REVISTA DE ADENAG
ISSN 1853-7367
Ejemplar
N° 10 – 2020
EL JANO BIFRONTE
DE LA CONTINUIDAD PEDAGÓGICA: DISRUPCIONES, ISOMORFISMOS E INNOVACIONES
THE JANO BIFRONTE OF THE PEDAGOGICAL CONTINUITY: DISRUPTIONS,
ISOMORPHISMS AND INNOVATIONS
Natalia L. González ngonzale@campus.ungs.edu.ar
Universidad
Nacional de General Sarmiento
Ensayo
Resumen
Tras
la suspensión de clases por la pandemia del COVID-19, una afirmación se
sostiene con creces en todo el sistema educativo sin distinción de niveles: la
continuidad pedagógica. En el caso del sistema universitario implicó un
conjunto de desafíos que podríamos sintetizar en tres ejes: isomorfismos entre
el conjunto de las universidades nacionales, disrupciones con el dictado de
clases presenciales y continuidades innovativas. Estos ejes de un camino
sinuoso y bifronte con aspectos complejos y virtuosos a la vez constituyen las
bases para un nuevo modelo pedagógico didáctico que permitió la incorporación
de la tecnología pero que sostiene lo virtuoso de la presencialidad. Es decir,
un modelo hibrido y bifronte, el jano de la continuidad pedagógica.
After the suspension of classes due to the COVID-19 pandemic, one
statement is widely held throughout the educational system without distinction
of levels: pedagogical continuity. In the case of the university system, it
implied a set of challenges that we could synthesize in three axes:
isomorphisms among the set of national universities, disruptions with the
dictation of face-to-face classes, and innovative continuities. These axes of a
winding and two-sided road with complex and virtuous aspects at the same time
constitute the bases for a new didactic pedagogical model that allowed the
incorporation of technology but that sustains the virtuousness of presence. In
other words, a hybrid and two-faced model, the jano of pedagogical continuity.
Palabras
clave: Continuidad Pedagógica. Covid-19. Universidades.
Keywords: Pedagogical continuity. Covid-19. Universities
Introducción
Desde
el 13 de marzo, momento en que se decidió la suspensión de clases por la pandemia
del COVID-19 y el decreto y los sucesivos en el que se establece el ASPO
(aislamiento social, preventivo y obligatorio) una afirmación se sostiene con
creces en todo el sistema educativo sin distinción de niveles: la continuidad
pedagógica.
En
el caso de las universidades la continuidad pedagógica implicó un conjunto de
desafíos que en muchos casos visibilizan desigualdades, pero en paralelo propone
nuevas aristas para el proyecto educativo universitario a distancia. Alterna
entre propuestas innovadoras, isomorfismos con las prácticas impulsadas por
otras universidades y la absoluta disrupción con las bases de la modalidad
presencial para poder sostener la continuidad pedagógica.
Este
ensayo sintetiza en los tres ejes señalados las experiencias recabadas durante
el primer semestre de 2020 en el conjunto de carreras de una universidad del
conurbano bonaerense y ofrece algunos elementos para la discusión sobre las
aulas universitarias tras la superación de la pandemia o en el período de la postpandemia.
La pandemia: un hecho social total
desde la universidad
A
partir de esta contingencia sin precedentes que implicó la pandemia y la
declaración de la ASPO y la consecuente suspensión de clases, el esfuerzo
individual y colectivo inmediato de docentes, no docentes y estudiantes de las
casas de estudios se pusieron en marcha: apertura de aulas virtuales, inmersión
en las múltiples herramientas de videoconferencias, aplicaciones educativas,
chats telefónicos, canales de YouTube y otros.
Sin
embargo, la pandemia puede asociarse con hecho social total al decir de Durkheim
(1988). Es decir, la manera que se integran frente al fenómeno del COVID los
actos individuales, lo sociológico, lo histórico y los fisio psicológico. Es un
fenómeno de características globales, que afecta al conjunto de la sociedad,
con una importancia histórica desde el punto de vista de la trascendencia que tendrá
en el futuro e impacta tantos en los aspectos físicos como psicológicos. De manera tal que la suspensión de clases y
el sostenimiento de la continuidad pedagógica es solo una de las aristas
atravesadas por el hecho social.
En
el marco del sistema universitario la pandemia logró evidenciar un conjunto de
desigualdades que en mayor o menor medida busca cotidianamente mitigar la
universidad pública gratuita del conurbano, de calidad, inclusiva y feminista.
A
ello se suman las especificidades que trae el ASPO tales como trabajar,
estudiar y realizar actividades de esparcimiento todas en el ámbito del hogar. Esta
particularidad para algunas y algunos, para otros trabajadores considerados
esenciales trabajan en sus ámbitos habituales y circulan tanto en trasportes
privados como públicos.
En
este marco, los trabajadores universitarios y los diversos claustros que la
realizan su trabajo desde el domicilio incluyendo el dictado de clases.
Según
datos de la UNESCO IESALC (2020) las tres principales dificultades para los
estudiantes universitarios son: la conexión a internet, mantener horarios
regulares y las preocupaciones económicas.
También,
las dificultades generales se plantearon en los y las estudiantes que pasaron
desde el nivel medio a los estudios superiores que no contaron con una inmersión
en el sistema universitario y sus especificidades. Asimismo, las asignaturas
que requieren clases presenciales de prácticas, laboratorios o prácticas en
terreno se identifican como las más afectadas.
“La situación generada es particularmente preocupante respecto de
los estudiantes más vulnerables que ingresaron a la educación superior en
condiciones más frágiles. Una disrupción en el entorno como la que está
produciendo esta crisis puede convertir esa fragilidad en abandono aumentando
así, una vez más, la exclusión a la que da lugar la inequidad que caracteriza
el ingreso a la educación superior en la región (UNESCO-IESLAC, 2020:16)
Para
el caso de los y las docentes, la particularidad no solo radica en realizar la
labor docente desde sus hogares, sino que la desempeñan conviviendo con niños,
niñas y adultos mayores sin contar con la capacitación requerida para
desarrollar clases en la virtualidad. Por ende, se implementan prácticas que se
ha popularizado en llamarse Corona teaching para describir el transformar
las clases presenciales a modo virtual, pero sin cambiar el currículum ni la
metodología.
Asimismo,
y tal como señala Hebe Roig, “(…) las hibridaciones de los procesos de
enseñanza aprendizaje ya venían ocurriendo, pero debe entenderse que la
enseñanza remota en el contexto de la pandemia no es educación a
distancia”
Por
ende, no solo es necesaria la continuidad pedagógica sino una arquitectura
mayor para sostener a estudiantes, docentes y no docentes en sus roles, frente
a contextos particulares que atraviesan todas y cada una de las familias.
Desigualdad en el sostenimiento económico de las familias, en el acceso a
recursos generales y tecnológicos en particular, a la conectividad a internet,
en las tareas de cuidado de nuestros hijos e hijas y de nuestros adultos y
adultas mayores. Situaciones familiares complejas, dificultades en el acceso a
la salud, redes familiares y recursos psicológicos y afectivos, desigualdad de
género y violencia.
De
allí, la relevancia que adquiere la universidad como Estado, como red de
contención para estudiantes, docentes y no docentes (salud, contribución para
lidiar con el Covid-19 con la producción de máscaras, becas, actividades
culturales y académicas, programa de género).
Isomorfismos, disrupciones y
continuidades
La
continuidad en la virtualidad o de manera remota se desarrolla en las
universidades del conjunto del sistema universitario casi en paralelo
adquiriendo algunas prácticas isomorfistas. Clases a través de las plataformas,
utilización de videoconferencias y, videollamadas y habilitación de aulas
virtuales.
Algunas universidades
con vasta experiencia y con el Sistema Institucional de Educación a Distancia
(SIED)[1] aplicado y en plena expansión,
otras con pocos antecedentes en la educación a distancia y algunas experiencias
desarrolladas precedentemente en algunos cursos de grado y de posgrado. Pese a
contar con una gran cantidad de recursos tecnológicos presentes en el nivel
superior, las prácticas de enseñanza se continúan estructurando en los recursos
clásicos: pizarrón, apuntes y otros materiales impresos. En tal sentido, la Educación a distancia es concebida como una alternativa
democratizadora del acceso al conocimiento que se produce y se enseña en las
universidades. Sin embargo, el contexto de la pandemia presentó un escenario contingencial
que obligó a la carrera adecuarse e
hibridarse con la modalidad a distancia, remota o virtual reflexionando y
desplegando acuerdos, alternativas y orientaciones para guiar la formación.
A
partir de allí, disrupciones e innovaciones emergen en la formación de pregrado
y grado constituyendo nuevas bases para la continuidad. Docentes y estudiantes
combinan prácticas autodidactas con el acompañamiento apresurado para manejar
la plataforma Moodle y otras aplicaciones educativas y se animan al cursado
remoto.
Por
ende, de lo transitado este primer semestre podríamos sintetizar ciertos ejes
de un camino bifronte donde nos
encontramos con el medio natural y cultural local del proceso de enseñanza
aprendizaje de cada universidad. Una senda difícil y virtuosa a la vez con
innovaciones y disrupciones que requiere seguir en revisión para mejorar de
forma planificada en el futuro.
Sostener la continuidad implicó e implica
en primer lugar acompañar para que estudiantes, docentes y no docentes puedan
permanecer en sus roles.
En
segundo lugar, repensar las estrategias de trabajo, de clase, los modos de
diálogo, de comunicación y de interacción. Disrupciones absolutamente
necesarias para que el nuevo proceso de enseñanza aprendizaje siga en marcha. Algunas innovaciones señalan la jerarquización de la labor docente, la
utilización de redes sociales para el dictado de clases y el trabajo en equipo.
Docentes
de diferentes comisiones o asignaturas socializan experiencias, recursos, modos
de trabajo y de dictar clases en una reflexión
pedagógica didáctica colectiva en mayor o menor medida. El trabajo en equipo y
apertura a la reflexión en docencia aparece en el marco de las universidades
sino también Inter universidades para compartir experiencias.
Las
herramientas sociales de comunicación habitualmente desprestigiadas por el ámbito
de la educación superior y los cuerpos docentes son reutilizadas para la
prácticas educativas en la universidad que posibilitan desarrollar la autonomía
y el manejo de recursos por parte del estudiantado: Instagram, Facebook como
herramientas de aprendizaje y de socialización entre pares.
Un
punto axial en este contexto es la evaluación y la innovación en los modos de
evaluar, donde se evidencia una salida del encorsetamiento habitual de dos
exámenes a la reflexión por propósitos formativos y objetivos de las
asignaturas. Consigas para trabajos prácticos domiciliarios, producciones
propias del estudiantado (e.g ensayos y monografías), evaluación por secuencias
didácticas y actividades de aprendizaje, intercambios en foros, cuestionarios
online, defensa oral de trabajos. De esta manera se recuperan los propósitos
formativos de las asignaturas, se retrabaja en ellos y se realizan propuestas
innovadoras para poder evaluar en diferentes tiempos, maneras y formas.
Otras disrupciones señalan la solidaridad y
nuevo vínculo pedagógico en la díada docentes y estudiantes. El vínculo alejado
que puede existir en algunas ocasiones o habitualmente entre sendos roles se ve
reconfigurado en el marco de la pandemia. Todos y todas somos más conscientes
de las necesidades, limitaciones e inquietudes como personas más allá de
nuestros roles.
La
reciprocidad generacional en los procesos de enseñanza aprendizaje se
visibiliza claramente como disruptiva respecto de lo acontecido en la
presencialidad. Del diálogo e
intercambio en el aula al diálogo y acompañamiento entre estudiantes y docentes
para el desarrollo de los programas de estudios. Millennials, centennials y otras generaciones comparten tips sobre el manejo de herramientas en
la virtualidad.
A
nivel de socialización, compartir los
espacios de la casa con las familias posibilita que amigos y familiares
conozcan y empaticen con los y las estudiantes, reconociendo qué implica ser
un/a estudiante universitario/a. Los
convivientes conocen la complejidad, la dificultad y el esfuerzo que es
sostener y transitar una carrera de grado. Algo similar con quienes desarrollan
la actividad docente.
Elementos para la discusión
A
modo de síntesis podremos concluir que el tránsito del primer semestre ha sido
un camino difícil y virtuoso a la vez, que puede llevarnos a representar la
imagen del JANO BIFRONTE. Esa cabeza mirando hacia la presencialidad y a la
virtualidad. A los obstáculos y a las posibilidades. A los desafíos y la
innovación y a lo inercial.
Difícil
por lo disruptivo e imprevisto que obligo a repensar y replanificar las
asignaturas trabajadas inicialmente para desarrollarse en la presencialidad en
el marco de una pandemia con obligaciones laborales, familiares y sociales.
En
cuanto a la arista de la virtuosidad la posibilidad de reflexionar sobre
nuestras prácticas educativas y aggiornarlas
a la utilización de las tecnologías. Docentes de
diferentes comisiones o asignaturas socializan experiencias, recursos, modos de
trabajo y de dictar clases en una reflexión pedagógica didáctica
colectiva micro en las cátedras y en las universidades y macro entre universidades,
en el Consejo Interuniversitario Nacional y en organismos internacionales. Asimismo,
se modifica el diálogo entre estudiantes y docentes desmitificando que el
monopolio del saber se concentra en los y las docentes. Conocimiento que
circula, se retroalimenta y crece entre estudiantes y docentes potenciando los
saberes de sendos grupos.
Del encorsetamiento habitual de dos exámenes a la reflexión por
propósitos formativos y objetivos de las asignaturas con el desarrollo de evaluaciones
por secuencias didácticas y actividades de aprendizaje, intercambios en foros,
cuestionarios online, defensa oral de trabajos no hablan de una multiplicidad
de herramientas desplegadas con la intervención de la tecnología.
Por ende, este tránsito difícil sentó las bases para planificar en
forma más cierta y asertiva un segundo semestre que ya viene desarrollándose de
manera remota y que capitaliza los aprendizajes obtenidos durante el primer
semestre. Sin duda alguna, estas experiencias redundaran en mejores prácticas
educativas en la vuelta a la presencialidad, no por la incorporación de las TIC
per se, sino por haber atravesado un
periodo complejo donde todas las competencias, el compromiso y vocación fueron
puestos a prueba para la continuidad pedagógica y garantizar el derecho a
estudiar.
Pese
a las dificultades, a la falta y escasez de recursos, a la desigualdad y pese a
la propia pandemia y un sendero de piedras... parafrasear a Atahualpa Yupanqui seguir
el camino porque de un sueño (no tan) lejano y bello somos peregrinos: formar
en nuestras universidades a los y las profesionales del mañana.
Referencias bibliográficas
Durkeim
E. (1988) Las reglas del método sociológico y otros escritos sobre filosofía de
las Ciencias Sociales. Madrid: Alianza.
Vázquez
Gutiérrez, J. P. (2012) "La concepción de hecho social en Durkheim:
De la realidad material al mundo de las representaciones colectivas".
Ciudad de México, Universidad Iberoamericana.
Palamidessi,
M. (2006) La escuela en la sociedad de redes, Buenos Aires: Fondo de Cultura
Económica.
Roig
H. (2020) Escenarios en nuestras universidades después del aislamiento, CIN
disponible en www.cin.edu.ar
UNESCO
IESALC (2020) ·COVID- 19 y educación superior: de los efectos inmediatos al día
después disponible en
http://www.iesalc.unesco.org/wp-content/uploads/2020/05/COVID-19-ES-130520.pdf
[1]En
el año 2017, el ministerio de educación y deportes de
la nación aprobó una nueva normativa para la regulación de la educación a
distancia en argentina (res. meyd 2641-e/2017), derogando la resolución
ministerial n° 1717/04. La misma establece que establece que cada institución
requiere contar con un sistema institucional de educación a distancia
(SIED).