad. La libertad, el libre albedrío,
las decisiones, no son individuales, deben hacerse acuerdos colectivos. “el
individuo solo no se abastece”. Sale de la afirmación aristotélica y plantea
que el hombre no se conoce por la meditación de sí mismo (Descartes) sino que
el hombre se descubre por medio de acciones, y
una vez que objetiva aparecen las limitaciones.
Ya
en el crepúsculo del siglo XIX irrumpe el filósofo Edmund Husserl (2) que
tendrá mucha influencia en las ideas del siglo XX. Diversas corrientes han
abrevado de su pensamiento. Por ejemplo: Sastre, y Heidegger (es un discípulo
de Husser). Actualmente varios filósofos siguen sus principios y teorías.
Construyó y creo una nueva corriente filosófica: la Filosofía Fenomenológica.
Tuvo mucha influencia en la manera de conceptualizar la cuestión de la razón.
Él plantea que el síntoma del Siglo XX es la crisis de las ciencias europeas
que están sostenidas en un ideal que tiene como modelo la razón matematizada.
La crisis se da porque se intenta fundamentar la ciencia con más ciencia
(lógica). Además, sostiene que el mundo de la vida no es un mundo teórico sino
en un mundo práctico. En esta crítica del ideal de la razón del positi1vismo vincula el mundo de la vida con el
entramado cultural, pretendiendo llegar a la práctica más allá de los supuestos
teóricos. Esta visión es similar a la exposición de Heidegger en “Ser y Tiempo”,
en donde el saber hacer da comienzo al conocimiento.
Nietzche (1) plantea dos tendencias que pone
en el ojo de la crítica el punto de vista de referencia alemán. Presenta una
visión de la historia vital abriendo la posibilidad de crear, no le interesan
los conceptos abstractos, sino que sirvan a la práctica. Postula que siempre
hay un contexto de intereses que da lugar a la práctica determinada. Escribe
una novedosa versión de la cultura griega, por la cual sufre su apartamiento de
círculos universitarios, en donde descu1bre
dos visiones por un lado la que llama la cultura apolínea (en donde la razón
está sostenida en la mesura, la armonía, el orden con el cosmos) y por el otro
lado, acompañando, la influencia dionisiaca (productora de la irracionalidad y
la desmesura).
Según Heidegger (2) en sus tesis
sobre el conocimiento del ser y su historia menciona que la razón, la conceptualización
no es la forma de acercarse a la realidad. La razón, técnica y ciencia ocultan
la relación directa con el ser por el temor de acercarse al sinsentido, al
absurdo. Considera que la realidad es
opaca a la razón. El hombre es un ser en el mundo, o sea está inmerso en esa
realidad a la que interpreta.
Es el neurólogo Sigmud Freud (3) quien
descubre que hay determinaciones que el hombre no conoce al tomar sus
decisiones. No son conscientes, aunque sí eficientes. Si bien es racionalista y
responde a los criterios científicos de la época puede ubicarse en sus
antípodas al valorar todo aquello que la ciencia positiva reduce a deshecho, es
decir: la singularidad humana. Establece leyes de funcionamiento del aparato
psíquico, para solucionar el conflicto del individuo.
Los nuevos aportes a la toma de decisiones
Así como en el campo
de la filosofía fue mutando el concepto de racionalidad y por ende la forma de
interpretar los procesos mentales incluyendo elementos conscientes e
inconscientes, en la disciplina administrativa también asistimos un viraje en
el mismo sentido. De aquella definición clásica de Decisiones que nos indicaba
que: “Decidir implica comprender en forma clara los cursos alternativos
mediante los cuales se puede alcanzar una meta, seleccionando uno de ellos de
acuerdo a las circunstancias y limitaciones existentes”, ya mucho no
queda.
En este punto es
oportuno destacar los aportes de la neurociencia es una disciplina que estudia la estructura de los
diferentes elementos del sistema nervioso y sus relaciones, y analiza e
interpreta el origen de las conductas. Su campo prioritario de interés son las
bases neurológicas de la mente, especialmente en lo que se refiere a los
sistemas neuronales que subyacen en la memoria, el lenguaje, las emociones y el
procesamiento de las decisiones.
El estudio biológico del
cerebro es un área multidisciplinaria en la que intervienen diferentes
categorías, desde la puramente molecular hasta la pertinencia del
comportamiento, pasando por el nivel celular (neuronas individuales), los
ensambles y redes pequeñas de neuronas, y los ensambles grandes, incluyendo los
sistemas de la corteza cerebral.
En otro nivel, las
neurociencias se combinan con la psicología, específicamente con la psicología
cognitiva, para crear la neurociencia cognitiva. Esta última aplicación
proporciona una nueva manera de entender el cerebro y la conciencia, pues se
basa en un estudio científico que arma disciplinas tales como la neurobiología,
la psicobiología, o la propia psicología cognitiva produciendo conocimientos y
hechos nuevos que revolucionan la concepción actual que existe acerca de los
procesos mentales implicados en las conductas.
La neuropsicología se ha
dedicado, no hace muchos años, a investigar internamente 1el
tema de la emoción. Son ampliamente conocidas las investigaciones y desarrollos
del Dr. Antonio Damasio (1)) sobre los estudios neurológicos de la emoción y
del comportamiento. Su obra “El error de Descartes: emoción, razón y cerebro
humano” que versa sobre la relación entre las emociones, los sentimientos y las
bases de éstos en el cerebro; produjo una verdadera revolución en el campo de
la toma de decisiones.
Damasio propone la existencia
de un mecanismo, el marcador somático, que se desarrolla a lo largo de la vida,
y también a lo largo de la evolución, y genera estados somáticos y
representaciones de estados somáticos. Los marcadores somáticos, aprendidos
como consecuencia de interacción con el medio a lo largo de la vida, influyen
en el proceso de decisión y lo encauzan hacia los resultados más convenientes
para el individuo en las situacion1es que
debe enfrentar. El mediador neuroanatómico del marcador somático es la corteza
prefrontal. Así, Damasio define la emoción como la combinación del proceso
mental simple o complejo con las repuestas del cuerpo, todo ello íntimamente
relacionado con el cerebro. Todo ocurre al mismo tiempo.
Damasio concluye que las
emociones más que racionales, son razonables, es decir, las emociones nos
ayudan a tomar decisiones apropiadas ya que asocian acciones o resultados que
resultan beneficiosos o perjudiciales.
También son muy conocidas las
experiencias del Dr. Joseph E. LeDoux (1) que siguió las rutas que llevan la
información desde los sentidos hasta el cerebro emocional, y ha observado cómo
se crea una memoria emocional, que condiciona el comportamiento y la toma de
decisiones. Sus investigaciones sobre la emoción del miedo han aproximado el
vínculo entre la toma de decisiones, los aspectos emocionales y la experiencia
subjetiva.
Este nuevo enfoque, que reitera y
afirma al hombre como un todo (cuerpo y alma) en una perfecta relación
simbiótica, produce una disrupción en las teorías del conocimiento y de la
conducta humana, y formula una metamodelo de aplicación general, posibilitando
aportes prácticos en diferentes campos de la actividad humana.
Por supuesto que los procesos
organizacionales no son ajenos a este aprendizaje. La evolución continua del
conocimiento de la vida organizacional obliga abrevar de este nuevo enfoque
para entender los procesos pertinentes al comportamiento humano y explorar la
toma de decisiones y sus efectos.
La profundización de las
investigaciones presenta grandes perspectivas para el futuro y permitirán
encontrar soluciones a problemas y develar misterios para comprender mejor la
toma de decisiones,
En los últimos años, la literatura
neurocientífica ha propiciado un importante cambio en la conceptualización de
los procesos de la toma de decisiones. Durante muchas décadas, la psicología
cognitiva consideró los procesos de toma de decisiones como habilidades
mecánicas de maximización de beneficios y minimización de costes, partiendo de
una visión mecanicista del ser humano como un perfecto generador de algoritmos
matemáticos. Asimismo, se consideraba que la emoción no podía más que
entorpecer estos procesos de cálculo y propiciar desajustes de los procesos de
toma de decisiones. Por el contrario, la neurociencia ha contribuido a entender
la toma de decisiones como un proceso eminentemente influido por las emociones,
y en el que las emociones juegan un papel beneficioso y adaptativo, guiando al
organismo en función de sus necesidades presentes y futuras hacia las opciones
más apropiadas. Nuestras emociones, que son un reflejo del estado actual del
organismo y sus necesidades actuales y futuras intervienen en los procesos de
decisiones orientando la respuesta hacia una determinada opción considerada más
adaptativa.
El análisis de las relaciones
de los mecanismos mentales y su consecuente conocimiento impondrá un replanteo
en los métodos traiciónales de toma de decisiones en las organizaciones.
Por último; se dice que: “Charles
Darwin tenía una mente tan lógica y analítica que incluso llegó a platearse el
amor como una cuestión científica. En 1838, dos años después de haber regresado
a Inglaterra tras su épico viaje por el Cono Sur, se planteó qué hacer con su
vida. ¿Buscaba una mujer y se casaba? ¿O se consagraba a la investigación? Tomó
una hoja de papel y trazó dos columnas. En una escribió “casarse” y anotó todos
los argumentos que se le ocurrieron a favor del matrimonio. En la otra, las
ventajas de la soltería. Decidió que lo mejor era comprarse un perro para que
lo acompañara y seguir con las investigaciones. Pero semanas después su cerebro
–eminentemente racional para esa época-, le iba a jugar una mala pasada. Al
cruzarse con su prima Emma Waldgerwood, se enamoró perdidamente, y se casó.”.
1 1)Gottfried Wilhelm Leibniz, a veces
von Leibniz[](Leipzig,
1 de julio
de 1646
- Hannover,
14 de
noviembre de 1716)
fue un filósofo,
matemático,
jurista,
bibliotecario
y político
alemán.
Fue uno de los grandes pensadores de los siglos XVII y XVIII, y se le reconoce
como "El último genio universal". Realizó profundas e importantes
contribuciones en las áreas de metafísica,
epistemología,
lógica,
filosofía de la religión, así como a la matemática, física, geología,
jurisprudencia e historia.
1 Immanuel
Kant (Königsberg, Prusia, 22 de abril
de 1724
– 12 de
febrero de 1804)
fue un filósofo
alemán
de la Ilustración. Es el primero y más importante
representante del idealismo alemán y está considerado como uno de
los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la
filosofía universal.
1 Georg Wilhelm Friedrich Hegel (Stuttgart,
27 de agosto
de 1770
– Berlín,
14 de
noviembre de 1831),
filósofo
alemán
nacido en Stuttgart, Württemberg, recibió su formación en el Tübinger
Stift (seminario de la Iglesia
Protestante
en Württemberg), donde trabó amistad con el futuro filósofo Friedrich Schelling y el
poeta Friedrich Hölderlin. Le
fascinaron las obras de Platón, Aristóteles,
Descartes,
Spinoza, Kant,
Rousseau, así como la Revolución Francesa, la
cual acabó rechazando cuando ella cayó en manos del terror jacobino. Se le
considera el último de los Más Grandes Metafísicos. Murió víctima de una
epidemia de cólera, que hizo estragos durante el verano y el otoño de 1831.
2 Edmund
Gustav Albrecht Husserl (8 de abril
de 1859-
26 de abril
de 1938),
filósofo
alemán
fundador del movimiento fenomenológico o fenomenología
y discípulo de Franz Brentano y Carl Stumpf.
Entre sus primeros seguidores en Gotinga se encuentran Roman
Ingarden, Edith Stein y Hedwig Conrad-Martius.
Entre otros influiría en Martin Heidegger, Jean-Paul
Sartre, Maurice Merleau-Ponty, Alfred
Schütz, Paul Ricoeur, Alexius
Meinong, Michel Henry, José Ortega y Gasset, Millán-Puelles y, en gran
medida, en Max Scheler; con posterioridad, principalmente
a través de Merleau-Ponty, el influjo husserliano llegaría hasta Jacques
Lacan y Jacques Derrida.
1 Friedrich Wilhelm Nietzsche (Röcken,
cerca de Lützen,
15 de
octubre de 1844
– Weimar,
25 de agosto
de 1900)
fue un filósofo,
poeta,
músico
y filólogo
alemán,
considerado uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX.Nietzsche
recibió amplio reconocimiento durante la segunda mitad del siglo XX
como una figura significativa en la filosofía moderna. Su influencia fue
particularmente notoria en los filósofos existencialistas,
críticos, fenomenológicos,
postestructuralistas y postmodernos.
Es considerado uno de los tres «Maestros de la sospecha»
(según la conocida expresión de Paul Ricoeur),
junto a Karl Marx
y Sigmund
Freud.
Martin
Heidegger
(Messkirch,
Alemania,
26 de
septiembre de 1889 – Friburgo de Brisgovia, 26 de mayo
de 1976)
fue un filósofo
alemán.Estudió
teología
católica, ciencias naturales y filosofía en la Universidad de Friburgo de Brisgovia,
donde fue discípulo de Heinrich Rickert, uno de los máximos exponentes
del neokantismo
de la Escuela de Baden y luego asistente de Edmund
Husserl, el fundador de la fenomenología.
Comenzó su actividad docente en Friburgo en 1915, para luego enseñar
durante un período (1923–1928) en Marburgo.
Retornó a Friburgo en ese último año, ya como profesor de filosofía.
Sigmund Freud (6 de mayo
de 1856,
en Příbor,
Moravia,
Imperio austríaco
(actualmente República Checa) - 23 de
septiembre de 1939, en Londres,
Inglaterra,
Reino Unido)
fue un médico
y neurólogo
austriaco,
padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras
intelectuales del siglo XX.
1 António
C. R. Damásio (Lisboa,
25 de febrero
de 1944)
es un famoso médico
neurólogo
de origen portugués.
1 José E. LeDoux ( 1949) es neurólogo, profesor de la neurología y de la psicología en la universidad de Nueva York.
Él es también el director del centro para la neurología del miedo y de la
ansiedad, un centro de la multi-universidad en New York City dedicado a usar la
investigación animal para entender miedo y ansiedad patológicos en seres
humanos. Él recibió su Ph.D. en 1977. Los intereses de la
investigación de LeDoux se centran principalmente en los apoyos biológicos de
la memoria y de la emoción, especialmente los mecanismos de miedo.