mUDEZ MORAL. aVANCES DE INVESTIGACIÓN SOBRE
SITUACIONES REALES
MORAL MUTENESS. Research advances on real-life situations
Carlos David Simonetta - david.simonetta@econ.unicen.edu.ar
ORCID: 0000-0002-2679-9151
Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires.
María Natalia Lorenzo - natalia.lorenzo@econ.unicen.edu.ar
Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires.
Lautaro Daniel Vinsennau -lautarovinsennau@gmail.com
Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires.
CATEGORIA: Análisis de casos.
JEL M140
CV Carlos David Simonetta
Licenciado en
Administración y MBA (UNCPBA). Profesor adjunto en Universidad Nacional del
Centro de la Provincia de Buenos Aires. Doctorando en Administración. Autor
y co-autor de artículos científicos
publicados. Director de equipo de investigación independiente en UNCPBA,
Categoría III de incentivos. Consultor Independiente (Organización y RRHH).
Resumen.
Las
situaciones de mudez moral suceden cuando un participante organizacional decide
callar su voz crítica ética y moral sobre las decisiones y acciones
organizacionales. Incluso, cuando el propio individuo de referencia es el que
decide o directamente ejecuta las acciones. Esto sucede en un contexto no
exento de presiones, dentro del cual el individuo concibe la mudez moral como
un comportamiento de ajuste entre dichas condiciones y su personalidad,
incluyendo sus valores. La teoría expone que esto conduce a problemas más
amplios, como el silencio organizacional y el bajo desempeño en responsabilidad
social. En una etapa anterior del trabajo, se logró obtener una serie de
relatos de situaciones de mudez moral reales. En la presente etapa, esos
relatos fueron expuestos a encuestados, que son estudiantes y profesionales de
carreras de gestión, en el ámbito de la UNICEN. Ellos se expresaron sobre la
habitualidad de las situaciones graficadas en los relatos y su visión sobre lo
que la gestión debería hacer. Se aplican técnicas cuantitativas, consistentes
en estadística descriptiva y cualitativas, consistentes en reflexiones
abiertas, optativas, de los encuestados. Los relatos evaluados resultan habituales
entre encuestados, pero existe una diferencia notoria en lo que la gestión
debería hacer ante esas situaciones.
Palabras
claves: Mudez
moral. Desempeño ético profesional. Ética y decisiones. Responsabilidad social
y profesional
Abstract.
Moral silence
situations occur when an organizational participant decides to silence their
ethical and moral critical voice regarding organizational decisions and
actions. This is even true when the individual in question is the one who
decides or directly executes the actions. This occurs in a context not exempt
from pressure, within which the individual conceives moral silence as a
behavioral adjustment between these conditions and their personality, including
their values. Theory suggests that this leads to broader problems, such as
organizational silence and poor performance in social responsibility. In a
previous stage of the work, a series of stories of real situations of moral
silence were obtained. In the present stage, these stories were presented to
respondents, who are students and professionals in management programs within
the UNICEN framework. They expressed their opinions on the commonness of the
situations depicted in the stories and their views on what management should
do. Quantitative techniques, consisting of descriptive statistics, and
qualitative techniques, consisting of open, optional reflections from the
respondents, were applied. The stories evaluated are common among those surveyed,
but there is a notable difference in what management should do in these
situations.
Keywords:
Moral muteness, Professional ethical
performance, ethics and decisions, social and professional responsibility
Introducción
Dentro del
campo de estudio del liderazgo ético, existe un tema denominado mudez moral o moral muteness –por su expresión original
en idioma inglés- que ha tomado cierta relevancia desde distintos reportes
teóricos y empíricos. Si bien fue mencionado inicialmente en la década del ’80
del siglo anterior (Bird, 1989), no fue sino hasta entrado el presente siglo, cuando
el liderazgo ético y en particular, la mudez moral, fueron citados nuevamente a
partir de ciertos escándalos como Enron (Del Castillo, 2020) o France Telecom (Borgeaud-Garciandía,
2010).
El
presente estudio de caso, en su estado de avance muestra resultados
preliminares sobre la mudez moral, tomando como inicio el relato real de
experiencias obtenidas en estudios anteriores (Simonetta, 2024), donde
distintos encuestados identificaron, expresaron y colaboraron con vivencias
propias, sobre el fenómeno de mudez que experimentaron y sus consecuencias. Eso
permitió a los autores, en principio, validar con relatos reales los niveles y
variables propuestos en el framework
publicado previamente (Simonetta et. al, 2022). Sin embargo, surge el
cuestionamiento por un lado de la habitualidad o excepcionalidad de esas
situaciones. Y, de la misma forma, conocer lo que la gestión debería hacer al
respecto, en la voz de los estudiantes y profesionales del campo de la gestión.
Adicionalmente, mediante reflexiones abiertas de los participantes evaluar si
se pude expandir el conocimiento sobre las situaciones expuestas de mudez
moral, sus causas y consecuencias en la percepción de los encuestados. El caso,
para definirlo adecuadamente consiste en la mudez moral en la mirada de los
estudiantes y profesionales de ciencias económicas. Descripción de su habitualidad,
impacto y consecuencias.
Así, estos
relatos previamente obtenidos ¿se presentan con cierta habitualidad en la
mirada de los estudiantes y profesionales de ciencias económicas? ¿Cómo debería
la gestión de una organización tratar el problema, genéricamente? ¿Trata de
solucionarlo intentando buscar voz en lugar de mudez, debería resignarse a que
la mudez exista o debería concentrarse en la productividad más que en temas
como la mudez moral? ¿Existen otras reflexiones y experiencias que ayuden a
entender más en profundidad el problema? ¿Existe una distinta percepción y
tratamiento de la mudez moral que varía de acuerdo al tipo de dilema moral que
la origina?
Objetivos.
1. Evaluar, en la mirada de estudiantes y
profesionales de ciencias económicas, la habitualidad de las situaciones de
mudez moral reales relevadas en estudios anteriores
2. Describir, en la mirada de estudiantes y
profesionales de ciencias económicas, el camino que debería seguir una buena
gestión en relación a las experiencias reales relevadas.
3. Identificar distintas reacciones de
estudiantes y profesionales de ciencias económicas, de acuerdo a distintas
fuentes de mudez moral (diversidad, género, rango etario, entre otras).
4. Identificar avances de profundización
sobre alguna de las situaciones reales planteadas, a partir de reflexiones,
experiencias o comentarios de estudiantes y profesionales de ciencias
económicas, identificando eventualmente puntos de concordancia con la teoría
disponible, por niveles y variables de cada nivel. Siempre teniendo en cuenta
que es solo un informe de avance.
Marco
teórico. Síntesis de antecedentes.
La mudez
moral puede definirse como un ajuste entre el individuo y la organización, en
medio del cual el primero decide callar toda crítica ética sobre decisiones y/o
acciones organizacionales, incluso las que él mismo practica o ejecuta. (Kreps,
2011; Knoll, 2021; Molthan Hill, 2014). Esta abstención o falta de voz ética
requiere, como primer punto, el reconocimiento de un problema o situación
controversial en el campo de la ética –generalmente llamado “dilema”-; el campo
académico aporta distintas explicaciones posibles de cómo se produce este
ajuste de tendencia negativa – el hecho de callar-, entre el individuo y la
organización. Las explicaciones pueden clasificarse dentro de 4 niveles:
individual (Birdy Waters, 1989, Kreps, 2011; Etkin, 2000), grupal (Carlsten y
Uhl-Bien, 2013; Zehir y Erdogan, 2011; Avey y otros, 2010), Organizacional (Kent,
2016, Pinder y Harlos, 2001; Knoll, 2021; Knoll y Van Dick, 2013; Dyne, 2003) y
Contextual o de Cultura o Entorno general (Etkin, 2000; Molthan Hill, 2014; Reilly
& Kyj, 1990; Windsor, 2006; Margolis y Walsh, 2003, Luetge, 2005,
entre otros autores).
A los
efectos del presente trabajo se tomarán sintéticamente los puntos teóricos que han
sido planteados en profundidad en trabajos publicados anteriores (Simonetta et
al, 2021)
El
enfoque contextual de la organización – contingencia
La idea de
administración ha sido reducida a la de manejar negocios y ésta última al mismo
tiempo, ha sido comprimida a una cuestión meramente económica (Reilly, B.J.
& Kyj, M.J. J 1990). Esto ha resultado en una ciencia de gestión orientada
a la búsqueda de supervivencia, caracterizada por una baja en los costos y la
necesidad de un esquema de decisiones que converja racionalmente a ello.
(Reilly, B.J. & Kyj, M.J. J 1990). Si bien se observa en muchos textos
incluso algunas ideas ligadas a la responsabilidad social, por ejemplo, el concepto
de valor compartido de Porter (2011), en definitiva se
reduce a la búsqueda de más ganancias, alimentando el concepto de
supervivencia.
Todo lo
cual implica una simplificación extrema de las idead de Adam Smith (Bragues,
G., 2008). Y por si faltaba reafirmar esta línea reduccionista Friedman (1970) –citado
por Magolis y Walsh, 2003- advertirá que cualquier otra idea atenta contra el
sistema capitalista. Porter y Kramer (2011) se asociarán a esas ideas, paradójicamente
en la intención de incorporar un concepto sustituto de la responsabilidad: el
valor compartido.
No
obstante, James & Rassekh (2000) han resaltado la omitida y olvidada faceta
social de Smith, que parece ir más de la mano con las ideas de impactos y
grupos de interés de Freeman (1984). Smith realza la figura del hombre de
negocios que conserva conductas siempre en relación al todo, más allá de lo sub
socializadora de su teoría en el aspecto estrictamente económico. De allí que,
según Windsor, D. (2006) las perspectivas económicas y éticas contienen marcos morales
y filosofías políticas opuestas. Mientras la mirada económica tiende a la
política pública minimalista y el apoyo a los derechos del inversor, desde el
plano ético se apunta al fortalecimiento de las políticas públicas y a la idea
de autocontrol y sentido de la responsabilidad de los empresarios. La
concepción de la economía como ciencia casi exacta, reducida a hacer negocios
es confrontada por una visión más social, presente incluso en los primeros
enunciados de la economía moderna.
Dichas
tradiciones en confrontación han llegado a moldear distintos rasgos culturales.
A partir de ello Molthan-Hill (2014) concluye que los gerentes, en ciertas
culturas, tienen como exigencia la mudez moral para poder llegar a puestos de
responsabilidad jerárquica y su rendimiento se evalúa, entre otras cosas, por
respetar esa mudez, asociada a la idea reduccionista del manejo de negocios. En
ocasiones una variante de esta mudez es presentada con el eufemismo de
neutralidad de valores o racionalidad económica. Por ello la crítica ética salta
por encima de los criterios estrictamente económicos (Margolis y Walsh, 2003) y
denuncia dicha neutralidad como falsa.
Nivel
organizacional
Este nivel
incluye al mismo tiempo una de las consecuencias de la mudez moral que se
retroalimenta como círculo causal con ella y es el fenómeno de silencio
organizacional. Ello implica para Pinder y Harlos (2001) la retención de
cualquier forma de expresión genuina sobre las evaluaciones conductuales,
cognitivas o afectivas del individuo en sus circunstancias organizacionales,
especialmente con personas que se perciben como capaces de efectuar cambios o
reparaciones. En este caso particular, se tiene en cuenta el silencio cuando
implica especialmente abstenciones de tipo moral y ético al evaluar decisiones
y acontecimientos con superiores jerárquicos que podrían cambiar la situación.
A nivel
organizacional los distintos marcos morales mencionados por Windsor (2006)
generan distintas respuestas. En definitiva, es la cultura organizacional un
elemento clave para la responsabilidad social en general (Kent, 2016) y para el
silencio organizacional en particular (Vinsennau et al, 2021), toda vez que
toma una postura determinada acerca de aquellos encuentros y desencuentros
entre marcos económicos y marcos éticos, sus políticas y su concepción política.
Define, de alguna manera, lo que está bien y lo que está mal; en la cultura
reside la negociación acerca de los marcos contrapuestos en disputa y se
actualizan por la actividad política de la organización.
En cuanto
a los tipos de silencio a nivel organizacional para Dyne et. Al, 2003, son los
siguientes:
1)
Silencio aquiescente se basa en la resignación, ya que el participante
organizacional percibe que hablar no conduce a ningún efecto positivo ni para
él, ni para la organización.
2)
Silencio defensivo o quiescente (Knoll, et. al, 2021), consiste en la acción de
callar para evitar males o sanciones que se derivan de ello. Hay temor a la
autoridad. En definitiva, una gestión que sanciona la voz moral provoca un
individuo mudo.
3) El
silencio pro social tiene por fin la protección de otros individuos que pueden
ser dañados si el participante organizacional habla sobre ciertos fenómenos
(Knoll et.al,2021). Aun así, esto no es bueno per se y continúa siendo un
fenómeno silenciador de la organización.
4)
Silencio oportunista aparece cuando callar conviene al individuo, al grupo, a la
organización, (Knoll & van Dick, 2013), por lo cual posee una
impronta negativa. Puede estar relacionado con una cuestión económica más
preponderante que la moral para la organización. También puede combinarse con
lo que el profesor Etkin (2000) denomina la trama, es decir, el uso de
incentivos políticos para manipular intereses particulares o de beneficio solo
para algunos grupos organizacionales o individuos puntuales.
Nivel
grupal
A nivel
grupal existen dos fenómenos concretos relacionados con la mudez moral. En
primer lugar, el desplazamiento de la carga (Carlsten y Uhl-Bien, 2013), se
produce cuando el individuo actúa de forma moralmente incorrecta, pero
siguiendo directivas de un superior y eso precisamente lo lleva a asumir que el
producto de su accionar no está bajo su responsabilidad, sino que la carga de
ello le corresponde al superior. En segundo lugar, Zehir y Erdogan (2011)
establecen que, si el participante organizacional ejecuta igualmente una
decisión que reconoce como no ética, está cometiendo un crimen de obediencia.
Eventualmente y como tercer fenómeno a nivel grupal, Avey et.al, (2010)
estudiaron el fenómeno de co-creación del liderazgo. Este fenómeno se relaciona
negativamente con la mudez moral. En la medida que los empleados se consideran
co-responsables del fenómeno de liderazgo desde su posición de seguidores,
entonces también se sentirán responsables de sus actos y por ende baja el nivel
de mudez moral de los seguidores. Si en cambio asumen que el liderazgo es un
fenómeno producido solo por el líder, se abstendrán de realizar cualquier
crítica a las decisiones del líder, entre ellas, las de tipo ético moral.
Nivel
individual
El nivel individual
El último
nivel, denominado individual consiste en apartar de forma abstracta un
comportamiento individual para poder estudiar la mudez moral escindida de los
anteriores niveles de influencia.
Kreps & Monin
(2011), explican que los individuos pueden poseer marcos morales (Moral) o más pragmáticos (Pragmátic).
Eventualmente, se han hallado evidencias que los marcos pragmáticos son
utilizados por algunos trabajadores que escinden las cuestiones morales de su
ámbito laboral. Al mismo tiempo pueden tener la voluntad de expresar
públicamente esos marcos o mantenerlos en privado. Así, definen la mudez moral
como la situación donde se poseen esquemas morales para decidir
pero se actúa en forma pragmática en público. (Private
moralization only). El estudio además explica otras tres
combinaciones posibles; cuando se poseen esquemas morales y se actúa en
consecuencia en público (full moralization);
cuando se poseen esquemas pragmáticos y se actúa moralmente en público (Public moralization only) y
finalmente cuando tanto en lo privado como en lo público prevalece lo
pragmático, (No moralization). Kreps
y Monin, si bien ponen el centro de su teoría a la decisión del individuo, en
parte recogen la influencia de los anteriores niveles, precisamente en lo que
ellos denominan Public Frame, el lugar
o ámbito donde el individuo ejecuta su voz o se abstiene; se expresa moral o
pragmáticamente.
|
|
PUBLIC FRAME |
||
|
MORAL |
PRAGMATIC |
||
|
PRIVATE FRAME |
MORAL |
Full moralization |
Private moralization only |
|
PRAGMATIC |
Public moralization only |
No moralization |
|
Tabla 1:
Public and private/ Moral and pragmatic
frames.
Fuente: Kreps & Monin,
2011.
Por otra
parte, Bird y Waters (1989) y Bird (2014) han dedicado su trabajo a orientar el
problema desde la visión del líder. Para ellos, y también para Etkin (2000),
resulta determinante la acción del líder en el resultado ético de la
organización. Los primeros, definen algunas observaciones o problemas típicos
de la mudez moral, que suelen actuar como fuentes que originan el fenómeno
· Amnesia
moral. Mientras que los objetivos económicos, productivos, de rentabilidad, o
de eficiencia, suelen ser claros y estar expresados en medidas concretas,
resulta difícil y a veces imposible, diseñar y comunicar objetivos claros en
cuanto al desempeño moral y ético y esto lleva a los directivos y líderes en
general, a ignorar éstos últimos. Más aún cuando median situaciones de
emergencia o de urgencias de corto plazo (Etkin, 2000).
· Concepción
estrecha de la moral. Se relaciona con el problema anterior y es que a veces los dilemas
morales resultan complejos para incorporarlos al sistema de decisiones, por
ende, el directivo opta por excluirlos.
· Stress
moral. Los
dilemas o aspectos morales de las decisiones y las acciones, no están exentas
de dualidades, significados difusos y sentido ambiguos. En ese contexto un
líder que intenta incorporar reglas de decisión éticas puede perderse en ese
conjunto de ambigüedades y el resultado suele ser injusto y no satisfactorio
para sus seguidores.
· Negligencia
sobre abusos morales. La mudez también puede provenir de un clima no propicio para
expresarse éticamente. La negligencia ocurre cuando la normalidad en la
organización es el abuso de diversas maneras posibles y en esas ocasiones los
dilemas ni siquiera son identificados por los participantes organizacionales.
· Autoridad
disminuida de los estándares morales. Un estándar moral, incluso un manual de ética para los distintos
procedimientos, no tiene un determinismo normativo como puede ocurrir con los
estándares económicos y su éxito depende de una adhesión voluntaria de los
participantes organizacionales. Si esta voluntariedad no existe, el manual de
ética será un elemento formal relativo que no evitará la mudez moral. Existen
estudios de casos que la mudez moral puede coexistir con los manuales de ética
en las organizaciones (Simonetta, 2021, Simonetta et al, 2019)
Eventualmente
se halló que el nivel de responsabilidad de un líder en la aplicación de ética
en las decisiones y la exteriorización de dilemas morales, es mayor cuando la
comunidad a la que pertenece su organización posee un contacto estrecho,
personal, con el gerente, en distintos ámbitos de esa vida en comunidad.
(Simonetta et al, 2019),
Metodología.
Se trata
de un estudio de caso, de enfoque primordialmente cualitativo, que podría
sintetizarse como “los estudiantes avanzados y los egresados de le FCE UNICEN
frente situaciones concretas de mudez moral”.
Los datos
se obtuvieron por medio de una encuesta, utilizando Google Forms, de participación optativa y anónima, que se
distribuyó por distintos medios (Facebook, Instagram, Twitter, e-mail). Se
distribuyó el 15 de abril de 2025 y la recepción se encuentra abierta. Se
obtuvieron 31 respuestas hasta el momento de confección de este avance
preliminar.
La encuesta
explicaba el fenómeno de mudez moral, tomaba datos generales del encuestado,
como edad, carrera, si trabajaba por cuenta propia o en relación de dependencia
y si consideraba que alguna vez había callado cuestiones morales en el trabajo
o nunca lo había hecho.
Luego, se
enfrentaba al encuestado con 6 situaciones concretas de mudez moral y 1 de voz
moral, que eran reales y habían sido aportadas por un estudio anterior.
Mediante preguntas de tipo cerrado se preguntaba su percepción sobre la
habitualidad o no de esa situación y sobre lo que sería una buena gestión de la
misma.
Finalmente,
de forma abierta y siempre anónima, se le solicitaba una reflexión sobra cada
situación analizada.
Desarrollo
Datos generales de los encuestados hasta el momento:
1)
31 respuestas obtenidas al
17/04/2025.
2)
El 51% de ellos tiene entre
18 y 30 años. El 38% tiene entre 31 y 40 años, el resto corresponde a edades
superiores
3)
84% de los encuestados son
estudiantes o profesionales de Licenciatura en Administración y 13% son estudiantes
o profesionales de Contador Público. El resto pertenece a otras carreras de
ciencias económicas.
4)
78% de los encuestados
trabaja actualmente o ha trabajado recientemente, mientras que el resto no
trabaja y no ha trabajado recientemente.
5)
Informados sobre el concepto
de mudez moral, 90% de los encuestados manifiesta alguna vez haber callado ese
tipo de críticas éticas y morales. El resto nunca ha enfrentado situaciones de
mudez moral.
Listado de situaciones evaluadas por los encuestados.
Situación real 1 (En adelante S1).
“No
dar oportunidades (y ganar menos) por ser mujer.”
Situación real 2 (En
Adelante S2)
“Al
ser única empleada, tener poco tiempo en mi trabajo y que mis empleadores
pertenezcan a una generación con una moral y valores muy marcados, inamovibles
y diferentes a los míos, es cotidiano encontrarse con situaciones y
comentarios, hacia otras personas, "chocantes" en cierta forma,
especialmente en cuestiones de género y sociales, en donde para evitar un
conflicto sin salida prefiero callar y dar la razón para así seguir con mis
tareas sin contratiempos.”
Situación
real 3 (En adelante S3)
“Un
simple ejemplo y que por mi experiencia veo que sucede en el 99% de las
organizaciones es la necesidad de bajar el resultado económico obtenido en un
periodo con el fin de reducir al máximo el costo impositivo que ello
implica. Normalmente se le solicita a los colaboradores llegar a un número
determinado previamente, muy por debajo de lo que hubiere
correspondido. Esta situación implica un compromiso muy grande para el
colaborador y lo lleva a hacer maniobras incorrectas solo con el fin de
contentar a los accionistas, pero perjudicando a muchos actores sociales que
interactúan con la organización.”
Situación
real 4 (En edalente, S4)
“Lo
relacionado a la moral, ética, responsabilidad social, se está implementando
cada vez más, pero aún estamos lejos de entenderla como un todo en la
organización."
Situación
real 5 (En adelante, S5)
“El
trabajo en el sistema financiero hace que esta regla ético-moral sea muy
relativa. Se cometen muchos abusos en busca de resultados financieros.”
Situación
real 6 (En adelante, S6)
“En
mi opinión todos los dilemas éticos que tuve y tendré en mi trabajo (trabajo en
una gran corporación privada) se terminan diluyendo en la dimensión política de
la organización. En determinado punto los problemas se resuelven desde la
racionalidad política que impera ante cualquier escrutinio, sea ético, moral o
incluso en términos de costo-beneficio. La disonancia que se genera entre mi
esquema de valores y varias decisiones se resuelve por aplicación de la lógica
política que impera en la organización y que culmina por reducir la ansiedad
que internamente me genera esta disonancia. La gestión emocional y espiritual
en estos casos importa y mucho.”
Situación
real 7 (en adelante, S7)
"En
mi situación actual no me enfrento a problemas éticos en general ya que somos
una cooperativa de larga tradición. Tal vez aumentar los precios tan
recurrentemente brindando servicios básicos es cuestionable, aunque tampoco
quedan otras opciones frente a la situación macroeconómica."
A continuación se presenta la tabla de resultados
generales, para todas las situaciones. Vale aclara que para la S7, la encuesta
incluyó preguntas distintas a las de las demás situaciones, al tratarse en
apariencia de una situación de voz y no de mudez moral.
|
|
Habitualidad atribuida por
el encuestado |
Proceder que debería tener
la gestión de acuerdo al encuestado |
|
S1 |
71% Considera la situación como
habitual. 29% Considera la situación como
excepcional. |
51,6 % cree que una buena
gestión debe lograr que la persona no calle este problema. 6,5% cree que una
buena gestión no necesariamente debe ocuparse del problema. 41,9% cree que
una buena gestión debe lograr que esta situación no entorpezca el trabajo |
|
S2 |
97% Considera esta situación
como habitual 3% Considera la situación
como excepcional |
40% considera que una buena
gestión debería impedir que esta persona calle. 25% considera que una buena
gestión igualmente no impide que esta persona calle. 35% considera que una
buena gestión impide que la situación entorpezca el trabajo |
|
S3 |
78% Considera esta situación
como habitual 22% Considera la situación
como excepcional |
35% considera que una buena
gestión debería impedir que esta persona calle. 35% considera que una buena
gestión igualmente no impide que esta persona calle. 30% considera que una
buena gestión impide que la situación entorpezca el trabajo |
|
S4 |
87% Considera esta situación
como habitual 13% Considera la situación
como excepcional |
40% considera que una buena
gestión debería impedir que esta persona calle. 22% considera que una buena
gestión igualmente no impide que esta persona calle. 38% considera que una
buena gestión impide que la situación entorpezca el trabajo |
|
S5 |
91% Considera esta situación
como habitual 9% Considera la situación
como excepcional |
37% considera que una buena
gestión debería impedir que esta persona calle. 19% considera que una buena
gestión igualmente no impide que esta persona calle. 44% considera que una
buena gestión impide que la situación entorpezca el trabajo |
|
S6 |
88% Considera esta situación
como habitual 12% Considera la situación
como excepcional |
37% considera que una buena
gestión política impide que esta persona calle. 19% considera que una buena
gestión política no impide que esta
persona calle. 44% considera que una buena gestión impide que la situación
entorpezca el trabajo |
Tabla 2. Tabla de resultados.
Fuente: elaboración propia.
Situación 7. Voz moral.
El 53% de los encuestados estiman que la forma
cooperativa disminuye la mudez moral mientras que el 47% considera que la forma
cooperativa no influye en los niveles de mudez moral, tal cual se afirmaba en
la situación real. No obstante, 60% considera que los principios del cooperativismo
son más amigables con el desempeño moral de la organización y el 40% considera
que los principios del cooperativismo son indistintos al desempeño moral de la
organización.
Análisis de los datos
En primer lugar, los resultados parciales arrojan una
tendencia muy favorable a la consideración de estas situaciones expuestas, como
habituales. En todas las situaciones expuestas, la habitualidad estimada por
los particpantes de la encuesta ha superado el 70% e incluso en alguna
situación, la consideración de habitualidad alcanzó al 97% de los encuestados.
Esto es muy importante, porque si esta tendencia continúa y es de esperar que
así sea, se fortalecen como ejemplos el conjunto de situaciones reales que han
sido utilizadas en otros trabajos, para validar marcos teóricos como los que se
han utilizado en el presente artículo. De este apartado, puede deducirse que
situaciones como las descriptas y otras similares, ocurren habitualmente en el
contexto de acción de estudiantes y profesionales de ciencias económicas.
En segundo lugar, si se observa la columna más a la
derecha de la tabla de resultados, podrá deducirse la presencia de marcos
contrapuestos y contradictorios en el
ideario de los estudiantes y profesionales de ciencias económicas. Existen 3
situaciones a evaluar. La teoría considera la mudez moral como un fenómeno de
impacto negativo, ya que entre otras cosas, impide el surgimiento de una
responsabilidad social genuina en el marco organzacional, amén de causar
múltiples porblemas para el individuo que la sufre, para los grupos y hasta
para los propios líderes que no reciben retroalimentación de su decisiones y
acciones y pueden caer en algunas de las formas destructivas del liderazgo. En
ese sentido, por un lado, las situaciones relatadas han provocado que un número
importante de encuestados, entre el 37% y el 51% dependiendo de la situación,
consideren que la mudez moral debe combatirse desde la gestión (“una buena
gestión debería impedir que la persona calle”). En tanto, otro importante
porcentaje, que varía entre 30% y 44% considera que lo primordial es mantener
la cuestión controlada, de forma que el dilema expuesto no entorpezca el
trabajo. Esto último implica que la gestión debe basarse primordialmente en la
productividad o la eficiencia en detrimento del tratamiento de este tipo de
fenómenos. Lo cual, en principio, es una definición tácita acerca de que la
gestión debe aplastar el problema, no tratarlo, o impedir que entorpezca los
objetivos económicos. Las dos posturas son en términos prácticos, evidencias
que muestran que las perspectivas económicas y éticas contienen marcos morales
y filosofías políticas opuestas, tal cuál lo relata el profesor Windsor (2006).
Mientras que unos se enfocan en solucionar estos dilemas o de alguna forma
gestionar para que sean organizacionalmente tratados, otros lo consideran un
estorbo, algo que debe reprimirse, aún más de lo que ya se encuenta, toda vez
que lo que se relata es un fenómeno de mudez o silenciamiento. Marcos éticos
contra marcos estrictamente económicos. Un grupo menos importante en porcentaje,
concibe a la gestión como un instrumento impotente ante fenómenos de mudez moral:
nada puede hacerse desde la gestión. Valdría preguntar, si la gestión no puede
hacer nada, ¿quién entonces puede intervenir? ¿Cómo imaginamos una solución? Esto
puede estar ligado a una impericia o falta de formación para el enfoque y
solución de este tipo de situaciones.
En tercer lugar, tratando de otorgar un acercamiento de
respuesta a los objetivos del trabajo, pueden inferirse a partir de los
primeros resultados que no todas las fuentes de diversidad son consideradas de
similar habitualidad e impacto por parte de estudiantes y profesionales de
ciencias económicas. La fuente temática de mudez menos habitual (71%) es la
ligada a cuestiones de género (S1), mientras que la más habitual es la ligada a
cuestiones de generación o rango etário, a partir de lo cuál se diferencias
valores y sentimientos profundos (97%, S2). De todos modos, los porcentajes en
ambos casos resultan altos.
Análisis de relatos.
En virtud de tratarse de un informe preliminar, se
transcriben a continuación aportes de los encuestados que han sido escritos optativamente
y que expresan situaciones teóricas que se incluyeron en el marco teórico, lo cual
lleva a enriquecer el conocimiento sobre el fenómeno y a profundizar de dicho
marco.
Para la confección de la siguiente tabla se han tomado
14 relatos entre 98 disponibles, con el criterio de identificar distintos
niveles orgnizacionales, de forma no exhaustiva. El fin perseguido es informar
preliminarmente resultados y profundizar algunos relatos previos, que eran los
que se ponían a consideración.
|
Reflexión aportada por el
encuestado |
Premisas teóricas relacionadas. |
|
“Incluso permitiendo la
expresión del colaborador, la presión de las accionista puede ser muy intensa
en las organizaciones, entorpeciendo la buena fé de quien administra el
negocio” Realizada sobre S3 “Tenes que entender la
idiosincrasia de la empresa. A quien no le guste, puede renunciar a su
trabajo ya que no posee las facultades para opinar”. Reaizada sobre S3. “No es ético pero la persona que
lo hace es sólo un peón, si no quisiera lo remplazarian muy rápidamente,
seguramente prefiera callar”. Realizada sobre S3. “Tenes la libertad de irte de la
empresa en la que estás trabajando en caso que su ética y moral sean
distintas a las de uno.” Realizada sobre S4 “Es habitual oír o presenciar
actividades que persiguen el rendimiento económico sobre cuestiones
etico-morales. Es lamentable que esto ocurra, debido a que pueden salir
perjudicados multiples actores sociales.” Realizada sobre S5 “Necesito más información para
mi respuesta. Es vaga la referencia. Pero nunca hay que olvidar que las
empresas quieren plata, no son ONGs” Realizada sobre S5 “Es el sálvese quien pueda”.
Realizada sobre S5 |
Presencia de idea reduccionista
de la gestión en los accionistas en conflicto con marcos éticos más amplios.
Economía como marco exclusivo. Corto plazo y urgencia Bragues, G., 2008,
Etkin, 2000. Marcos en confrontación (Windsor, 2006) (Margolis y Walsh,
2003). La Cultura forma a los gerentes
hacia la ética o hacia la neutralidad (Molthan-Hill 2014) NIVEL CONTEXTUAL |
|
“No veo tanto problema en esto.
Es una situación normal en un contexto de alta presión impositiva. El Estado
te invita a evadir, está en los libros, en la teoría.” Realizada sobre S3. “Es la idiosincrasia y costumbre
por el cambio constante de reglas e incertidumbre económico financiera”
Realizada sobre S3. |
Desplazamiento de la carga, Zehir y Erdogan (2011). En
este caso particular, es un desplazamiento de la carga hacia el exterior
organizacional. NIVEL GRUPAL Silencio y cultura
organizacional (Kent, 2016) NIVEL ORGANIZACIONAL. |
|
“El mercado laboral, más en
Argentina, está lleno de estas situaciones y por lo general las personas que
están obligadas a hacerlo son un pequeño eslabón dentro de la cadena, si no
tienen algún tipo de poder en la organización siempre callarán” Realizada
sobre S5 “No conozco del tema, pero
entiendo que esto ya involucra los intereses tambien de los clientes de la compañía
y los fraudes en los que ésta podria incurrir. Esto es un delito penal y si
el empleado o la empleada está siendo complice de esto, debería hablar de
manera inmediata.” Realizada sobre S5 |
Crímenes de obediencia, Zehir y
Erdogan (2011) NIVEL GRUPAL |
|
“En un contexto resultadista
como el que define el sector financiero, se hace ver la complejidad de actuar
éticamente en determinados contextos para un colaborador dentro de una
organización. Si bien los valores se ponen en juego, su peso puede verse
mitigado ante la necesidad que le representa su puesto de trabajo”. Realizado
sobre S5 “Siempre prima la organización
por sobre sus empleados” Realizada sobre S6 “Con el objetivo de no perder el
trabajo, es posible que se evite expresar lo que realmente se piensa. Una
buena gestión buscaría incluir diversidad de pensamiento y opiniones que
enriquezcan a la empresa.” Relizada sobre S2 |
Privaty moralization
only (Kreps y Monin, 2011). NIVEL INDIVIDUAL Silencio defensivo, evitación de
males (Dyne, 2003). NIVEL ORGANIZACIONAL. |
Tabla 3: análisis preliminar de
reflexiones y relatos que se relacionan con la teoría disponible. Elaboración
propia.
Conclusiones
Los relatos de situaciones reales que se han puesto a
disposición en el estudio han sido evaluados como habituales entre los
encuestados que han participado hasta el momento. Esto refleja que las
situaciones de mudez moral se presentan con frencuencia en el entorno de
estudiantes y profesionales de ciencias económicas de la región de influencia
de la UNICEN. En base a ello, las posteriores reflexiones abiertas tienen el
valor agregado de referir a situaciones conocidas por el participante del
estudio.
La habitualidad de la mudez moral resulta
llamativamente alta. Se trata de un fenómeno que la disciplina trata de
resolver desde la década de los años 80, del siglo pasado, debido a ser el
orgien de otros círculos de refuerzo negativo que culminan por desencadenar
problemas al individuo, y al desempeño ético de la organización, al dificultar
la construcción de su sentido de responsabildad.
Los resultados muestran de igual manera, disímiles interpretaciones acerca de
cómo tratar el fenómeno desde la gestión. Allí se manifiestan los marcos
conceptuales en conflicto, tal cual lo predice la teoría. Por un lado existe la
postura ética que considera la mudez como un fenómeno a tratar y combatir desde
la gestión; por el otro, la mirada más reducida a los objetivos de
productividad, eficiencia, superviencia y bajos costos, donde los problemas de
mudez moral, quizá ni siquiera sean problemas, sino condiciones necesarias para
el manejo de los negocios. Una tercera posición, minoritaria, es tan llamativa
como la anterior, y consiste que aceptar que nada puede hacerse para impedir la
mudez moral. Justamente lo afirman algunos estudiantes y profesionales de la
gestión.
Los relatos abiertos y optativos que los participantes
de la encuesta han aportado ayudan a manifestar, siempre teniendo en cuenta los
marcos en contraposición, interesantes reflexiones, vivencias y características
que se observan, enriqueciendo y caracterizando los relatos previos. Se
manifiestan en ellos múltiples sensanciones, pensamientos e ideas. Por un lado,
muchos creen que las organizaciones que contienen altos niveles de mudez moral
no van a cambiar, así que el consejo sería, que el individuo deje la
organización si es que puede. Por el otro se refleja el conjunto de personas
que cree que es posible que las organizaciones cambien y que deben hacerlo. Quizá, desde la docencia, se
debe tomar impulso desde estos últimos, pues, si no es desde la gestión, ¿Desde
qué otro lugar pueden cambiar las organizaciones, y ser mejores para el
individuo y para la sociedad?
Quedan reflejados, del mismo modo, los problemas que la
mudez moral origina en los empleados, en los directivos, en las personas que
rodean de algún modo a la organización. Se mencionan impactos sobre los estados
de ánimo, sobre las emociones, se puntualizan sufrimientos de tipo corporales y
hasta espirituales. Esto por sí mismo, interpela al profesional, a la
profesión, a la academia. Y si bien
ciertas tradiciones reduccionistas de la disciplina administrativa se
justifican, se manifiestan y se practican en la realidad cotidiana, vale la pena
preguntar ¿Puede la voz de la productividad y la eficiencia seguir callando
estos impactos?
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