REVISTA DE ADENAG

ISSN 1853-7367

Ejemplar N° 8 – 2018

 

LA TOMA DE DECISIONES SEGÚN LOS FILOSOFOS

DECISION-MAKING ACCORDING TO PHILOSOPHERS

 

 

Juan Carlos Ayala ayalajc@hotmail.com

Universidad de Buenos Aires

Ensayo

 

 

Desde la antigüedad y sobre todo en la edad media, en el mundo occidental, las determinaciones humanas estaban sustentadas en una razón que era fundamentada en la fe, en las creencias. Los mandatos, y las “razones” del monarca, rey, o jefe del clan en ejercicio de la función directiva de la organización estado eran causa suficiente de explicación. Toda acción humana y por supuesto que las que se originaban en determinaciones directivas eran devenidas de un órgano superior. Es ilustrativa la afirmación de Platón cuando afirma: “al hombre los cuidan los dioses”.

                Aristóteles (1) en su obra Ética Nicomaquea hace referencia al Supremo Bien.  Sanabria en su texto “Ética de Aristóteles” indica: “Aristóteles establece una íntima relación entre el ser y el bien; así como hay muchos seres, hay también muchos bienes. Cada sustancia tiene su propio bien como tiene su propio ser “...” Toda acción humana está dirigida a obtener algún bien con el que son el placer y la felicidad –eudaimonía- “...” Entre todos los bienes particulares el bien supremo del hombre es la actividad el alma, en conformidad con la virtud. El bien supremo es la felicidad, que consiste en el ejercicio de la razón” (2005).

Esta ética aristoteliana es delicadamente egoísta dado que toda actividad humana gira exclusivamente en torno al sujeto y a su felicidad. Pero pone como lo sumo de la felicidad, a la contemplación.

Es Descartes (1) el que rompe con este paradigma en su obra “Discurso del Método”. En la primera parte afirma como aprendió y como aprender, “todo hombre desea por naturaleza; conocer”, y refiere a que “la razón es la capacidad de evaluar la verdad o la falsedad”. Por último, en parte del texto, replica: “razón tenemos todos, el problema está en la aplicación”. Por lo tanto, produce una ruptura en la ideología predominante que la razón era de unos pocos, iluminados dueños de la virtud o señalados por la orden divina.  En la segunda parte de su obra explica su método, iniciando el método filosófico. Si bien este método no nos dirige a la verdad nos encamina para que nuestra mente dirija su mirada a un lugar donde se ve la verdad.

Su método filosófico y científico, que expone en Reglas para la dirección de la mente (1628) y más explícitamente en su Discurso del método (1637), establece una clara ruptura con la escolástica que se enseñaba en las universidades. Está caracterizado por su simplicidad —en su Discurso del método únicamente propone cuatro normas— y pretende romper con los interminables razonamientos escolásticos. Toma como modelo el método matemático en un intento de acabar con el silogismo aristotélico empleado durante toda la Edad Media. Y concibió las emociones como percepciones pasivas referidas al alma. Las emociones son causadas, sostenidas y fortificadas por el cuerpo, específicamente por los espíritus animales. Dado el marco dualista de sustancias de este filósofo, resultó coherente y natural defender la pasividad o la falta de voluntad del sujeto frente a sus emociones y la falta de cualquier componente cognitivo en las mismas, ya que el cuerpo es una sustancia extensa no-pensante. Por ello, Descartes sostuvo que las emociones debían ser dominadas por la razón.

En términos de lógica cartesiana se define a la racionalidad como una capacidad humana que permite pensar, evaluar, y actuar de acuerdo con ciertos principios de oportunidad y consistencia para satisfacer o alcanzar alguna finalidad. Cualquier construcción mental llevada a cabo mediante procedimientos racionales tiene por lo tanto una estructura lógico mecánica distinguible.

Raquel Sastre en la obra citada observa que: “Descartes inaugura una ideología, que se extiende durante la Edad Moderna, en la que impera la racionalidad y la convicción de la singularidad del sujeto que conoce y, al mismo tiempo, la universalidad de l método empírico en la búsqueda del conocimiento verdadero. La modernidad presupone “racionalidad”, el mundo responde a un “orden”, leyes que pueden ser captadas, entendidas por el hombre por medio del uso de la razón. En este sentido, las ciencia y la técnica son útiles, tanto para abordar fenómenos materiales como sociales. Presupone que una sociedad se puede construir de acuerdo con un diseño establecido”. (2011).

Una de las grandes críticas a esta noción clásica de racionalidad proviene de la perspectiva que maximizar la consecución del objetivo no es, muchas veces, el resultado de un proceso lógico–mecánico sino el producto de un proceso subyacente de determinaciones adjetiva1das como irracionales.

Esta visión tradicional de razón como facultad de discurrir, de reflexionar, es la que connota el criterio de racionalidad hasta nuestros días pero que esconde las parciales limitaciones propias de la condición humana y de las situaciones de contingencia.

           Posteriormente el pensador alemán Leibinz (1) publica su obra la Teodicea (parte de la filosofía que se ocupa de probar la existencia de Dios a través de la razón natural). Etimológicamente, Teodicea es "justificación de Dios".  Leinbinz inaugura la llamada Teología Racional y enuncia que “la razón es universal”.  No elabora teoría, manifiesta dos principios: el principio de la razón suficiente (nada ocurre sin algún motivo) y el principio de identidad o contradicción (la misma solución a distintos problemas). Esto principios son duales, del ser y del conocer.  Se opone a la teoría voluntarista de Descartes. En la Teodicea discutía las ideas de Pierre Bayle (2) (este provocaba una ola de reacción en las organizaciones cristianas). El argumento de Bayle, siguiendo a Malebranche y Hobbes, sostiene que a Dios hay que someterlo a juicio como a los hombres de la existencia del mal. Bayle además dice que el resultado del juicio no puede justificar a Dios, pero se puede justificar por la fe. Fe y razón son contradictorias. Este tema de la existencia de Dios es antes de Bayle. Leibinz, en la Teodicea, no solo justifica a Dios, sino también a la obra de Dios. Dice que la razón (de Dios) permite crear todas las cosas. E indica que no puede haber contradicciones entre las verdades de la razón con las verdades de la fe.

Hay un momento muy especial en la historia de la humanidad que es la Ilustración o el Iluminismo. Este es un movimiento cultural del siglo XVIII que afecta a todos los ámbitos: la cultura, las artes, y la política. Tiene un enorme desarrollo en el ambiente científico.  Es muy ilustrativa la frase de sapere aude (es una expresión del latín que indica «atrévete a saber»; también suele interpretarse como «ten el valor de usar tu propia razón». Su divulgación se debe a Kant en su ensayo ¿Qué es la Ilustración? Para los ilustrados el hombre tenía miedo a saber. La culpa no era solo de la iglesia, ni del poder político, también es de los sujetos por no preguntar. Se ocultaba el conocimiento. Era una forma de poder. El que conoce domina y el que no conoce es dominado. Por lo tanto, las decisiones eran fundamentadas desde el lugar del saber. Antes de la Ilustración se preguntaba ¿cómo son las cosas?, a partir de al Ilustración se pregunta: ¿cómo las conozco? Todo esto lleva a un crecimiento de una parte de la filosofía: la Gnoseología. Que es la denominada filosofía del conocimiento. Otro punto de coincidencia fue la tesis sobre el progreso. Antes no existía idea sobre el progreso. El cristianismo y las ideologías prevalecientes no hacían referencia al progreso. Los ilustrados hacen una ruptura, “el mundo puede y debe progresar”. El progreso es material, pero también es moral y social. Dicen que cuando más conocemos y progresamos el hombre se va volviendo más bueno. Por lo tanto, enuncian una virtud.

David Hulme (1), padre de la ilustración escocesa afectó a la historia en dos momentos. Uno fue a sus contemporáneos y el otro en la actualidad. Hume dijo que había que dejar de lado a los filósofos anteriores y a apoyarse en la experiencia. Y menciona a dos tipos de experiencias; a) impresiones: lo que se capta directamente por medio de los sentidos, y b) las ideas: es la impresión que pasa por la memoria. Esta clasificación proviene de la relación social. La clasificación crea la realidad. Esta idea del conocimiento, de la razón de las cosas destruye la idea del concepto absoluto. No hay conceptos absolutos, hay clasificaciones arbitrarias conforme al criterio de utilidad. Se decide conforme a impresiones (impresión de los sentidos) y a ideas que vienen de la memoria teniendo en cuenta intereses.

Y critica el principio de causalidad en su obra “Tratado de la Naturaleza” cuando sostiene: “Y aunque debemos intentar hacer nuestros principios tan universales como sea posible, llevando nuestros experimentos lo más lejos posible y explicando todos los efectos

1por las causas más reducidas y simples, es aún cierto que no podemos ir más allá de la experiencia, y toda hipótesis que pretenda descubrir el origen y cualidades últimas de la naturaleza humana debe desde el primer momento ser rechazada como presuntuosa y quimérica”.

Hume afirmó que toda razón para lograr el saber deriva en última instancia de la experiencia sensible, siendo esta la única fuente de conocimiento.

Hacia fines del siglo XVIII se produce otra ruptura con las ideas de Imanuel Kant (1) plasmadas en su dos obras cumbre: Críticas a la Razón Pura y Criticas a la Razón Práctica. Los tratados fueron publicados en 1784 con rigor metodológico, pero salieron como un borrador porque Kant estaba apresurado dado que su discípulo Herder lo apuraba con sus contradicciones. Para Kant la palabra idea tenía un sentido técnico. Usa la expresión idea reguladora, y tiene un aspecto teórico y un aspecto técnico. Es un punto de vista que permite pensar (razonar) en cierta totalidad.  Pronuncia la discusión entre el noúmeno (del griego "νοούμενoν" "noúmenon": "lo pensado" o "lo que se pretende decir" y el fenómeno (lo que está al acceso con la sensibilidad). El noúmeno (lo que podemos pensar, pero no quiere decir que lo conocemos). El fenómeno (lo que aparece, todo lo que está cerca de mis sentidos: experiencia). Hay una distinción tajante ente el noúmeno y el fenómeno. El noúmeno es un ámbito de la realidad que existe, pero no lo podemos conocer. Por ejemplo: Dios.  No podemos conocer la libertad, pero me veo obligado a postularla. No podemos ver a Dios, pero me veo obligado a postularlo porque si no se cae el sistema. Esto lleva a una argumentación trascendental. Según Kant accedemos a Dios por la fe (irracional) pero hay racionalidad para sostenerlo. Si no se postula la libertad no hay juicios morales. Las acciones humanas no se justifican por la física.  En la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres” nos dice: “Pero la misma pretensión de libertad de la voluntad que tiene la razón humana común se fundamenta en la conciencia y en la admisión de la suposición de que la razón es independiente de causas que la determinan sólo de una manera subjetiva, causas que constituyen todas ellas lo que pertenece exclusivamente a la sensación y que se agrupan, por lo tanto, bajo la denominación de sensibilidad. El hombre 1que de esta forma se considera inteligente se sitúa así en un orden de cosas muy diferente y en una relación con fundamentos determinantes de muy otra índole (dotado de voluntad y, por tanto, de causalidad) que cuando se percibe como un fenómeno en el mundo sensible (cosa que, por otra parte, es realmente) y somete su causalidad a leyes naturales siguiendo una determinación exterior. Sólo que muy pronto se convence de que ambas cosas pueden ser a la vez, o mejor aún, de que deben ser a la vez, pues no hay la menor contradicción en que una cosa como fenómeno (perteneciente al mundo sensible) esté sometida a ciertas leyes, y que esa misma cosa como cosa o ser en sí mismo sea independiente de dichas leyes. Y el hecho de que él mismo deba representarse y pensarse de esa doble manera obedece, en lo primero, a la conciencia que tiene de sí mismo como objeto afectado por los sentidos, y en lo segundo, a la conciencia que tiene de sí mismo como inteligencia, o sea, como independiente de las impresiones sensibles en el uso de su razón (es decir, como perteneciente al mundo inteligible)”.

Hacia 1821 Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1) escribe Principios de la Filosofía del Derecho o Derecho Natural y Ciencia Política. Hegel descubre el peso de la historia en la filosofía y la razón. Para él la historia no era una perspectiva de consideración, y la razón no tenía historia. Solo los hombres tienen historia, las cosas solo tienen historia en función de los hombres. El hombre es libre cuando puede forjar su destino, la libertad se construye. No soy libre cuando mi destino lo forjan otros.  Principio voluntarista. Pero esto es ilusorio sin un sentido colectivo. Manifiesta la consideración de racionalidad colectiva. El hombre se realiza en comunidad. La libertad, el libre albedrío, las decisiones, no son individuales, deben hacerse acuerdos colectivos. “el individuo solo no se abastece”. Sale de la afirmación aristotélica y plantea que el hombre no se conoce por la meditación de sí mismo (Descartes) sino que el hombre se descubre por medio de acciones, y  una vez que objetiva aparecen las limitaciones.

Ya en el crepúsculo del siglo XIX irrumpe el filósofo Edmund Husserl (2) que tendrá mucha influencia en las ideas del siglo XX. Diversas corrientes han abrevado de su pensamiento. Por ejemplo: Sastre, y Heidegger (es un discípulo de Husser). Actualmente varios filósofos siguen sus principios y teorías. Construyó y creo una nueva corriente filosófica: la Filosofía Fenomenológica. Tuvo mucha influencia en la manera de conceptualizar la cuestión de la razón. Él plantea que el síntoma del Siglo XX es la crisis de las ciencias europeas que están sostenidas en un ideal que tiene como modelo la razón matematizada. La crisis se da porque se intenta fundamentar la ciencia con más ciencia (lógica). Además, sostiene que el mundo de la vida no es un mundo teórico sino en un mundo práctico. En esta crítica del ideal de la razón del positi1vismo vincula el mundo de la vida con el entramado cultural, pretendiendo llegar a la práctica más allá de los supuestos teóricos. Esta visión es similar a la exposición de Heidegger en “Ser y Tiempo”, en donde el saber hacer da comienzo al conocimiento.

Nietzche (1) plantea dos tendencias que pone en el ojo de la crítica el punto de vista de referencia alemán. Presenta una visión de la historia vital abriendo la posibilidad de crear, no le interesan los conceptos abstractos, sino que sirvan a la práctica. Postula que siempre hay un contexto de intereses que da lugar a la práctica determinada. Escribe una novedosa versión de la cultura griega, por la cual sufre su apartamiento de círculos universitarios, en donde descu1bre dos visiones por un lado la que llama la cultura apolínea (en donde la razón está sostenida en la mesura, la armonía, el orden con el cosmos) y por el otro lado, acompañando, la influencia dionisiaca (productora de la irracionalidad y la desmesura).

                Según Heidegger (2) en sus tesis sobre el conocimiento del ser y su historia menciona que la razón, la conceptualización no es la forma de acercarse a la realidad. La razón, técnica y ciencia ocultan la relación directa con el ser por el temor de acercarse al sinsentido, al absurdo.  Considera que la realidad es opaca a la razón. El hombre es un ser en el mundo, o sea está inmerso en esa realidad a la que interpreta.

Es el neurólogo Sigmud Freud (3) quien descubre que hay determinaciones que el hombre no conoce al tomar sus decisiones. No son conscientes, aunque sí eficientes. Si bien es racionalista y responde a los criterios científicos de la época puede ubicarse en sus antípodas al valorar todo aquello que la ciencia positiva reduce a deshecho, es decir: la singularidad humana. Establece leyes de funcionamiento del aparato psíquico, para solucionar el conflicto del individuo.

 

Los nuevos aportes a la toma de decisiones

                          Así como en el campo de la filosofía fue mutando el concepto de racionalidad y por ende la forma de interpretar los procesos mentales incluyendo elementos conscientes e inconscientes, en la disciplina administrativa también asistimos un viraje en el mismo sentido. De aquella definición clásica de Decisiones que nos indicaba que: “Decidir implica comprender en forma clara los cursos alternativos mediante los cuales se puede alcanzar una meta, seleccionando uno de ellos de acuerdo a las circunstancias y limitaciones existentes”, ya mucho no queda.  

                        En este punto es oportuno destacar los aportes de la neurociencia es una disciplina que estudia la estructura de los diferentes elementos del sistema nervioso y sus relaciones, y analiza e interpreta el origen de las conductas. Su campo prioritario de interés son las bases neurológicas de la mente, especialmente en lo que se refiere a los sistemas neuronales que subyacen en la memoria, el lenguaje, las emociones y el procesamiento de las decisiones.

El estudio biológico del cerebro es un área multidisciplinaria en la que intervienen diferentes categorías, desde la puramente molecular hasta la pertinencia del comportamiento, pasando por el nivel celular (neuronas individuales), los ensambles y redes pequeñas de neuronas, y los ensambles grandes, incluyendo los sistemas de la corteza cerebral.

En otro nivel, las neurociencias se combinan con la psicología, específicamente con la psicología cognitiva, para crear la neurociencia cognitiva. Esta última aplicación proporciona una nueva manera de entender el cerebro y la conciencia, pues se basa en un estudio científico que arma disciplinas tales como la neurobiología, la psicobiología, o la propia psicología cognitiva produciendo conocimientos y hechos nuevos que revolucionan la concepción actual que existe acerca de los procesos mentales implicados en las conductas.

La neuropsicología se ha dedicado, no hace muchos años, a investigar internamente 1el tema de la emoción. Son ampliamente conocidas las investigaciones y desarrollos del Dr. Antonio Damasio (1)) sobre los estudios neurológicos de la emoción y del comportamiento. Su obra “El error de Descartes: emoción, razón y cerebro humano” que versa sobre la relación entre las emociones, los sentimientos y las bases de éstos en el cerebro; produjo una verdadera revolución en el campo de la toma de decisiones.

Damasio propone la existencia de un mecanismo, el marcador somático, que se desarrolla a lo largo de la vida, y también a lo largo de la evolución, y genera estados somáticos y representaciones de estados somáticos. Los marcadores somáticos, aprendidos como consecuencia de interacción con el medio a lo largo de la vida, influyen en el proceso de decisión y lo encauzan hacia los resultados más convenientes para el individuo en las situacion1es que debe enfrentar. El mediador neuroanatómico del marcador somático es la corteza prefrontal. Así, Damasio define la emoción como la combinación del proceso mental simple o complejo con las repuestas del cuerpo, todo ello íntimamente relacionado con el cerebro. Todo ocurre al mismo tiempo.

Damasio concluye que las emociones más que racionales, son razonables, es decir, las emociones nos ayudan a tomar decisiones apropiadas ya que asocian acciones o resultados que resultan beneficiosos o perjudiciales.

También son muy conocidas las experiencias del Dr. Joseph E. LeDoux (1) que siguió las rutas que llevan la información desde los sentidos hasta el cerebro emocional, y ha observado cómo se crea una memoria emocional, que condiciona el comportamiento y la toma de decisiones. Sus investigaciones sobre la emoción del miedo han aproximado el vínculo entre la toma de decisiones, los aspectos emocionales y la experiencia subjetiva.

              Este nuevo enfoque, que reitera y afirma al hombre como un todo (cuerpo y alma) en una perfecta relación simbiótica, produce una disrupción en las teorías del conocimiento y de la conducta humana, y formula una metamodelo de aplicación general, posibilitando aportes prácticos en diferentes campos de la actividad humana.

Por supuesto que los procesos organizacionales no son ajenos a este aprendizaje. La evolución continua del conocimiento de la vida organizacional obliga abrevar de este nuevo enfoque para entender los procesos pertinentes al comportamiento humano y explorar la toma de decisiones y sus efectos.

La profundización de las investigaciones presenta grandes perspectivas para el futuro y permitirán encontrar soluciones a problemas y develar misterios para comprender mejor la toma de decisiones,

 En los últimos años, la literatura neurocientífica ha propiciado un importante cambio en la conceptualización de los procesos de la toma de decisiones. Durante muchas décadas, la psicología cognitiva consideró los procesos de toma de decisiones como habilidades mecánicas de maximización de beneficios y minimización de costes, partiendo de una visión mecanicista del ser humano como un perfecto generador de algoritmos matemáticos. Asimismo, se consideraba que la emoción no podía más que entorpecer estos procesos de cálculo y propiciar desajustes de los procesos de toma de decisiones. Por el contrario, la neurociencia ha contribuido a entender la toma de decisiones como un proceso eminentemente influido por las emociones, y en el que las emociones juegan un papel beneficioso y adaptativo, guiando al organismo en función de sus necesidades presentes y futuras hacia las opciones más apropiadas. Nuestras emociones, que son un reflejo del estado actual del organismo y sus necesidades actuales y futuras intervienen en los procesos de decisiones orientando la respuesta hacia una determinada opción considerada más adaptativa.

 

 

Conclusión

El análisis de las relaciones de los mecanismos mentales y su consecuente conocimiento impondrá un replanteo en los métodos traiciónales de toma de decisiones en las organizaciones.

Por último; se dice que: “Charles Darwin tenía una mente tan lógica y analítica que incluso llegó a platearse el amor como una cuestión científica. En 1838, dos años después de haber regresado a Inglaterra tras su épico viaje por el Cono Sur, se planteó qué hacer con su vida. ¿Buscaba una mujer y se casaba? ¿O se consagraba a la investigación? Tomó una hoja de papel y trazó dos columnas. En una escribió “casarse” y anotó todos los argumentos que se le ocurrieron a favor del matrimonio. En la otra, las ventajas de la soltería. Decidió que lo mejor era comprarse un perro para que lo acompañara y seguir con las investigaciones. Pero semanas después su cerebro –eminentemente racional para esa época-, le iba a jugar una mala pasada. Al cruzarse con su prima Emma Waldgerwood, se enamoró perdidamente, y se casó.”.



1 1)Gottfried Wilhelm Leibniz, a veces von Leibniz[](Leipzig, 1 de julio de 1646 - Hannover, 14 de noviembre de 1716) fue un filósofo, matemático, jurista, bibliotecario y político alemán. Fue uno de los grandes pensadores de los siglos XVII y XVIII, y se le reconoce como "El último genio universal". Realizó profundas e importantes contribuciones en las áreas de metafísica, epistemología, lógica, filosofía de la religión, así como a la matemática, física, geología, jurisprudencia e historia.

1 Immanuel  Kant (Königsberg, Prusia, 22 de abril de 172412 de febrero de 1804) fue un filósofo alemán de la Ilustración. Es el primero y más importante representante del idealismo alemán y está considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal.

 

1 Georg Wilhelm Friedrich Hegel (Stuttgart, 27 de agosto de 1770Berlín, 14 de noviembre de 1831), filósofo alemán nacido en Stuttgart, Württemberg, recibió su formación en el Tübinger Stift (seminario de la Iglesia Protestante en Württemberg), donde trabó amistad con el futuro filósofo Friedrich Schelling y el poeta Friedrich Hölderlin. Le fascinaron las obras de Platón, Aristóteles, Descartes, Spinoza, Kant, Rousseau, así como la Revolución Francesa, la cual acabó rechazando cuando ella cayó en manos del terror jacobino. Se le considera el último de los Más Grandes Metafísicos. Murió víctima de una epidemia de cólera, que hizo estragos durante el verano y el otoño de 1831.

2 Edmund Gustav Albrecht Husserl (8 de abril de 1859- 26 de abril de 1938), filósofo alemán fundador del movimiento fenomenológico o fenomenología y discípulo de Franz Brentano y Carl Stumpf. Entre sus primeros seguidores en Gotinga se encuentran Roman Ingarden, Edith Stein y Hedwig Conrad-Martius. Entre otros influiría en Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre, Maurice Merleau-Ponty, Alfred Schütz, Paul Ricoeur, Alexius Meinong, Michel Henry, José Ortega y Gasset, Millán-Puelles y, en gran medida, en Max Scheler; con posterioridad, principalmente a través de Merleau-Ponty, el influjo husserliano llegaría hasta Jacques Lacan y Jacques Derrida.

1 Friedrich Wilhelm Nietzsche (Röcken, cerca de Lützen, 15 de octubre de 1844Weimar, 25 de agosto de 1900) fue un filósofo, poeta, músico y filólogo alemán, considerado uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX.Nietzsche recibió amplio reconocimiento durante la segunda mitad del siglo XX como una figura significativa en la filosofía moderna. Su influencia fue particularmente notoria en los filósofos existencialistas, críticos, fenomenológicos, postestructuralistas y postmodernos. Es considerado uno de los tres «Maestros de la sospecha» (según la conocida expresión de Paul Ricoeur), junto a Karl Marx y Sigmund Freud.

Martin Heidegger (Messkirch, Alemania, 26 de septiembre de 1889Friburgo de Brisgovia, 26 de mayo de 1976) fue un filósofo alemán.Estudió teología católica, ciencias naturales y filosofía en la Universidad de Friburgo de Brisgovia, donde fue discípulo de Heinrich Rickert, uno de los máximos exponentes del neokantismo de la Escuela de Baden y luego asistente de Edmund Husserl, el fundador de la fenomenología. Comenzó su actividad docente en Friburgo en 1915, para luego enseñar durante un período (19231928) en Marburgo. Retornó a Friburgo en ese último año, ya como profesor de filosofía.

Sigmund Freud  (6 de mayo de 1856, en Příbor, Moravia, Imperio austríaco (actualmente República Checa) - 23 de septiembre de 1939, en Londres, Inglaterra, Reino Unido) fue un médico y neurólogo austriaco, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX.

1 António C. R. Damásio (Lisboa, 25 de febrero de 1944) es un famoso médico neurólogo de origen portugués.

1 José E. LeDoux ( 1949) es neurólogo, profesor de la neurología y de la psicología en la universidad de Nueva York. Él es también el director del centro para la neurología del miedo y de la ansiedad, un centro de la multi-universidad en New York City dedicado a usar la investigación animal para entender miedo y ansiedad patológicos en seres humanos. Él recibió su Ph.D. en 1977. Los intereses de la investigación de LeDoux se centran principalmente en los apoyos biológicos de la memoria y de la emoción, especialmente los mecanismos de miedo.