ESTUDIAR Y TRABAJAR: EFECTOS EN
TRAYECTORIAS DE GRADUADOS DE FCEUNLP
STUDYING AND WORKING: EFFECTS ON GRADUATE TRAJECTORIES OF FCEUNLP
Daniela Blanco - Facultad de Ciencias Económicas - UNLP - daniela.blanco@econo.unlp.edu.ar
ORCID: 0000-0002-5043-6203
Mariano Visentín - Facultad de Ciencias Económicas - UNLP - mariano.visentin@econo.unlp.edu.ar
ORCID: 0009-0002-8341-0779
Eduardo Andrés De Giusti - Facultad de Ciencias Económicas - UNLP - eduardo.degiusti@econo.unlp.edu.ar
ORCID: 0009-0001-0084-3345
Colaboradores
María de la Paz Colombo - Facultad de Ciencias Económicas - UNLP - paz.colombo@econo.unlp.edu.ar
María Rosario Porzio Fazio - Facultad de Ciencias Económicas – UNLP - rosario.porziofazio@econo.unlp.edu.ar
Julieta Agustina Fernández Guzmán - Facultad de Ciencias Económicas - UNLP - agustina.fernandezg@econo.unlp.edu.ar
Categoría: Estudio de
caso
Clasificación JEL: I24
CV Daniela Blanco
Maestranda en
Educación, UNQ. Especialista en Docencia Universitaria, UNLP. Licenciada en
Administración, FCE UNLP. Directora de proyectos de investigación.
Categorización en el programa de Incentivos: Categoría IV, Año de
categorización 2023. Docente concursada con cargo de Adjunta simple, en
Administración II (Técnicas y Gestión Organizacional) y en Gestión de las
Organizaciones, FCE UNLP. Docente concursada con cargo de Instructora con
perfil en Docencia e Investigación en Administración, UVQ. Profesora Invitada,
Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Universidad de la
República (UDELAR), Uruguay. Coordinadora – Unidad de Vinculación e Inclusión
Educativa, Secretaría de Asuntos Académicos. Jurado de concursos docentes.
Directora de becas de investigación .
Resumen
El presente
trabajo analiza la posible incidencia que la condición de “estudiante
trabajador” al inicio de la trayectoria universitaria tiene sobre la duración
real de los estudios y el rendimiento académico de los/as graduados/as de la
Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (FCE UNLP)
durante el período 2018 - 2023. El estudio se enmarca en un enfoque
cuantitativo, de tipo descriptivo, basado en el análisis de fuentes secundarias
institucionales que permiten caracterizar a la cohorte de egresados/as, su
desempeño académico y la extensión real de sus trayectorias académicas.
Los
resultados evidencian que quienes no trabajaban al comenzar sus estudios
tienden a completar la carrera en menor tiempo y a alcanzar mejor desempeño
académico, medido a través del promedio general académico sin aplazos (PSA). En
contraste, quienes trabajaban desde el ingreso presentan trayectorias más
extensas y rendimientos levemente inferiores.
Las
conclusiones del estudio subrayan que la simultaneidad entre estudio y trabajo
desde el inicio de la carrera representa una dimensión significativa en la
configuración de las trayectorias educativas. En este marco, se destaca la
importancia de fortalecer políticas institucionales que reconozcan la
heterogeneidad del estudiantado y promuevan condiciones más equitativas para el
acceso, la permanencia y la graduación en el nivel universitario.
Palabras
Clave: Educación superior. Estudio y Trabajo simultáneo. Eficiencia terminal. Rendimiento académico. Trayectoria académica
Abstract
This paper analyzes the possible incidence that the condition of
"working student" at the beginning of the university trajectory has
on the duration of studies and the academic performance of graduates of the
Faculty of Economic Sciences of the National University of La Plata (FCE UNLP)
during the period 2018–2023. The study is framed within a quantitative,
descriptive approach, based on the analysis of institutional secondary sources
that allow characterizing the cohort of graduates, their academic performance,
and the actual length of their academic trajectories.
The results show that those who did not work when starting their studies
tend to complete the degree in less time and achieve better academic averages,
measured through the general academic average without failures. In contrast,
those who worked from the beginning have longer trajectories and slightly lower
performance.
The study's conclusions emphasize that the simultaneity between study
and work from the beginning of the degree represents a significant dimension in
the configuration of educational trajectories. In this context, the importance
of strengthening institutional policies that recognize the heterogeneity of the
student body and promote more equitable conditions for access, permanence, and
graduation at the university level is highlighted.
Keywords: Higher Education. Simultaneous Study and Work. Terminal
Efficiency. Academic Performance. Academic trajectory.
1. Introducción
Reconociendo las profundas
desigualdades y brechas existentes en la sociedad argentina y en el resto de
América Latina y ubicando a la educación como potencial
reparadora de las mismas, en las últimas décadas los diferentes gobiernos
han puesto en práctica un conjunto de políticas orientadas a ampliar el acceso
al sistema educativo, con el propósito de avanzar hacia mayores niveles de
igualdad, equidad y justicia educativa. Argentina ha mostrado progresos
significativos en materia de acceso, con una cobertura que ha avanzado
sostenidamente alcanzando la universalización de la educación primaria y tasas
de asistencia a la escuela secundaria que se encuentran entre las más altas de
la región (Pinto, 2020).
El sistema universitario también
expone resultados alentadores en lo que refiere a tasas de matriculación. En las
últimas décadas, los esfuerzos de los gobiernos por impulsar un proceso de
masificación a través de diversas políticas públicas han logrado que cada vez
más personas accedan a la Educación Superior. Según lo expuesto por García de Fanelli y Jacinto (2010) las tasas de matriculación en
América Latina han crecido a un ritmo acelerado, producto del avance en la
escolarización y del aumento de la población que finaliza el nivel secundario. En
Argentina, la reforma universitaria de 1918, la gratuidad de los estudios, la
creación y la proliferación de nuevas y más instituciones, la reforma de la Ley
de Educación Superior y el aumento del presupuesto destinado a la educación,
impulsado por la Ley de Financiamiento Educativo 26.075 han sido algunos de los
sucesos que han posibilitado que el incremento sea aún más significativo y haya
permitido sentar las bases del actual sistema universitario.
El proceso de masificación del sistema
ocurrido fundamentalmente a partir del año 1983 ha propiciado el ingreso de
nuevos públicos escolares, históricamente excluidos de este espacio educativo. Esto
generó fuertes tensiones en las instituciones de Educación Superior, que
comenzaron a recibir jóvenes con trayectorias formativas diversas y condiciones
de origen marcadamente heterogéneas (Ezcurra, 2011).
Las recientes investigaciones en el
campo de la educación universitaria han identificado diversas problemáticas
vinculadas con las dificultades para un ingreso efectivo, la lentificación de
los estudios y las bajas tasas de graduación. Si bien dichos fenómenos son de
carácter multicausal, los estudios señalan que también guardan relación con las
condiciones previas al ingreso a la institución, conformadas por un entramado
complejo de dimensiones económicas, culturales y sociodemográficas.
En este marco, el presente trabajo
tiene por objeto analizar la potencial incidencia de la simultaneidad entre
estudio y trabajo desde el inicio de la trayectoria universitaria, en el
rendimiento académico y la eficiencia terminal de los/as graduados/as de la FCE
UNLP, que concluyeron sus estudios durante el periodo 2018-2023, entendiendo a
esta última como el número de estudiantes que completan un nivel educativo
dentro del tiempo previsto (Cuéllar et. al.
2006). De este modo el problema de investigación se centra en examinar el
posible efecto que esta doble condición tuvo en las trayectorias académicas de
quienes completaron sus estudios en dicha institución durante el periodo
indicado.
El trabajo se estructura en cuatro
apartados. En primer lugar, se presenta el marco teórico que recupera los
principales antecedentes y enfoques vinculados a la relación entre estudio y
trabajo. En segundo lugar, se describe la metodología detallando el enfoque
adoptado, las fuentes de datos utilizadas y las variables consideradas. A
continuación, en el bloque de desarrollo, se analizan los resultados obtenidos
y finalmente, se exponen las conclusiones, que sintetizan los aportes del
estudio y proponen líneas de acción e investigación futura en el campo de la
equidad en la educación superior.
2.
Marco teórico
La educación como un derecho universal
La educación superior, entendida como
un derecho, tuvo su origen en los documentos oficiales proporcionados por las Naciones
Unidas (ONU, 1948) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 1997). En la misma dirección, la Conferencia
Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe (CRES) celebrada
en Cartagena de Indias, Colombia, en el año 2008, la reconoció como un bien
público y social, como un derecho humano y universal y le adjudicó al Estado y
a las Instituciones de Educación Superior la obligación de acompañar y
garantizar en armonía su pleno ejercicio. Gracias a este marco normativo, hoy
la universidad argentina transita de un modelo que garantiza la igualdad de
oportunidades a uno que entiende a la educación como un derecho, poniendo de
manifiesto una serie de tensiones y contradicciones que parecerían ser
intrínsecas y estructurales (Paparini y Ozollo,
2015).
En sus orígenes las universidades
fueron instituciones altamente elitistas creadas con el único objetivo de
formar a un tipo de hombre apto para cumplir papeles políticos convirtiéndola
en patrimonio de una élite (Tedesco, 2003).
El sistema universitario argentino es
uno de los niveles educativos que más ha crecido en los últimos años. A partir
del retorno a la democracia se comienza a materializar un significativo proceso
de masificación y expansión de la matrícula y se inicia un pasaje de la
universidad de elite a la universidad de masas (Krotsch,
2001). La inclusión de nuevos públicos escolares en el sistema rompe con la
idea de homogeneidad y linealidad, dando lugar a la aparición de experiencias
educativas heterogéneas y diversas, que adquieren rasgos propios y singulares
según los diferentes grupos de alumnos (Bracchi y
Seoane, 2010). En este contexto, las trayectorias biográficas adquieren fundamental
relevancia explicativa para comprender los diversos y fluctuantes itinerarios
educativo-laborales contemporáneos, los cuales generan dificultades en el
ingreso, la permanencia y el egreso (Araujo, 2017).
Son numerosos los estudios e
investigaciones que se proponen indagar las causas de dichos fenómenos a partir
de ciertas variables explicativas del desempeño académico en relación con
condiciones preexistentes (género, etnia, habilidades), experiencias educativas
(promedio general del secundario, logros académicos y sociales) y perfil
familiar (atributos de estatus social, clima de valores, expectativas,
condición laboral), entre otras. En ellos, especialistas provenientes del campo
de la educación superior analizan el efecto que determinadas dimensiones
preuniversitarias tienen en los trayectos académicos de lo/as jóvenes, dando lugar
a puntos de partida desiguales que ocasionan dificultades para permanecer y
graduarse del sistema. Conforme a investigaciones precedentes (Carella et al.,
2016; Di Gresia y Porto, 2001; Di Gresia
y Porto, 2004; Ezcurra, 2011; García de Fanelli,
2014; Parrino, 2014; Tinto, 1975) las condiciones
socioeconómicas, culturales y académicas de base, es decir existentes al
momento de acceder a la universidad, poseen efectos en el ingreso efectivo, en
la permanencia (deserción), en el rendimiento (calidad de desempeño), en la
duración (eficiencia) y en el egreso (eficacia). En específico los autores, han
analizado cómo las características singulares inciden potencialmente en el
rendimiento académico y en el abandono de lo/as estudiantes universitarios
argentinos arribando a las siguientes conclusiones: un mayor nivel académico de
los progenitores, una menor cantidad de horas trabajadas (en particular al
comienzo de la carrera), un mejor desempeño académico en la instancia formativa
anterior, una menor edad y distancia con la finalización del ciclo educativo
previo, ser de género femenino, provenir de un lugar más próximo (en términos
de cercanía geográfica) a la institución de educación superior y haber asistido
a un colegio secundario de gestión privada, contribuyen con el logro de un
mejor desempeño universitario y disminuyen la probabilidad de abandonar los
estudios.
Una arista adicional menos explorada
es la vinculada a los efectos que dichas condiciones podrían provocar en la
eficiencia del trayecto educativo en términos del tiempo empleado para concluir
los estudios y la lentificación de los recorridos curriculares. Parrino (2014) propone una clasificación de lo/as
estudiantes de acuerdo a las demoras en sus trayectorias académicas frente a los
plazos previstos en los planes de estudio: estudiantes residentes de duración
teórica (quienes finalizan la carrera en un tiempo igual o menor al determinado
por el plan), estudiantes residentes de duración media (quienes terminan la
carrera en un tiempo mayor que la duración teórica) y estudiantes residentes de
duración prolongada (quienes registran una alta ralentización en sus estudios
pues no completan la carrera durante el lapso de duración media).
La juventud, el estudio y el trabajo
La relación entre estudio y trabajo es
un tema investigado en las ciencias sociales. Disciplinas como la sociología de
la educación, la psicología, la pedagogía y la economía de la educación han
contribuido al desarrollo de un cuerpo de conocimientos sólido acerca de esta cuestión.
Numerosos autores han expresado que el interés por estudiar la temática radica
en que la tradicional transición lineal que establecía un paso estructurado de
la escuela al trabajo con tiempos y edades predefinidas ha dado lugar a nuevas
formas de transición, caracterizadas por una secuencialidad y temporalidad
distintas, en las que los momentos de cambio se han vuelto menos predecibles (Dávila
y Ghiardo, 2005; País, 2007; Roberti,
2016). No obstante, en nuestro país se lo reconoce como un campo de estudio en
consolidación, debido a que aún persisten vacíos significativos si se lo
compara con lo que sucede en los países centrales (Busso, 2018) poniendo de manifiesto
la necesidad de seguir profundizando en la problemática.
Jacinto et al. (2020) señalan que el vínculo entre ambos conceptos
ha evolucionado a lo largo del tiempo y constituye una construcción
sociohistórica compleja que adquiere nuevos significados según el contexto y
periodo histórico analizados. Según Pérez y Busso (2018) la relación entre estos
conceptos se vuelve especialmente compleja durante la juventud, una etapa
marcada por nuevas experiencias. En ese periodo, aspectos como la conclusión de
los estudios secundarios, el inicio de la vida en pareja, la formación de una
familia y la inserción en el mundo del trabajo suelen tensionar a las
juventudes en plural (Bracchi y Seoane, 2010).
Guzmán (2004) conceptualiza al
estudiante trabajador como aquel que, de manera simultánea, participa en una
institución educativa y en el ámbito laboral. En su análisis sobre la relación
entre ambas esferas, distingue tres ámbitos de sentido que motivan en este
grupo de estudiantes la doble actividad: necesidad económica (ya sea para el
sustento personal o los gastos académicos), aprendizaje y experiencia
profesional y razones personales (como cubrir gastos propios, lograr
independencia, ocupar el tiempo libre o asumir compromisos familiares). Desde
esta perspectiva, cada estudiante construye una representación particular sobre
la articulación entre el estudio y el trabajo, asignándole un significado y una
jerarquización en función de su contexto personal, sus motivaciones y sus
expectativas. En la misma línea, Benasso (2018) en su
tesis de maestría, analiza las trayectorias post-secundarias
de jóvenes argentinos a partir del estudio de entrevistas longitudinales. Su
investigación examina el impacto de factores como el nivel socioeconómico, el
género y el apoyo familiar en las decisiones vinculadas tanto a la inserción en
el mercado laboral como a la continuidad de los estudios superiores, aportando
así al debate. Por su parte, Pérez y Busso (2018) argumentan que la
articulación entre las actividades laborales y educativas de los jóvenes está
determinada por sus condiciones socioeconómicas y las de sus familias. En este
contexto, los autores desarrollan una tipología que se basa exclusivamente en
la forma en que lo/a jóvenes combinan el trabajo y el estudio. Así es posible
identificar dos tipos de trayectorias: aquellas en las que la educación y el
trabajo se desarrollan de manera simultánea y las que se llevan a cabo de forma
alternada.
Carlota Guzmán G. (2004) destaca la
existencia de situaciones y realidades heterogéneas que se esconden en la
articulación entre trabajo y estudios superiores. En este sentido señala que no
es recomendable encuadrar al estudiante trabajador en una categoría unitaria y
homogénea, sino que es posible reconocer tres grandes realidades heterogéneas:
·
Estudiantes que
trabajan, haciendo alusión a aquello/as
jóvenes que, priorizando su rol de estudiantes, se insertan en el mercado
laboral. Una primera aproximación daría cuenta de que la decisión de comenzar a
trabajar se circunscribe a la dimensión económica de obtener ingresos. En este
sentido, el trabajo es un medio para financiar los estudios o lograr cierta
independencia económica, pero no es la actividad central en sus vidas.
·
Estudiantes
trabajadores son aquello/as jóvenes que logran
articular paralelamente sus actividades laborales y educativas. Sostenerse en
esta categoría se encuentra asociado a las características del tipo de empleo
con el que se cuenta.
·
Trabajadores que
estudian, encuadra a aquellas personas
que, formando parte del mercado de trabajo y priorizando su actividad laboral,
deciden retomar o iniciar estudios superiores para mejorar sus perspectivas
laborales o personales.
Antes de continuar es importante
señalar que las categorías anteriores no son excluyentes y que un mismo
individuo puede transitar entre ellas a lo largo de su vida académica y
laboral.
En las últimas décadas particularmente
en Argentina, la problemática del estudiante trabajador ha adquirido creciente
relevancia, especialmente en el contexto del ingreso a la universidad y su
influencia en las trayectorias educativas. Cada vez más jóvenes combinan
estudio y trabajo. Ser estudiante trabajador significa pertenecer a dos esferas
de la vida (la vida universitaria y la vida laboral) provocando un
significativo distanciamiento del estereotipo del estudiante a tiempo completo,
obligándolo a diseñar un itinerario en el coexistan los tiempos universitarios,
laborales y además el tiempo personal.
La Encuesta Nacional de Jóvenes 2014
realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) indicó que
casi 6 de cada 10 jóvenes (58,5%) asistieron a un establecimiento de educación
formal (escuela primaria o secundaria, terciario o universidad) y/o
concurrieron en el último año a algún curso o capacitación dentro del sistema
de educación no formal, mientras que el 41,5% de los encuestados manifestó no
estudiar. Este indicador asciende a 85% entre el rango etario de 15 a 19 años,
se presume por el efecto de la obligatoriedad del sistema educativo medio y a
medida que aumenta la edad, la asistencia a alguna de las modalidades
educativas desciende. Por su parte, y en relación con la participación de esta
población en la fuerza de trabajo, se observa que poco más de la mitad de los
jóvenes de 15 a 29 años (53%) están incluidos en la fuerza de trabajo, es decir
que trabajan o están buscando trabajo. El porcentaje crece con la edad: sólo
23,6% de los que tienen entre 15 y 19 años trabaja o busca trabajo, mientras
que entre los de 25 a 29 alcanza casi 77%.
Si se profundiza el análisis y se
observa la convergencia de actividades estudio y trabajo, se advierte que del
58,5% que manifestó estar dentro del sistema educativo, el 23% además trabaja o
busca trabajo. Este indicador asciende a 30% en la población de jóvenes que no
estudia. Asimismo, cuando se segmenta por franjas etarias los indicadores indican
que en el rango entre 15 y 19 años, del 84,7% que
estudia, el 14,2% también trabaja o busca trabajo. Otro dato relevante que
arroja el informe es que aproximadamente el 11,5% de jóvenes entre 15 y 29 años
no trabaja, ni busca trabajo y tampoco estudia. Este indicador asciende a 15,3%
en la franja etaria de 15 a 19 años. Este último grupo poblacional ha sido
catalogado en las discusiones sociales, políticas y mediáticas como los jóvenes
que ni se encuentran integrados en el sistema educativo, ni están insertos en
el mercado laboral, los llamados NiNis (Ni estudian,
Ni trabajan) (Tornarolli, 2017).
Estudiar y trabajar: su influencia en
las trayectorias estudiantiles
La literatura empírica que aborda la
cuestión del efecto académico que ocasiona en las trayectorias educativas la
condición de estudiante trabajador encuentra puntos contrapuestos. Coleman
(1961) manifiesta que el trabajo incide negativamente sobre el desempeño del
estudiante, posicionándose desde una perspectiva basada en un modelo de suma
cero, en donde el tiempo que se dedica a trabajar (a mayor amplitud de la
jornada es mayor el efecto) le resta horas disponibles a estudiar, atentando
contra su rendimiento académico. En la misma dirección en un estudio realizado
por Fazio (2004), se examinó la correlación entre el empleo de estudiantes
universitarios y su desempeño académico, utilizando datos censales de 1994 de
jóvenes universitarios de Argentina. A través de un análisis cuantitativo, la
autora concluyó que existe una relación inversa entre el número de horas
trabajadas y el rendimiento educativo, medido este último por la cantidad de
materias aprobadas anualmente. En sintonía con Fazio diversos estudios empíricos, basados en
datos microeconómicos, coinciden en señalar que la participación laboral de
estudiantes universitarios ejerce un impacto negativo sobre su rendimiento
académico cuando la carga horaria semanal supera las 20 horas (D'Amico, 1984; Dagenais et al., 2001).
En un estudio exhaustivo realizado por
Porto y Di Gresia (2001) se analizó la correlación
entre el empleo y el rendimiento académico de 4.676 estudiantes pertenecientes
a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata.
Los investigadores emplearon una metodología cuantitativa evaluando el
rendimiento estudiantil a través de tres indicadores clave: la cantidad de
materias aprobadas por año, el promedio de calificaciones y una métrica
compuesta que combina ambas medidas. Los hallazgos revelaron una relación
inversa entre la participación laboral y el desempeño académico, evidenciándose
una disminución en el rendimiento a medida que se incrementaba la carga horaria
laboral. Adicionalmente, el estudio constató que la conjunción de actividades
académicas y laborales puede acarrear consecuencias adversas, tales como la
prolongación de la duración de los estudios, la postergación de la graduación e
incluso el abandono. Estos resultados se alinean con las conclusiones de las investigaciones
de Mc Cathie (1998, citado en Fazio, 2004) y Gertel (1999, citado en Fazio, 2004), quienes atribuyen el
aumento en la duración de las carreras más allá de la duración teórica a la
prevalencia de estudiantes que combinan sus estudios con actividades laborales,
entre otros factores. En la misma dirección en otro estudio realizado sobre la
cohorte 2022 de ingresantes a la Facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad Nacional de La Plata quedó evidenciado que aquello/as estudiantes
que inician sus trayectorias universitarias trabajando, presentan rendimientos
académicos menores y mayores dificultades en su sostenibilidad dentro del
sistema educativo (Blanco et al.,
2023).
Giovagnoli
(2002) llevó a cabo un estudio longitudinal para identificar los factores que
inciden en la probabilidad de deserción o graduación de estudiantes
universitarios. La investigación se focalizó en una cohorte de estudiantes de
la carrera de Contador Público de la Universidad Nacional de Rosario que
ingresó en 1991, a quienes se les realizó un seguimiento anual hasta mayo de
2001. Los resultados evidencian que la simultaneidad entre estudio y trabajo
desde el inicio de la trayectoria universitaria incrementa de manera
significativa el riesgo de abandono, en comparación con aquellos estudiantes
que comienzan su formación académica sin responsabilidades laborales.
Si bien existe consenso en torno a los
efectos que el empleo puede generar sobre el rendimiento académico, una
perspectiva teórica alternativa resalta los beneficios potenciales que la
actividad laboral puede aportar durante la formación universitaria. Estudios
internacionales sugieren que puede resultar fructífero a la formación
profesional las prácticas laborales que posibiliten la idea de aprender
haciendo siempre y cuando el empleo tenga vinculación directa con la disciplina
que se estudie y, por otro lado, en aquellos empleos que no se encuentren
relacionados con los contenidos curriculares se sostiene que pueden contribuir
a generar un mayor grado de autonomía y responsabilidad que podría ocasionar
efectos positivos sobre el desempeño académico (Holland
y Andre, 1987, citado en Fazio, 2004). Así, las
condiciones laborales favorables, tales como la complementariedad con los
estudios, la aplicación práctica de conocimientos disciplinares, horarios
flexibles y jornadas reducidas, pueden contribuir a un mayor rendimiento
académico (Watanabe, 2005, citado en Carrillo Regalado et al., 2013; Warren, 2002, citado en
Carrillo Regalado et al., 2013). Además,
se reitera que la vinculación laboral puede ejercer un efecto positivo sobre el
desempeño académico cuando el empleo se encuentra alineado con el área de
estudio y la jornada laboral se mantiene dentro de límites moderados (Carrillo
Regalado et. al.,
2013).
3.
Metodología
Objetivo general y objetivos
específicos
En el marco de este trabajo se ha
establecido como objetivo general, analizar la potencial incidencia que la simultaneidad
entre estudio y trabajo desde el inicio de la trayectoria académica tiene en el
rendimiento académico y en la eficiencia terminal de los/as graduados/as de la
Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (FCE
UNLP) para el periodo 2018-2023.
Para dar cumplimiento a este objetivo,
se han definido una serie de objetivos específicos:
OE1: Caracterizar
la población de egresados/as de la FCE UNLP en el período 2018-2023 al momento
de su ingreso a la Facultad en relación con la edad al momento de la
inscripción, género, tipo de gestión de la escuela secundaria de procedencia, condición
laboral inicial y máximo nivel educativo alcanzado por sus progenitores.
OE2: Describir
y analizar la duración real de las trayectorias de lo/as graduado/as de las
carreras de la FCE UNLP y su relación con la duración teórica establecida en
los planes de estudio.
OE3: Analizar
si la condición laboral inicial, descripta en el OE1, posee una relación
funcional (incide) sobre la eficiencia de terminalidad
de las trayectorias de lo/as graduado/as de las carreras en la FCE UNLP y sobre
el promedio académico general sin aplazos (PSA) obtenido al egresar.
Hipótesis de trabajo
A partir del estudio
planteado se espera poder dar respuesta a los objetivos previstos y para ello
se han establecido diferentes hipótesis que permitirán orientar las
conclusiones al corroborar su grado de la veracidad o falsedad:
H3: Las
características de base de los estudiantes (preexistentes al momento de su
ingreso a la Facultad) poseen una relación funcional con la eficiencia terminal
de las trayectorias de lo/as graduado/as de las carreras en la FCE UNLP y con
el promedio académico general sin aplazos general (PSA) obtenido al egresar.
H3.1 La
condición de no trabajar al momento del ingreso a la Facultad, tiene una
incidencia positiva en la eficiencia terminal de las trayectorias de lo/as
graduado/as de las carreras en la FCE UNLP.
H3.2 La
condición de no trabajar al momento del ingreso a la Facultad, tiene una
incidencia positiva en el promedio académico general sin aplazos general (PSA) obtenido
por lo/as graduado/as de la FCE UNLP para el periodo analizado.
Decisiones metodológicas
El estudio que se propone el trabajo
es cuantitativo y de tipo descriptivo a través del cual se busca especificar
propiedades y características importantes del fenómeno analizado, describiendo
tendencias de un grupo o población (Hernández Sampieri, Fernández Collado,
& Lucio, 2010).
En cuanto a su diseño, se efectuó una investigación observacional (Yuni & Urbano,
2006), es decir, una de tipo no experimental. Este tipo de investigación se
centra en la descripción y/o explicación de un fenómeno en su contexto natural
(sin manipular las variables) tal como se presenta en la realidad.
En cuando a la dimensión temporal, se realizó un estudio transversal debido a que este se propone describir
variables y analizar su incidencia e interrelación en un momento dado (Hernández Sampieri, Fernández Collado,
& Lucio, 2010). En este trabajo se recogieron datos en un determinado
momento permitiendo su análisis y descripción de las variables estudiadas y
considerar las potenciales interrelaciones entre ellas.
La unidad de
análisis está constituida por los/as egresados/as de las cinco carreras de
grado que ofrece la FCE UNLP: Contador Público, Licenciatura en Administración,
Licenciatura en Economía, Licenciatura en Turismo y Tecnicatura en
Cooperativismo, que concluyeron sus estudios en la FCE UNLP en el
período analizado. Se trabajó con una base de 1.790 graduado/as distribuidos en las
carreras de la siguiente manera:
·
Contador Público: 957
·
Licenciado en Administración: 355
·
Licenciado en Economía: 227
·
Licenciado en Turismo: 205
·
Tecnicatura en Cooperativismo: 46
Con relación a la selección de variables de
análisis utilizadas en la caracterización, se optó metodológicamente por tomar
como punto de partida las dimensiones estudiadas en investigaciones anteriores
asociadas a problemáticas similares en universidades argentinas o en la FCE
UNLP (Carella et al., 2016; Di Gresia
y Porto, 2001; Di Gresia y Porto, 2004; García de Fanelli, 2014).
Para relevar las cuestiones asociadas a los
fenómenos bajo estudio de la población seleccionada se recurrió al relevamiento
de registros de carácter oficial o institucional como técnica de recolección de
datos, es decir, se emplearon fuentes de información secundaria. En particular
se recogieron los datos ingresados por los aspirantes al momento de su
matriculación en la Facultad en el Sistema de Preinscripción a Carreras
Universitarias (SIPU) y los derivados de la base de egresados de la
Institución, ambos sistematizados por el Centro Superior para el Procesamiento
de la Información (CeSPI) de la Universidad Nacional
de La Plata.
Para
el análisis de los datos relevados se emplearon técnicas de estadística
descriptiva univariada (análisis
de frecuencias y medidas de tendencia central - media y mediana-) y análisis comparativos simples entre categorías, de manera de
poder detectar tanto patrones de comportamiento general como apartamientos de
este.
4.
Desarrollo
A continuación, se detallan los
resultados alcanzados y las evaluaciones efectuadas a fin de validar o rechazar
las hipótesis oportunamente planteadas derivadas de los objetivos específicos del
presente trabajo.
Para dar respuesta al primero de los
objetivos establecidos se construyeron una serie de gráficos con la intención
de caracterizar a la población de egresado/as del período 2018 – 2023 a través
de 5 dimensiones: la edad al momento de la inscripción, género, tipo de gestión
de la escuela secundaria de procedencia, condición laboral inicial y máximo
nivel educativo alcanzado por sus progenitores.
Gráfico 1: Edad y género de
lo/as graduado/as al momento de la inscripción a la Facultad.
Fuente elaboración propia
En el Gráfico 1 se exponen las tendencias
principales en relación con la edad y el género de lo/as graduado/as al momento
de su inscripción a la Facultad. Se advierte en la misma una importante
participación de personas con edades que rondan los 17 y 18 años y con un
predominio de mujeres sobre hombres. Se visualiza también una menor cantidad de
graduado/as de ambos géneros a medida que la edad aumenta.
Gráfico 2: Condición
laboral inicial de lo/as graduado/as. Fuente:
elaboración propia
En el Gráfico 2 se presenta la
evolución de la condición laboral de los/as graduado/as al momento de su
inscripción original a la Facultad. En el eje X se representan los años de
inscripción original a la carrera, y en el eje Y, la cantidad de legajos
(graduados/as). Se observa una notable concentración de registros entre los
años 2010 y 2016, con un pico de inscripciones entre 2014 y 2016. Esta
tendencia responde a que el presente trabajo se basa en el total de graduado/as
durante el período 2018-2023 y, de acuerdo con estudios previos (Blanco et al.,
2023), coincide con la duración promedio real de las carreras en la FCE. En
cuanto a la condición laboral al inicio de las trayectorias de lo/as
graduado/as se reconoce que la categoría dominante en la mayor parte del
gráfico es la de graduado/as que trabajaron al menos una hora, principalmente
en los años de mayor concentración de registros. La proporción de graduado/as
que buscó empleo sin haber trabajado es menor, pero presenta una distribución
relativamente constante. A
partir del año 2010, aumenta significativamente la presencia de estudiantes que
no trabajan ni buscan empleo. La categoría
de NS/NC es marginal y no representa una concentración relevante.
Gráfico 3: Máximo
nivel educativo alcanzado por sus progenitores.
Fuente:
elaboración propia
El Gráfico 3 presenta la distribución
del máximo nivel educativo alcanzado por los progenitores de los graduado/as,
diferenciando entre madre (azul claro) y padre (azul oscuro). El eje vertical
indica las distintas categorías de nivel educativo, mientras que el eje
horizontal muestra la cantidad de graduados cuyos padres o madres alcanzaron
dicho nivel. La
mayor proporción de progenitores alcanzó estudios superiores completos: el 22,67%
(madres) y el 15,27% padres, lo que representa la categoría dominante. Le
siguen los progenitores con colegio secundario completo 11,58% (padres) y 10,54%
(madres). Por lo tanto, se observa que, de la muestra analizada, un número
significativo de lo/as graduados provienen de familias en las que al menos uno
de los progenitores alcanzó un título superior completo y/o finalizó los
estudios secundarios.
Gráfico 4: Tipo de
gestión de la escuela secundaria de procedencia.
Fuente: elaboración propia
El Gráfico 4 representa la
distribución de los graduado/as según el tipo de gestión de la escuela
secundaria de la que provienen. La mayor proporción de graduado/as cursó sus
estudios medios en instituciones de gestión privada, representando el 61,12%
del total. El 38,44% provienen de instituciones de gestión estatal, lo que
muestra una menor representación en comparación con el sector privado. El 0,28% no declaró la escuela secundaria de
procedencia.
El análisis de los gráficos
precedentes permite identificar algunas tendencias en relación con las
características de lo/as graduado/as al momento de su
incorporación a la FCE.
·
La mayor concentración de
inscripciones se da entre los 17 y 18 años, lo que indica que la mayoría de los
graduado/as ingresó a la universidad inmediatamente después de finalizar la
educación secundaria.
·
Se observa una mayor proporción de
mujeres en la muestra analizada.
·
Un porcentaje significativo de graduado/as
trabajaba o había trabajado antes de comenzar sus estudios universitarios.
·
La mayoría de los graduado/as
proviene de familias en las que al menos uno de los progenitores alcanzó
estudios superiores completos, siendo más frecuente entre las madres que entre
los podres.
·
Se identifica una mayor
representación de graduado/as provenientes de escuelas secundarias de gestión privada
(61.12%) en comparación con las de gestión estatal (38.44%).
A modo de conclusión preliminar resulta posible
afirmar que, conforme a los resultados que se expusieron en los gráficos 1, 2,
3 y 4 y al análisis efectuado de los mismos, puede considerarse que la
Hipótesis 1, definida como “La población de egresado/as de la FCE UNLP para el
período 2018 - 2023 presentan características diferenciales al momento de su
ingreso a la Facultad”, es verdadera.
Para avanzar hacia la consecución del segundo y
tercer objetivo específico de este trabajo que se encuentran asociados al
rendimiento académico y la eficiencia terminal de lo/as graduado/as de la FCE
UNLP para el periodo analizado, primeramente, es preciso describir la duración
teórica de las carreras, es decir aquella que se encuentra definida formalmente
en los Planes de estudio y seguidamente describir y analizar la duración real
de las mismas. En este sentido, a continuación, se detalla la duración teórica
de cada una de las carreras de esta institución. A saber:
·
Licenciatura en Administración
(LA): 5 años
·
Contador Público (CP): 5 años
·
Licenciado en Economía (LE): 5
años
·
Licenciado en Turismo (LT): 4 años
·
Tecnicatura en Cooperativismo
(TC): 3 años
·
En relación con la duración real de las carreras de
lo/as graduado/as pertenecientes a la población bajo estudio, la misma se
expone a continuación en la Figura 1.
Figura 1: Duración
real de las carreras de lo/as graduado/as desagregado por carrera.
Fuente:
elaboración propia
En la Figura 1 se muestra la duración real de las carreras de
lo/as graduado/as (en años) de la FCE UNLP, desagregados por carrera. El eje
horizontal representa la duración de los años de estudios, mientras que el eje
vertical indica la cantidad de graduados/as que completaron su carrera en ese
tiempo específico. Como puede observarse la distribución presenta un amplio
rango que se extiende desde los 2 años (segundas carreras) hasta casi 30 años.
Las tendencias generales advierten que un número considerable de estudiantes
logran graduarse en un rango de 4 a 8 años, con un pico pronunciado en torno a
los 6 años (mediana). La duración promedio considerando todas las carreras es
de 8,92 años. El comportamiento que manifiestan las distintas carreras analizadas
es disímil visibilizando una leve dispersión en la duración según la carrera
analizada.
En función de lo antes mencionado es
posible interpretar que la Hipótesis 2 definida como “La población de egresados
de la FCE UNLP registra una duración real superior a la duración teórica
(prevista en los Planes de estudio) independientemente de cuál sea la carrera
analizada debe ser aceptada y considerarse válida.
Figura 2: Duración
real de las carreras de lo/as graduado/as cuya condición laboral inicial fue empleado/a.
Fuente: elaboración propia
En la figura 2 es posible advertir que
entre los graduados/as cuya condición laboral al inicio de la carrera fue empleado/a (solo se consideró aquello/as que declararon
haber trabajado al menos 1 hora) se observan notables diferencias en torno a la
duración de sus carreras. En términos generales, se reconoce que la mayoría de
las graduaciones se concentran entre los 4 y los 10 años de duración. A medida
que aumenta la duración, la frecuencia de graduación disminuye, aunque se
mantiene una presencia leve hasta los 25-30 años, lo que indica la existencia
de trayectorias prolongadas.
Las curvas de distribución muestran
matices importantes al segregar por carreras. A saber:
·
Contador Público: es la carrera
con mayor volumen absoluto de graduado/as considerando la muestra analizada. Exhibe
una distribución marcada hacia la derecha con un pico de egreso en torno a los
6 años, seguido de una caída progresiva que se extiende hasta los 30 años. La
duración promedio se ubica en los 9,91 años con una mediana de 8,17 años.
·
Licenciatura en Administración: es
la carrera que se ubica en segundo lugar en relación con la cantidad de
graduado/as y también presenta un pico de egreso marcado en los 6 años. La
duración promedio se ubica en los 8,50 años con una mediana de 7,17 años.
·
Licenciatura en Economía: presenta
una distribución similar a la de la Licenciatura en Administración, aunque con
menor cantidad total de graduados/as, se exhibe más achatada y desplazada hacia
la derecha.
·
Licenciatura en Turismo: su distribución
también se presenta aplanada y desplazada hacia la derecha. Se advierte una
importante franja de estudiantes que egresaron entre los 10 y 15 años. La
duración promedio es de 7,98 años.
·
Tecnicatura en Cooperativismo: a pesar
del bajo volumen absoluto de casos su distribución muestra una amplia
dispersión, lo que sugiere trayectorias académicas irregulares, con un número
significativo de egresos tardíos.
Cabe destacar que, en todas las
carreras analizadas, incluso aquellas con concentraciones en los primeros seis
años, se observan egresos extendidos hasta 12, 14 o incluso 15 años, lo cual
indica la existencia de trayectorias prolongadas.
Figura 3: Duración
real de las carreras de lo/as graduado/as cuya condición laboral inicial fue desempleado/a.
Fuente: elaboración
propia
La Figura 3 ilustra la duración real de las carreras de lo/as
graduado/as cuya condición laboral inicial fue desempleado/a al
comenzar sus estudios universitarios. Se aprecia que la mayoría de las
graduaciones se produce entre los 4 y 8 años, con un marcado pico en torno a
los 5 o 6 años. El descenso en la frecuencia es más abrupto después de los 10
años.
El análisis desagregado por carrera
muestra lo siguiente:
·
Contador Público: vuelve a ser la
carrera con mayor cantidad de graduados/as. Presenta un pico muy pronunciado en
torno a los 5 años y un descenso rápido, aunque sigue mostrando una ligera
presencia de graduaciones prolongadas hasta los 25 años.
·
Licenciatura en Administración: muestra
una curva bastante regular. El pico se ubica entre los 5 y 6 años, con menor
dispersión en las trayectorias extendidas.
·
Licenciatura en Economía: vuelve a
tener un comportamiento similar al que presentan lo/as graduados de la
Licenciatura en Administración, aunque con una caída más marcada a partir de
los 8 años. La curva es más estrecha, lo que indica trayectorias más
concentradas.
·
Licenciatura en Turismo: presenta un
pico definido entre los 5 y 6 años, y una caída abrupta después de los 8 años.
La forma de la curva sugiere trayectorias más homogéneas.
·
Tecnicatura en Cooperativismo: tiene
una presencia marginal, con una distribución corta y baja, reflejando una baja
cantidad de graduados/as y trayectorias más acotadas en el tiempo.
El análisis comparativo de las
trayectorias de graduación entre estudiantes cuya condición laboral inicial fue
empleado/a y desempleado/a al comenzar sus estudios universitarios en la FCE
UNLP permite identificar las siguientes tendencias diferenciadas por carrera y
por grupo de graduado/as.
En términos generales, las
trayectorias de quienes no trabajaban al inicio de la carrera tienden a ser más
breves, regulares y concentradas en torno a los 5 y 6 años. Por el contrario,
quienes combinan trabajo y estudio desde el ingreso presentan trayectorias más
extensas y heterogéneas, con mayor dispersión en los tiempos de graduación,
incluyendo una proporción no menor de egresos tardíos (más allá de los 10 e
incluso 20 años).
El análisis comparativo y desagregado por carrera muestra lo siguiente:
·
Contador Público: es la carrera
con mayor cantidad de graduados/as en ambos grupos, pero muestra una diferencia
clara en la duración: mientras que quienes no trabajaban presentan un pico
agudo en los cinco años, los que sí trabajaban muestran una curva más
extendida, con presencia significativa de trayectorias prolongadas.
·
Licenciatura en Administración y
la Licenciatura en Economía: en estos casos la diferencia entre ambos grupos
también es evidente: en el grupo que no trabajaba, las trayectorias se
concentran entre los 5 y 7 años, mientras que en el grupo que trabajaba se
observa una mayor dispersión y un leve desplazamiento hacia duraciones más largas.
·
Licenciatura en Turismo: en esta
carrera las trayectorias son más breves y homogéneas para quienes no trabajaban
al inicio. En cambio, quienes trabajaban presentan una curva más baja y
extendida, con menos concentración en los tiempos esperables de egreso.
·
Tecnicatura en Cooperativismo: muestra
trayectorias breves en ambos grupos, aunque con muy baja frecuencia de
graduación total, lo que limita la generalización.
En función de lo antes mencionado en
relación al análisis de las Figuras 1, 2 y 3, es posible reconocer que la
Hipótesis 3.1 “La condición de no trabajar al momento del ingreso a la
Facultad, tiene una incidencia positiva en la eficiencia terminal de las
trayectorias de lo/as graduado/as de las carreras en la FCE UNLP” es verdadera.
Finalmente, a continuación, se exponen los gráficos
en los que se muestra el promedio académico general sin aplazos (PSA) de los/as
graduados/as bajo estudio, desagregado por carrera y de acuerdo con su
condición laboral inicial, con el fin de validar o refutar la última de las
Hipótesis planteadas en el presente trabajo.
Figura 4: Promedio
académico general sin aplazos (PSA) de los/as graduados/as bajo estudio
desagregado por carrera.
Fuente: elaboración propia
Figura 5: Promedio
académico general sin aplazos (PSA) de los/as graduados/as bajo estudio desagregado
por carrera cuya condición laboral inicial fue empleado/a.
Fuente: elaboración propia.
Promedio académico
general sin aplazos (PSA) de los/as graduados/as bajo estudio desagregado por
carrera cuya condición laboral inicial fue desempleado/a. Fuente: elaboración
propia
Las figuras
precedentes muestran la distribución del promedio
académico general sin aplazos (PSA) de los/as graduados/as desagregado por
carrera y por condición laboral al comenzar los estudios. En los tres casos
expuestos el eje horizontal representa el PSA en intervalos mientras que el eje
vertical indica la cantidad de graduados/as que obtuvieron al egresar ese
promedio.
A partir del análisis de las figuras 4, 5 y 6 se
pueden enunciar algunas tendencias:
·
En relación con el PSA general de la
muestra bajo estudio se observa que este, en promedio para todas carreras, se
ubica en torno de los 6,83 puntos, con una mediana de 6,73.
·
En relación con el PSA de lo/as
graduado/as empleados/a al inicio de la carrera se observa una mayor
concentración en torno a los 5,50 y 6,50 puntos. Asimismo, la distribución que
presenta la curva es levemente asimétrica hacia la derecha, indicando que hay
menos casos con promedios más altos y una caída pronunciada después de los 7
puntos.
·
En relación con el PSA de lo/as
graduado/as desempleado/as, la distribución general tiende a desplazarse
ligeramente hacia la derecha, sugiriendo mejores desempeños para este grupo
estudiado.
A partir del análisis desagregado por
carrera se advierte:
·
Contador Público: en ambos grupos,
empleado/as y desempleado/as, la mayor concentración se ubica entre los 6,00 y
6,50 puntos, pero quienes no trabajaban muestran una leve tendencia a mejores
promedios.
·
Licenciatura en Administración: presenta
una diferencia más notoria: los no empleados muestran una curva más desplazada
hacia el 6,50, indicando mejores PSA.
·
Licenciatura en Economía: tiene una
curva más homogénea y concentrada. También se observa un leve desplazamiento
hacia promedios más altos en el grupo de no trabajadore/as.
·
Licenciatura en Turismo: muestra curvas
más planas en ambos grupos, pero con una leve ventaja hacia los no empleado/as.
·
Tecnicatura en Cooperativismo: con
baja cantidad de graduados/as, las curvas son poco representativas, aunque
siguen la misma tendencia general.
A partir de lo anterior, y
considerando la última de las Hipótesis enunciadas en este estudio, 3.2 “La
condición de no trabajar al momento del ingreso a la Facultad, tiene una
incidencia positiva en el promedio académico general sin aplazos general (PSA)
obtenido por lo/as graduado/as de la FCE UNLP para el periodo analizado” es
posible concluir que es verdadera.
5.
Conclusiones
El presente trabajo se propuso
analizar la potencial incidencia que la condición de estudiante trabajador al
inicio de la trayectoria universitaria tiene sobre la duración real de los
estudios y el rendimiento académico de los/as graduados/as de la FCE UNLP,
medido a partir del promedio académico general sin aplazos durante el período
2018–2023. Desde un enfoque cuantitativo y descriptivo, se buscó caracterizar
las trayectorias educativas de quienes concluyeron sus estudios de grado
durante el periodo analizado, poniendo especial atención en los potenciales
efectos que la inserción laboral temprana tuvo en el recorrido académico de
los/as estudiantes universitarios/as.
El marco teórico desarrollado da
cuenta de los debates contemporáneos existentes en torno a la masificación de
la educación superior, la creciente heterogeneidad del estudiantado y la
tensión que representa compatibilizar responsabilidades laborales con demandas
académicas. A partir de investigaciones previas, fue posible identificar
condiciones preexistentes (socioeconómicas, culturales y educativas) que
inciden en las trayectorias académicas, particularmente en lo que refiere a la
eficiencia terminal y el rendimiento académico.
Los resultados obtenidos muestran que
estudiar y trabajar en forma simultánea, desde el inicio de la carrera tiene un
impacto significativo en la duración real de las carreras y en el rendimiento
académico lo/as graduado/as.
En relación con la duración real de
los estudios, se observó que la mayoría de los/as graduados/as completa sus recorridos
académicos entre los 4 y 10 años, aunque con una amplia dispersión que alcanza
hasta los 30 años en algunos casos. Si bien la duración teórica de las carreras
es de 3 a 5 años según el correspondiente Plan de estudios, la media general se
ubica en torno a los 8,9 años. Al comparar por condición laboral al ingreso, se
identificó que quienes no trabajaban en el inicio de sus carreras tienden a
graduarse en plazos más acotados y concentrados, mientras que aquellos/as que si
lo hacen presentan trayectorias más extensas y heterogéneas, registrando egresos
tardíos.
En cuanto al rendimiento académico
medido a través del promedio académico general sin aplazos (PSA), la media para
la muestra total se ubicó en 6,83 puntos, con una leve ventaja para el grupo
que no trabajaba al inicio de la carrera.
En definitiva, este trabajo aporta
evidencia empírica relevante que confirma que la necesidad de compatibilizar
estudio y trabajo desde el inicio de la carrera incide negativamente en los
tiempos de egreso y en el desempeño académico de los/as graduados. Estos
hallazgos refuerzan la necesidad de reconocer que las políticas públicas de
equidad en la educación superior no se limiten al acceso, sino que contemplen
también estrategias de permanencia y finalización, especialmente dirigidas a
quienes enfrentan condiciones de mayor vulnerabilidad y simultaneidad de
responsabilidades.
6.
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