CONCEPTUALIZACIÓN
EXPLORATORIA SOBRE UNA CONSTRUCCIÓN INTERDISCIPLINAR PARA LA GESTIÓN AMBIENTAL
CONCEPTUALIZATION AND
EXPLORATION FOR AN INTERDISCIPLINARY CONSTRUCTION FOR ENVIRONMENTAL MANAGEMENT
Dayana Mercado Dugarte dayanamercado@economicas.uba.ar
https://orcid.org/0000-0003-4121-8893
Universidad de Buenos Aires.
Facultad de Ciencias Económicas. Instituto de Investigaciones en
Administración, Contabilidad y Métodos Cuantitativos para la Gestión (IADCOM),
Programa Interdisciplinario en Métodos Experimentales Aplicados a la Gestión y
a la Economía (PIMEAGE): Proyecto UBACYT Modalidad II 2023-2024:
20020220200188BA/
Universidad Nacional de
Avellaneda. Subsecretaría de Vinculación Tecnológica, Secretaría de
Responsabilidad Social, Emprendedores e Innovación FCE-UBA y Facultad de
Ciencias Económicas UNSTA: PDE-40-2024. Buenos Aires, Argentina.
Emmanuel Oliverio
emmanueloliverio@economicas.uba.ar
https://orcid.org/0009-0003-4020-8201
Universidad de Buenos Aires.
Facultad de Ciencias Económicas. Instituto de Investigaciones en
Administración, Contabilidad y Métodos Cuantitativos para la Gestión (IADCOM),
Programa Interdisciplinario en Métodos Experimentales Aplicados a la Gestión y
a la Economía (PIMEAGE). Buenos Aires, Argentina.
Categoría: Artículo científico
Q5 Environmental Economics
/ M1 Business Administration
CV Dayana Mercado
Doctora de la Universidad de Buenos Aires en Ciencias
Económicas, Lic. en Sociología de la misma universidad y de la Universidad
Central de Venezuela. Lic. en Relaciones Industriales de la Universidad
Católica Andrés Bello; estudios de especialización en la Maestría en Políticas
Ambientales y Territoriales de la UBA. Investigadora categorizada III en
la disciplina de Economía, administración y contabilidad de la Universidad de
Buenos Aires. Docente de grado y posgrado en: Facultad de Ciencias Económicas
de la Universidad de Buenos Aires, Universidad Nacional de Avellaneda y docente
invitada en UTA-Ecuador, USTA-Colombia, USP y Unicamp-Brasil
entre otras. Es autora y coautora de varios libros y artículos, siendo invitada
a diversos congresos y encuentros sobre temáticas de Gestión Ambiental y Cambio
Climático. Dirige y ha codirigido proyectos de investigación acreditados en la
Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Avellaneda,
relacionados con la evaluación socio ambiental de territorios, análisis de
riesgo socioambiental, bioeconomía, valoración y gestión ambientales.
Desarrolla tareas de consultoría en temas de evaluación
económico-ambiental de proyectos.
1.Resumen
Se plantea la necesidad de
armar una nueva área de investigación y desarrollo tecnológico para la Facultad
de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires (FCE-UBA) específicamente
con el objeto de consensuar un marco epistémico común para la Gestión Ambiental
y Sostenibilidad. Se expone la conceptualización exploratoria para la
evaluación de esta propuesta y como marco inicial que sustente la necesidad de
la construcción de esta área, cuya finalidad es la discusión y construcción
interdisciplinar del análisis ambiental, centrado en la gestión organizacional
y valoración de bienes ecosistémicos en proyectos de desarrollo estratégico.
Se espera con esta
exploración y propuesta de trabajo lograr fundamentar conceptualmente la
necesidad de generar un área de trabajo transversal dentro de una universidad
pública, como la FCE-UBA, que permita coordinar con otras áreas disciplinares
para: Conocer, describir, analizar y
comprender nuevas teorizaciones y fundamentaciones metodológicas para el
abordaje de la gestión ambiental desde una propuesta interdisciplinaria. Se pretende de esta manera que, al
gestionar estratégicamente fenómenos ambientales a través de proyectos y
acciones de desarrollo, se logre colaborar en el logro del desarrollo
sostenible y a ejecutar acciones para prevenir, mitigar, controlar o compensar
las pérdidas de servicios ecosistémicos en cualquier y cada fenómeno
socio-ambiental.
Palabras claves: Gestión
ambiental. Sostenibilidad. Servicios ecosistémicos. Investigación
interdisciplinaria.
2.Summary
The
need to set up a new area of research and technological development for the
FCE-UBA is raised, specifically in order to agree on a common epistemic
framework for Environmental Management and Sustainability. This paper presents
the exploratory conceptualization for the evaluation of this proposal and as an
initial framework that supports the need for the construction of this area, whose
purpose is the discussion and interdisciplinary construction of environmental
analysis, focused on organizational management and valuation of ecosystem goods
in strategic development projects.
It is
expected in this exploration and work proposal to be able to conceptually
substantiate the need to generate a transversal work area within a public
university, as FCE-UBA, that allows coordination with other disciplinary areas.
In order to: know, describe, analyze and understand new theorizations and
methodological foundations for the approach to environmental management from an
interdisciplinary proposal. In this way, it is intended that, by strategically
managing environmental phenomena through development projects and actions, it
is possible to collaborate in the achievement of sustainable development and to
execute actions to prevent, mitigate, control or compensate for the losses of
ecosystem services in any and all socio-environmental phenomena.
Key words: Environmental management. Sustainability. Ecosystem services.
Interdisciplinary Research.
3.Introducción
Toda discusión sobre la gestión asociada a
territorios, debe incluir la gobernanza como un sistema que nos permite
entender cómo desde la administración, términos como gobierno corporativo, tienen su origen en la palabra gobernanza[1] y se le asocia a la necesidad de las empresas a realizar acciones
corporativas e implementar una estructura de gobierno que permita establecer un
marco de confianza con el público y la conversión de la actividad empresarial
en línea con las expectativas del público de interés. A nivel operativo y, en
términos de control, la gobernabilidad corporativa regula la propiedad y el
control de las organizaciones estableciendo los términos y condiciones legales
para la asignación de derechos de propiedad entre las partes interesadas, la
estructuración de sus relaciones e influir en sus incentivos, y por lo tanto,
la voluntad de trabajar juntos (Morrell, 2009)
En la acepción que aquí nos interesa trabajar, la gobernanza implica la
gestión de espacios organizacionales complejos, en el que el territorio no solo
es contextual a la toma de decisiones en ámbitos de incerteza. Lo interesante
en términos de la gestión y gobernanza como una estrategia que se suma al
análisis de los territorios y sus ordenamientos ambientales, es que cada actor
tiene responsabilidades diferenciadas sobre el derecho de uso de un bien
natural, y por tanto, las estrategias en cualquier toma de decisión ya no se
limita exclusivamente en su carácter anticipador del futuro y sí, se
desarrollan modelos de negociación superando la “(…) noción [de organización] como un objeto
social discreto, discontinuo de su entorno, distinguible y contable de manera
precisa e individualizada (…) para entender al espacio organizacional como producto
de una clausura operacional, a partir de la cual se genera una recursividad de
la operación sobre sí misma” (San Emeterio, 2008: 13).
Hoy en día, el
consenso logrado en torno a la gestión público-privada en el cumplimiento de
los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) no solo depende de la promoción
de un crecimiento económico sostenible orientado a la reducción de la pobreza y a la participación de las poblaciones más desfavorecidas y
vulnerables en la toma de decisiones sobre las políticas públicas. Se refiere,
en términos la Gobernanza Económica Democrática al necesario ejercicio de los
principios democráticos y de las prácticas de buen gobierno en las decisiones
políticas y económicas que entraña la gestión de fondos, recursos y asuntos públicos.
El buen gobierno garantiza que las voces de las poblaciones más pobres y
vulnerables sean escuchadas. La interacción entre todas las partes interesadas
- el Estado, el sector privado y la sociedad civil - influye en el grado en que
las instituciones y los procesos políticos y económicos cumplen sus objetivos
con respecto a todos los interesados, especialmente los pobres (Mercado, 2016. pág 230).
En este juego interactoral, las organizaciones se insertan en un marco de
negociación mucho mayor, cuya capacidad de gestión ambiental será entonces
entendida como aquella capacidad organizativa de cada actor, para la ejecución
de un conjunto de acciones encaminadas a prevenir, mitigar, controlar o compensar los
impactos ambientales en esta relación de equidad, y como una relación
obligatoria de responsabilidad entre todas las partes.
Es así que,
debemos incluir como estos sistemas deben expresar también en términos de gobernanza y gestión la conectividad socioeconómica y biofísica con
respecto al uso que cada uno de los actores hace de los bienes que forman parte
del capital natural y de sus servicios ecosistémicos. De este modo, la gobernanza
y gestión en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
plantea el necesario análisis de un corpus teórico que pueda establecer indicadores de
valoración de los territorios específicos, y que con ello puedan definir
procesos colectivos de toma de decisiones, de negociación entre privados, entre
consorcios público-privados o en las propuestas emprendedoras de proyectos
conjuntos para un desarrollo socioeconómico y ambientalmente sostenibles
(Mercado, 2019).
Hemos planteado en otros trabajos, cómo en el caso del
desarrollo de proyectos de infraestructura verde en su integración con la
modelización de soluciones basadas en la naturaleza para asentamientos urbanos/
periurbanos en el caso de la Provincia de Buenos Aires en Argentina; posee claros
ejemplos de propuestas de desarrollo urbano circular con un manejo y
ordenamiento territorial como mecanismo de autorregulación y con una mayor capacidad
de resiliencia del capital natural
propio de cada localidad (Mercado y
otros, 2023).
Es por ello, que para iniciar una propuesta de
análisis teórico sobre la Gestión Ambiental y Sostenibilidad es necesario volver al territorio, la gobernanza, su
ordenamiento y cómo su gestión debe responder a demandas socioambientales para
el desarrollo de proyectos localmente territorializados. Sólo así es posible
contribuir a generar nuevos instrumentos para la integración ecosistémica en el
cumplimiento de las metas de los ODS adaptadas a nivel país y a la posibilidad
de consensuar ejes de trabajo transversales, discutidos, negociados, para el acuerdo
de estrategias de crecimiento y escalabilidad considerando la diversidad y
vulnerabilidad de cada territorio.
Entendemos que esta
necesaria integración conceptual entre áreas propias de la ecología, biología,
ciencias ambientales entre
otras miradas disciplinares, permite explorar una nueva posibilidad de integrar
en una misma área de investigación y desarrollo tecnológico, la generación de
proyectos aplicados con la fundamentación
de un espacio propio de conocimiento.
De esta manera, será interés de este trabajo proporcionar un acercamiento teórico
a la necesidad de analizar fenómenos complejos, de implicancia interdisciplinar
para así contribuir al: conocer,
describir, analizar y comprender nuevas teorizaciones y fundamentaciones
metodológicas en el abordaje de la gestión aplicada a la temática ambiental
desde una propuesta de valorización económica, social y ambiental.
Retomamos que, en este trabajo, estamos
planteando un primer acercamiento teórico a la construcción de un cuerpo
epistémico común de la gestión ambiental. No se trata con ello, de llegar a
conocer todo lo relacionado al objeto de estudio que, precisamente en este
primer acercamiento, sugerimos su construcción en base a los conceptos acá desarrollados
y, como sugerencia de una discusión que necesariamente se debe profundizar.
De esta manera, pensar la gestión sostenible
de fenómenos globales como lo son el cambio climático, la gestión de cuencas, o en el desarrollo y circularización de
bienes, o de proyectos de carácter bioeconómico, etc.
deben ser planteados desde espacios académicos que logren el intercambio y análisis de teorías y
experiencias desde diversas disciplinas, para así, realizar los recorridos
teóricos necesarios para el desarrollo de propuestas y acciones innovadoras de
articulación. En esta propuesta solo
sugerimos cómo podría trabajarse en el contexto que conocemos, la investigación
en la FCE-UBA. No siendo excluyente el aporte exploratorio planteado a otras
organizaciones académicas universitarias.
4.Desarrollo conceptual.
4.1 Sobre una necesaria elaboración epistémica interdisciplinar para
la Gestión Ambiental
Como hemos planteado en la
introducción a esta discusión, es necesaria la construcción colectiva de
conocimiento en la gestión de fenómenos ambientales con una implicancia de desarrollo
e impacto a nivel local y global. Ejemplos en la gestión del Cambio Climático,
la valorización ecosistémica de proyectos de inversión de base biotecnológica,
desarrollos de políticas públicas y de propuestas para el crecimiento
industrial de economías biobasadas, son solo algunos
de los desafíos a definir estratégicamente a nivel de la gobernanza democrática
tanto de pequeños gobiernos locales, como en la concreción de planes nacionales.
El ejemplo en el cumplimiento de las directivas de Adaptación
y Mitigación al Cambio Climático a nivel nacional, nos desafían en términos de
su gestión y gobernanza, a lograr la elaboración de matrices de decisión sectoriales
complementarias a toda directriz técnicas acordadas a nivel país y en su
ejecución interactoral a nivel local[2].
Será necesaria su correcta cuantificación y medición desde una
plataforma y tableros de mandos que aún deben construirse entre diversas disciplinas, para
el logro de su ejecución y negociación estratégica de los principales tomadores
de decisión. Así, retomando el necesario
cumplimiento de los ODS, no solo convoca a la participación de privados en
nuevos consorcios de inversiones, sino que ha contribuido a iniciar la
discusión del proceso participativo y consultivo necesario para entender el
derecho de uso de bienes públicos naturales implicados en los cumplimientos e
indicadores de medición.
Este concepto de bienes
públicos ambientales obliga a definir, el cómo todos los países se
beneficiarían (asumiendo la existencia del principio de no exclusión) sin
disminuir los beneficios para el resto de las naciones (bajo un principio de no
rivalidad) de la gestión, adaptación y mitigación de los impactos ambientales
(como el Cambio Climático) en cualquier territorio del planeta. También debe
traducirse en términos de sostenibilidad, así, para el cumplimiento de las
metas de los grandes acuerdos globales; se debe avanzar en garantizar la
provisión actual de los bienes ambientales para todos, en el cumplimiento de
las metas esperadas, y en la búsqueda de alcanzar un nivel óptimo del uso de un
bien.
La discusión sobre este punto, vuelve al debate cuando en abril
de 2022, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas declaró el acceso a un "medio ambiente limpio, saludable y
sostenible" como un derecho humano universal. Aún debemos entender y
estudiar, como bien planteaba Javier Solanas (2011) que aquellos bienes que
benefician a todo el mundo como bienes públicos globales (contribuya o no a
proveerlo) y deben estar garantizada su provisión, la preservación de la
resiliencia y vulnerabilidad asociada a su uso en cada territorio. De manera
que, cualquier proyecto que implique mercados y transacciones globales con el
cumplimiento de metas de ODS, deben considerar la búsqueda del mayor beneficio
posible y discutir el uso probable de dicho bien natural y la capacidad de
resiliencia ecosistémica en su uso.
Así, por ejemplo, es interesante considerar que en
Argentina se haya derivado bajo la órbita del Consejo Nacional de Coordinación
de Políticas Sociales (CNCPS) la responsabilidad de realizar el seguimiento de los
ODS en articulación con los ministerios y organismos nacionales para su efectiva implementación. De este modo,
se realizó (al menos hasta el 2023) a nivel país, el seguimiento de los ODS
adaptados a la Argentina y el CNCPS coordina el proceso de definición e
incorporación de nuevos indicadores de seguimiento de los ODS con un recorte
provincial y municipal, debiendo considerar proyectos presentados por el sector
empresario y de las organizaciones de la sociedad civil. De nuevo, el desafío es la cuantificación de
las funciones y servicios ecosistémicos (SE) en términos de ganancia o pérdida de
la provisión de bienes ambientales y de sus nuevas formas de gobernanza y
gestión que puedan generar un nuevo instrumental de desarrollo bioeconómico.
Es necesario generar información en tiempo real y accesible que permita a los
gobiernos, privados y la sociedad civil en general. Entender que, las principales oportunidades de crecimiento se
presentan en ciudades de pequeña y mediana escala, posiblemente sin acceso a
recursos o capacidad para planificar, gestionar y generar mecanismos para la
gobernanza. Por lo que es necesario detectar y controlar directamente en sus
territorios y con sus equipos de trabajo las
políticas, procesos, acciones en el cumplimiento de las metas de los acuerdos
globales en cuanto a la Gestión Ambiental y Sostenibilidad. Otra variable nodal
transversal a esta discusión es la resolución de la vulnerabilidad asociada, en
las diferencias de la responsabilidad en el uso y provisión de dichos bienes
ambientales. Por lo que, es necesario discutir herramientas de gobernanza y
gestión que sirvan a la negociación de políticas prospectivas y al
establecimiento de normas que conlleven a la liberación de mayores flujos
financieros en inversiones limpias y sostenibles en el tiempo. (Figueres: 2016)
[3].
Así es que, en esta nueva geopolítica local
que aún falta configurar, y en países como Argentina, en que las brechas por una política de inclusión parecen no lograr
acortarse, implica que los gobiernos locales necesitan ampliar el ámbito de
actuación, la responsabilidad y la eficacia de la participación para gestionar
efectivamente sus recursos. No puede
faltar en un enfoque integrado y multilateral de adaptación y sostenibilidad y
recompensar las sinergias y co-beneficios según las
diferentes expectativas y vulnerabilidades que se puedan relevar en cada
territorio.
Entendemos que deberían discutirse cómo crear
organizaciones de supervisión de base amplia, como comités consultivos que representen los intereses de todos los actores.
Incluir políticamente todos los niveles de decisión y responsabilidad común (pero
a su vez diferenciada) que incluyan las iniciativas, nuevos proyectos
emprendedores (que se consolidan en gran parte de las organizaciones de la
sociedad civil) de la economía informal y de otros grupos comunitarios de base
popular, formalizadas desde el análisis del sector académico, valorizadas y
escalables desde la intersectorialidad con el sector privado. Cuidando de la
vulnerabilidad a la construcción del discurso en líderes de opinión que se presentan
como contrapartes en estas negociaciones.
Esta
forma de nueva gobernanza implica, por tanto, una necesaria gestión ambiental de
desarrollos bioeconómicos en el logro de la
sostenibilidad. De nuevo, es lograr definir un marco común para la gestión
ambiental lo que implica la producción,
utilización y conservación de recursos biológicos. La universidad debe sumarse a la
construcción sólida de la ciencia, la tecnología y la innovación
relacionados, de manera de proporcionar información, productos, procesos y
servicios con el propósito de avanzar hacia una economía sostenible. (Comunicado
de la Segunda Cumbre Mundial de Bioeconomía, 2018)
Es necesario retomar la
construcción y teorización sobre la Gestión ambiental y la sostenibilidad como parte de una ciencia
fáctica, y plantear proposiciones que, aunque no definitivas, sean producto de un cúmulo de
observaciones. Y que su “(…) grado de corroboración [sea] aumentado” (Gómez,
1970: 14) cada vez que, con ello, se logre colaborar en la construcción del conocimiento como parte de las ciencias de
la administración aplicadas al tratamiento de la gestión ambiental.
De esta manera, la
transversalidad del tratamiento interdisciplinario, no solo retoma el impacto
en cada uno de los territorios; sino, además, en las consecuencias en términos
de la afectación de funciones ecosistémicas como: la producción de alimentos,
el secuestro de carbono, y la pérdida de tierras cultivables. Incluso más,
puede afectar el uso de energía y los avances tecnológicos para una mayor
eficiencia energética, o como inicialmente planteamos, también en términos de la
planificación del ordenamiento territorial como una
herramienta de gestión. Lo “que permite al Municipio implementar diversas
acciones tendientes al desarrollo territorial sustentable en un contexto de
participación y, por lo tanto, de consenso acerca de las principales políticas
públicas que deben ordenar el proceso de urbanización” [4]
(Erbiti y otros, 2005: sp).
Se plantea
de esta manera, la necesidad de ampliar el
análisis a un desarrollo metodológico propio, flexible y cuali
y cuantificable, que pueda dar cuenta de la valoración ambiental que cada actor
y tomador de decisión pueda poseer a su disposición en términos de calificar el
uso o pérdida en términos de servicios ecosistémicos[5] y en
el uso de bienes públicos naturales. A pesar de la existencia
de normativas de planificación, ordenamiento y zonificación hay sectores de la
población habitando zonas ambientalmente no aptas, por ser áreas inundables o
expuestas a contaminación, a causa de factores como especulaciones del precio
de la tierra y fluctuaciones del mercado inmobiliario (Zaperi
y otros, 2012)[6]. De esta manera, propender a garantizar la implementación de
mecanismos participativos que integren y logren dar respuesta a la conflictividad social generada por las diferencias,
inequidades y vulnerabilidad ambiental es un análisis que debemos construir
teóricamente. Como un primer paso debería considerarse enriquecer la matriz de
análisis del ordenamiento territorial “eficiente, eficaz y equitativo” Titonell (2020) para dar cuenta del origen de las problemáticas socioambientales a causa de riesgos
ambientales tan presentes en nuestra cotidianidad.
4.2- Supuestos para una construcción interdisciplinar en Gestión
Ambiental
La propuesta que
presentamos para las ciencias de la Administración, pretende responder a una
necesaria construcción interdisciplinar desde el sentido y significado de los
fenómenos organizacionales y en relación con la realidad social que le
circunda. Esta lógica del sistema-organización como proceso recursivo, hace
pensar en el conocimiento del funcionamiento de la sociedad, como sistemas en
constante movimiento y autoorganización transformadora que como bien plantea Luhmann.
Por lo que, en contextos de innovación intensiva, se trata de aportar a lo
emergente de este espacio, tanto desde lo organizacional, como desde su
capacidad de gestión (Mercado, 2016)
Retomando, lo que
se plantea como gestión ambiental refiere a la capacidad de gestión: cómo aquella capacidad organizativa para la
ejecución de un conjunto de acciones encaminadas a prevenir, mitigar, controlar
o compensar las pérdidas de servicios ecosistémicos en cada fenómeno
socio-ambiental. Es fundamental garantizar la comunicación entre
diferentes ciencias para dar cuenta de la necesidad de transitar hacia una
postura que como plantea Morin
(…) sea abierta
por naturaleza [que dialogue] con una realidad que se le resiste [que opere en]
un ir y venir incesante entre la instancia lógica y la instancia empírica; [que
sea] el fruto del debate argumentado de las ideas y no la propiedad de un
sistema de ideas (Morin, 1999, 39).
Entendemos que, en
esta construcción interdisciplinar, el cumplimiento de las agendas públicas en
escenarios de decisión acordados en organismos multilaterales, como lo son los
ODS, permite responder a una agenda común que puede lograr desde la propuesta bieconómica responder al alcance y /o acuerdo que ha sido
ratificado por el estado argentino dentro de la Agenda 2030 tanto en los
ámbitos social, ambiental y económico.
Figura 1. La bioeconomía y la Agenda 2030
Fuente: Rodríguez y otros (2019: 13)
De esta manera, (Figura 1)
observando la contribución que hace la bioeconomía en el cumplimiento de los
ODS lograr definir un objeto común de estudio como el que proponemos a continuación:
Conocer y gestionar estratégicamente los
fenómenos ambientales con una clara definición a la acción desde la
responsabilidad social de las organizaciones en el logro del desarrollo
sostenible.
Se trata de
definir la valoración implicada en términos bioeconómicos,
considerando, por ejemplo, el incremento de costos por pérdida de
tierras agrícolas y forestales, evaluar los impactos en el suelo afectado, el
desarrollo urbano disperso sobre tierras productivas, el uso ineficiente de la
tierra y los recursos, solo para mencionar variables a incluir en este análisis. Pero, además, y desde el marco de una gestión
y gobernanza local y territorializada, considerar la integración de políticas
locales-nacionales, nacionales-globales, acciones público-privadas, con la
generación de iniciativas para el desarrollo sostenible con base bioeconómica [7].
Respondiendo así, a las tendencias asociadas a
una mayor y creciente urbanización de la población y su relación con la
generación de procesos y acciones en torno a los nuevos encadenamientos bioproductivos potencialmente existentes en cada territorio
(Ver Figura 2).
Figura 2. Tendencias globales y encadenamiento
bioeconómico
Fuente: Construcción propia a partir de
información del IICAA Curso de Bioeconomía (2020)
Se plantea como un
punto de inicio para este debate interdisciplinar, responder al supuesto de: Cómo generar mayor valor agregado en la
cadena productiva y con ello encadenar los procesos que implican tomar
decisiones entre todos los actores involucrados, construyendo modelos de
gestión para el entendimiento transversal desde la Administración de fenómenos
ambientales complejos.
Se pueden resumir
los fundamentos de este supuesto de trabajo al responder a una necesaria
construcción interdisciplinar que logre:
1.Reflexionar sobre la gestión de
riesgos ambientales ante condiciones extremas, también de la gestión ambiental de los efectos posteriores en
los sistemas de infraestructura, agua, salud y desarrollo económico que deberán
preservarse en las ciudades y entre los habitantes que transitan entre lo rural
y urbano.
2.Definir los sistemas de gestión
y gobernanza consolidados en los territorios y que prevean el logro de nuevos
vínculos entre políticas de adaptación y mitigación urbano-rural con los
acuerdos globales[8] traducidos en mecanismos e instrumentos
de gestión, responsabilidad social y gobernanza localmente territorializados.
3.Acceder al financiamiento en el
cumplimiento de cualquiera de las agendas multilaterales de desarrollo
sostenible puede plantear barreras a gobiernos locales, o pequeños empresarios
por eso es de interés el análisis de consorcios de inversiones multinivel, interactoral según el análisis de los potenciales de
desarrollo ambiental territorializados[9].
4.Ampliar la mirada de respuesta
ante escenarios de riesgo y vulnerabilidad para pensar en la gestión de equipos entre municipios, privados y
la sociedad civil organizada, de manera tal que, contribuyamos al proceso
participativo y consultivo necesario para alcanzar el derecho de
uso de los bienes públicos naturales implicados en el cumplimiento de las metas
país.
5.Aprovechar oportunidades emergentes de los
nuevos conocimientos (biología, Tics., ingenierías) que permiten pasar del
aprovechamiento de la fotosíntesis de hace 40 millones de años al aprovechamiento
de la fotosíntesis en tiempo real, hoy.
6.La integración desde la
modelización de Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN), específicamente de
la Infraestructura Verde y Azul en asentamientos urbanos, periurbanos y en la
transición de lo rural, relacionada con sus interacciones socio-ecológicas (Mercado,
Eguía y Zaidel, 2023).
Sugerimos en esta
discusión inicial, la integración de los conceptos de infraestructura verde y
azul a la discusión bioeconómica planteada[10]. De manera que se puedan
desarrollar proyectos de financiamiento verde no solo como acciones de agregado de valor
socioambiental local, sino claramente como mecanismos de planificación y ejecución
de políticas interjurisdiccionales que repliquen las buenas prácticas en
el ámbito metropolitano, nacional y global[11].
Se resume una
agenda inicial de discusión epistémica según los siguientes ejes transversales
de análisis:
1.Desarrollo de estrategias
enfocadas en recursos biológicos como una alternativa real para la
descarbonización fósil de la economía
2.Nuevos modelos productivos (Ejem.
biorrefinerías, bioindustria) que permitan el
desarrollo de nuevos productos que pueden ser utilizados como insumos por otros
sectores productivos (Ejem. biomateriales para la construcción, enzimas para la
industria) y sustituir productos derivados fósiles o satisfacer nuevas demandas
por parte de los consumidores (por ejemplo, alimentos funcionales, biocosméticos)
3.Promoción de sistemas de la
economía circular, mediante la utilización productiva de la biomasa de desecho
derivada de procesos de producción y consumo en un primer nivel de análisis.
4.Desarrollo de productos, procesos
y sistemas replicando procesos y sistemas observados en la naturaleza, con lo
que se puede dar lugar al desarrollo de nuevas cadenas de valor en un segundo
nivel de análisis.
5. Desarrollo de alternativas de
biorremediación para enfrentar problemas de contaminación ambiental (por
ejemplo, para la recuperación de suelos degradados o contaminados y para el
tratamiento de aguas para consumo humano y de aguas de desecho).
6.Inversiones ecológicas a escala
municipal o barrial para la producción de alimentos beneficiosas por proximidad
a los sitios de producción y de sostener las experiencias de agroecología con
la intensificación sostenible de la producción agropecuaria.
5.Metodología
5.1 Algunas dificultades metodológicas a considerar
La comprensión teórica y la construcción
colectiva del conocimiento alrededor de un fenómeno como la gestión ambiental para
la sostenibilidad debe partir del análisis del fenómeno como categoría
conceptual y así proponer un corpus teórico- metodológico para su entendimiento
transversal desde las ciencias de la administración. Entendemos además que, al
analizar fenómenos complejos de
implicancia interdisciplinar, el objetivo que nos planteamos de conocer,
describir y analizar debe encontrarse con el objeto de estudio desde su
implementación.
Por eso la necesidad de armar un área de
investigación y desarrollo tecnológico que pueda integrarse en un equipo interdisciplinar
y, desde cada lenguaje disciplinar, construir categorías comunes de trabajo y
análisis metodológico tal como nos
hemos planteado, contribuir a comprender nuevas teorizaciones y
fundamentaciones metodológicas para el abordaje de la gestión ambiental desde
una propuesta interdisciplinaria.
No se plantea acá aún, una propuesta metodológica
para una investigación, sino se trata de lograr contribuir a algunos acuerdos
teóricos para este necesario análisis interdisciplinar, por lo cual, nos parece
un buen aporte, sugerir la definición de un objeto de estudio común, tal como el
acá propuesto: Cómo gestionar estratégicamente los fenómenos ambientales con
una clara definición a la acción desde la responsabilidad social de las
organizaciones para el logro del desarrollo sostenible.
Algunos desafíos metodológicos:
1.La virtualización del riesgo en
dinámicas ambientales, especialmente el cambio climático, así como la
ocurrencia e impacto de desastres naturales[12] presentan un desafío
considerable en cuanto a su medición y cuantificación.
2.Construir una base muestral estadística
con indicadores representativos para la construcción de cuadros de mando
integral en la toma de decisiones sobre temas como: cambio climático, adaptación,
mitigación; biodiversidad, agua, energía, bosques, reducción del riesgo de desastres;
etc.
3.Construir mapas georreferenciados
para el análisis de casos que permita el estudio cualitativo apoyado en casos
aplicados, con fuentes de datos primarias en asentamientos urbanos y
periurbanos en
Argentina y en asociación de buenas prácticas en otros territorios, países.
4.Articular en el territorio los
procesos de toma de decisiones interactorales con la
construcción y diseño documental para el análisis transversal de los casos.
5.Definir la matriz de actores que
interactúan en la problemática bajo estudio territorialmente representativos
para el análisis de casos.
6.Definir qué tipo de instrumentos
de recolección de información primaria serían pertinentes a aplicar y en qué
lugares del territorio argentino, de acuerdo a los planes estratégicos definidos
por las áreas de investigación con competencia ambiental en la FCE-UBA (incluir
entrevistas con cuestionarios semiestructurados, entrevistas en profundidad a
informantes clave, focus groups)
7.Operacionalización
y análisis transversal de los resultados del trabajo a nivel descriptivo para
y, partiendo de lo anterior, lograr proponer mecanismos de gestión ambiental
con una clara definición a la acción desde la responsabilidad social de las
organizaciones para el logro del desarrollo sostenible.
6.Conclusiones
6.1 Para una propuesta de debate interdisciplinar
La búsqueda de respuestas conjuntas en
contextos de innovación intensiva permite comprender lo emergente de espacios,
desde lo organizacional y de su capacidad de gestión. Como ya hemos planteado
en otras investigaciones, “la acumulación de saber y comprensión teórica del conocimiento histórico y las
destrezas del pensamiento crítico y evaluador de la comunidad científica hoy,
está cada vez más cerca de una nueva forma de aprendizaje, tal como lo
definiría Clark Burton, más allá del sistema de la educación universitaria
organizado en currículos de carreras. Las universidades que aún representan una
tradición histórica lejana a la construcción colectiva del conocimiento
alrededor de un fenómeno que en sí mismo” (Mercado y otros, 2017) como la
Gestión ambiental. Necesita quizás, de una mirada transdisciplinar como una
construcción a futuro.
En este primer paso, nos planteamos el desafío
de la discusión interdisciplinar y, de esta manera, creemos que es importante generar
áreas de investigación y desarrollo tecnológico en
organizaciones académicas, como el caso de la FCE-UBA que puedan dar cuenta de “una [nueva] acumulación de teorías y
experiencias que obligan a realizar recorridos de diversas disciplinas para
lograr informar sobre el objeto propuesto en dicha investigación…la exposición
metodológica se va haciendo en el proceso de informar sobre el objeto (lo que
percibí y cómo llegue a percibirlo) [y] el desafío transdiciplinario [que]
emerge desde la focalización y no la precede” (Saltamacchia:
2004: s/p).
Se concluye que es necesario, un enfoque
desde la ciencia fáctica, como producto de un cúmulo de observaciones, pero,
sin perder el carácter histórico necesario al evaluar procesos. Y, en términos
de Gobernanza participar de “clusters [para] la
articulación de los sectores productivos [desde la academia] de la función de I
+ D, [de la] producción, formación, distribución y consumo –[de los] arreglos
productivos locales; [y en] las estrategias territoriales [de] articulación del
multilateralismo y los diferentes niveles de poder” (Pascual Esteve, 2006:
122). Sólo con el fortalecimiento de la articulación pública-privada local es
posible una cohesión real, empírica y cercana a los tomadores de decisión, que
priorice y negocie un diseño metodológico multiparadigmático
y pluralista, contextual y considerando la existencia de conflictos y de las negociaciones
entre los actores.
De esta manera, contribuir a la elaboración
de conocimientos, socialmente jerarquizados por cada uno de los actores académicos,
empresariales, públicos y los por grupos y/o instituciones
que los producen propenderá a la formación de nuevas comunidades de conocimiento[13].
Nos parece necesaria una construcción teórica
sólida que pueda seguir articulando con los espacios de conocimiento científico.
En términos de cooperación internacional no sólo aumentaría la solidez científica de los resultados de
los proyectos de investigación, áreas y programas de investigación y
transferencia. Se trataría además de lograr, desde la producción de
conocimiento de investigadores locales, reforzar la capacidad en los países en
la cual la investigación de sobre la teorización sobre la gestión ambiental no
está aún tan desarrollada. Creemos que, es interesante entender el sistema o
conjunto articulado de conceptos, proposiciones, esquemas analíticos formales y
relacionales desde casos. De manera tal, que logremos comenzar a definir
categorías genéricas, como formas y secuencias aceptadas desde las ciencias
sociales y como parte de la construcción social de la realidad. (Zemelman,
1987).
Siguiendo este planteamiento, la teoría, como forma de acumular
conocimiento sobre la realidad, tiene una relación hipotético-afirmativa que
subyace a los modelos formales o simbólicos y, solamente cuando tales conceptos
se relacionaron entre sí en forma de sistema. Retomamos la importancia del
enfoque metodológico interdisciplinario planteado, para dar cuenta de las
teorías como “cajas de herramientas” de saberes (Foucault) a las que se acude
fragmentariamente en función de dar respuestas a los requerimientos específicos
de los objetivos propuestos y construidos en las comunidades de conocimiento
que deben desarrollarse en el ámbito de las ciencias de la administración para
el tratamiento de la gestión y gobernanza ambiental. Esto permitiría
operacionalizar las variables de análisis propuestas en objetivos específicos
de investigación.
Solo de esta manera y, continuando con Foucault, entendemos que cada nivel de
meta-análisis en términos de la modelización de sistemas formales y simbólicos podría
(a partir del análisis de casos):
regular … una
práctica discursiva …que son indispensables a la constitución de una ciencia…Un
saber es aquello de lo que se puede hablar en una práctica discursiva que así
se encuentra especificada: el dominio constituido por los diferentes objetos
que adquieran o no un estatuto científico…, un saber es también el espacio en
el que el sujeto puede tomar posición para hablar de los objetos de que trata
en su discurso…, un saber es también el campo de coordinación y de
subordinación de los enunciados en que los conceptos aparecen, se definen, se
aplican y se transforman…, en fin, un saber se define por posibilidades de
utilización y de apropiación ofrecidas por el discurso… Existen saberes
independientes de las ciencias, pero no existe saber sin una práctica
discursiva definida; y toda práctica discursiva puede definirse por el saber
que formaliza. (Foucault,
1997:306-307).
De esta manera, será necesario integrar a los profesionales de las ciencias económicas dentro de equipos
de trabajo de profesionales de otras disciplinas de los estudios ambientales en
el que se discuten los conceptos acá planteados, con una agenda propia para el
tratamiento de cualquier fenómeno ambiental. Implica una necesaria mirada a
nivel local, y a su vez, de su impacto en cualquier lugar del Planeta por la
afectación incluso en una mayor dimensión, a todos y a cada uno de los
individuos que habitamos el mismo.
Resumiendo, debemos aportar desde la
Administración en cómo responder a sistemas diferenciados de gestión entre las magnitudes del impacto glocal en términos de Gobernanza
y Gestión. Es fundamental, y sería la matriz fundacional de un programa
interdisciplinario, el necesario consenso de diversas disciplinas en torno a
“encontrar a una solución concreta de problemas desde las ciencias económicas,
en función de la búsqueda de nuevos acuerdos compartidos y en la generación de
compromisos que surjan de estos nuevos acuerdos” (Hoyningen-Huene,
1993: 134) y, tal como define Gibbons (1994), que logre dar cuenta de problemas
de índole transdisciplinar y cuyo criterio de cientificidad pasa por la
evaluación de distintos sistemas: sociales, políticos, económicos, biológicos,
físicos, químicos, entre otros, con explicaciones dinámicas que cruzan estos
sistemas.
Es importante delimitar que, en el sentido kuhniano, el compromiso paradigmático que se pretende
alcanzar, no es conjetural, aunque sí fáctico. En un primer nivel es abarcativo con el aporte de cada disciplina en teorías,
leyes, reglas, modelos, conceptos y definiciones que permitan avanzar en un
segundo nivel en torno a un marco epistémico común sobre la Gestión Ambiental a
la que nos interesa aportar conceptualmente.
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[1] De la palabra griega kybernan que
significa dirigir, conducir una nave o un carro.
[2] Por
ejemplo, cada país debe cumplimentar con Directrices para los Planes Nacionales de Adaptación (PNA) en el
cumplimiento de la Convención Marco sobre el Cambio Climático. Este compromiso
de cumplimento
voluntario para cada país negocia su marco de acción como en el caso argentino,
dentro del Grupo de Expertos de los Países Menos Adelantados de
las Naciones Unidas (GEPMA) comprometiendo acciones propias
por cada país, pero
también significa, necesariamente, traducir las metas y compromisos acordados
en los acuerdos internacionales en planes y estrategias público-privadas a
nivel nacional y gestionadas a nivel local para el cumplimiento de dichas metas.
[3] En el período previo a París, señalaba Figueres que este acuerdo amplio encontró una gran gama de iniciativas como: la Zona de Acción por el Clima (NAZCA), órganos incluyendo el Carbon Disclosure, C40, la alianza de ciudades. Más de 10.000 compromisos entre ciudades y empresas, a menudo en colaboración con los gobiernos, la ONU y otras organizaciones internacionales. Casi 60 empresas, entre ellas Unilever, Swiss Re, IKEA, Infosys y Walmart, con compromiso de uso de 100% de energía renovable, bajo la iniciativa RE100. Alrededor de 450 ciudades, a través del Pacto de los Alcaldes, con iniciativas para reducir la contaminación y aumentar la resiliencia urbana.
[4] Las variables
analizadas en este caso para definir sustentabilidad ambiental fueron:
Sustentabilidad económica, social, ecológica y política. Ver para profundizar
la recomendación de bibliografía ERBITI, C.; GUERRERO, E.; DILLON (2005). En
este análisis no entraremos a discutir la diferencia conceptual entre ambos
términos: desarrollo sustentable y desarrollo sostenible, sostenibilidad. Sin
embargo, sí nos interesa aclarar que adherimos al concepto de desarrollo
sostenible ya discutido y acordado a nivel global en los Objetivos de
desarrollo Sostenible que no solo busca pensar en algo sustentable cómo aquello
que se mantiene por sí mismo. La sostenibilidad como sistema, permite entender
cualquier proceso que ocupándose de las necesidades presentes y sin comprometer
las oportunidades de las generaciones futuras; permite la supervivencia de
nuestras sociedades y de nuestro planeta común, pero, además, entendiendo a los
ODS también como una herramienta de planificación y seguimiento para los países.
El desarrollo sostenible, inclusivo y en armonía con el medio ambiente, a
través de políticas públicas e instrumentos de planificación, presupuesto,
monitoreo y evaluación.
[5] Entendemos por
funciones ecosistémicas todos aquellos aspectos de la estructura y el
funcionamiento de los ecosistemas con capacidad de generar servicios que
satisfagan necesidades humanas de forma directa o indirecta. Dichos servicios
ecosistémicos medidos como “Los beneficios potenciales asociados a las
funciones de los ecosistemas se concretizan en beneficios reales una vez que
son demandados, usados o disfrutados por las personas, es decir, una vez que
las sociedades humanas les asignan valores instrumentales. Es entonces cuando
las funciones pasan a ser reconceptualizadas, ya dentro de un marco meramente
antropocéntrico, como servicios de los ecosistemas” (Gómez-Baggethun, 2007)
[6] La problemática
encontrada en este trabajo es el de contaminación de cuerpos de agua por
químicos fitosanitarios en zona de cuenca alta. Zapperi, P.A.; Gabela, J.I.
& Campos, A.M. (2012). Se encontraron estudios epidemiológicos sobre
enfermedades no transmisibles y el ordenamiento territorial en Bahía Blanca que
se analizaron la relación entre la ubicación del polo petroquímico y los casos
de cáncer entre 1989 y 2002, encontrando una tasa del 19.7% mayor en los
barrios de Villa las rosas e Ingeniero White.
[7] Como en el caso de
la necesaria articulación de empresas privadas, agencias gubernamentales y
organizaciones de la sociedad para proyectos de agregación de valor de biomasa
en origen; la reindustrialización basada en recursos biológicos y la
articulación de políticas orientadas al desarrollo y ordenamiento territorial.
[8] Como el Acuerdo de
París, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los ya mencionados como parte
de la Agenda 2030.
[9] Actualmente, por
ejemplo, se encuentra vigente la ley provincial 13.580/06 en la Provincia de
Buenos Aires, que crea la figura jurídica Consorcios de Gestión y Desarrollo y
cuya autoridad de Aplicación es el Ministerio de Gobierno. Los cuales están
constituidos por varias municipalidades entre sí, o entre uno o más de ellas
con Nación, Provincia, una o varias personas del ámbito público o privado que
se encuentren dentro del territorio bonaerense o con personas físicas o entes
estatales descentralizados. Estos consorcios permiten tomar distintos créditos
de organismos oficiales, privados, internacionales, nacionales o provinciales,
[10] Para entender esta
propuesta ver el análisis planteado por Mercado, Eguía y Zaidel sobre: “Infraestructura
verde y ciudades circulares para la gestión/gobernanza de ODS. (Argentina)
publicado en el libro: Responsabilidad Social de las Organizaciones (RSO)
América Latina arma los objetivos de desarrollo sostenible. N. GORROCHATEGUI -
V. M. OLIVEIRA - L. GALÁN - E. DE GIUSTI (compiladores), 1a ed. - La Plata, EDULP,
2023.ISBN 978-987-8475-90-5
[11] Aunque no
analizamos el financiamiento para el desarrollo sostenible, retomamos el
concepto planteado con anterioridad que se refiere a todo “financiamiento
transnacional, el cual se puede obtener de fuentes de financiamiento públicas,
privadas y alternativas” (Mercado y otros, 2019) que permite los requerimientos
de “inversiones de gran escala” y que hoy en día pueden gestionarse de manera
directa por los gobiernos locales, siempre que se logre la articulación
interjurisdiccional en procura de un marco político, institucional y legal que
legitime la intervención de los gobiernos locales en la obtención de fondos de
cooperación internacional de forma directa, y la utilización de mecanismos
económicos y financieros que no requieran de la intervención o aval de los
gobiernos nacionales.
[12] Será necesaria la
conceptualización como parte de los resultados esperados del análisis aquí propuesto,
teorizar sobre la virtualización del riesgo en términos de su afectación
global. Para ello, se entiende que los riesgos el ser anticipados pasan a un
estado de virtualidad, por lo que será imprescindible analizar su: a-
Deslocalización: causas y consecuencias que no se limitan a un lugar o espacio
geográfico; en principio, son omnipresentes. B- Incalculabillidad:
consecuencias incalculables como riesgos «hipotéticos» desde el no conocimiento
inducido por la ciencia y la disensión normativa. C- No compensabilidad:
consecuencias inseguras y peligros de las decisiones que lleva de la lógica de
la compensación al principio de precaución mediante la prevención. Ver Mercado,
2019
[13] Referido a la forma
de producción de conocimiento que se plantea en la postura de la ciencia
post-normal que proponen autores como Funtowicz y Ravetz. Ver: Funtowicz y
Ravetz (1993). "Science for the Post-Normal Age."